| El desarrollo de los suelos en Chile está asociado a factores geológicos,
geomorfológicos, climáticos y a la actividad volcánica que está presente en todos los
eventos modeladores del paisaje natural. Debido a las condiciones montañosas de Chile, con fuertes pendientes entre los
relieves de la Cordillera de Los Andes y el nivel del Océano Pacífico, la tendencia
general en los suelos es presentar poco desarrollo en sus perfiles y por lo tanto son
suelos jóvenes en su evolución.
El material generador de los suelos es
variado, correspondiendo a meteorización de rocas antiguas dando origen a suelos in situ;
depósitos de cenizas volcánicas en forma de Loess; depósitos glaciales, fluvioglaciales
y aluviales que dan origen a suelos más jóvenes y de menor desarrollo.
Los suelos residuales provenientes de la
meteorización de las tocas ígneas y metamórficas se localizan en el ámbito de la
Cordillera de la Costa, coexistiendo con suelos de origen de cenizas volcánicas
denominados comúnmente "trumao". Los suelos de origen de depósitos glaciares,
fluvioglaciales y aluviales se localizan fundamentalmente en la Depresión Intermedia de
Chile central y sur y planicies patagónicas de Chile austral, siendo éstos los de mayor
uso agrícola y silvoagrícola. A nivel general, los suelos de Chile han sido
clasificados, desde el punto de vista taxonómico en nueve ordenes de acuerdo al sistema
de la Septima aproximación y dentro de cada orden, subórdenes por zonas árida,
semiárida y subhúmeda; templada húmeda y austral fría y húmeda, de acuerdo a las
características climáticas. |