El Pacto Global surge en 1999, a propuesta del entonces Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan, como un mecanismo de unidad y coordinación entre el empresariado y las Naciones Unidas, con el objetivo de salvaguardar un crecimiento económico duradero en el contexto de la globalización, mediante la promoción de un conjunto de valores universales que son considerados fundamentales para satisfacer las necesidades de la población mundial. Estos valores se agrupan en 4 grandes áreas: protección de los derechos humanos, defensa de los derechos laborales, protección al medio ambiente y combate contra la corrupción.



 


El Pacto Global es un referente fundamental para las empresas privadas que quieren adherirse a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desde la Iniciativa ALCSH, de la FAO, nos queremos centrar en el primero de estos ejes del Pacto Global, que son los derechos humanos, destacando el Derecho a la Alimentación.

La alianza entre la FAO y el Pacto Global de Naciones Unidas pretende establecer las bases para una alianza estratégica público-privada con objeto de poner el tema del hambre, la desnutrición crónica y la seguridad alimentaria en la agenda de las empresas privadas adheridas al Pacto Global en América latina y el Caribe. Para nosotros, representaría participar en una red mundial que apoya proyectos específicos, y en la que queremos posicionar el tema del hambre.

En estos momentos se está trabajando en el diseño de un mapa de “puntos negros” en América Latina y el Caribe para determinar las áreas y regiones donde más urgente e inminente es llevar a cabo actuaciones de combate al hambre y desnutrición. Seleccionando y clasificando las empresas adheridas al Pacto Global en ALyC y organizándolas por sectores de producción, se está diseñando un menú de actuaciones que se pueda ofrecer y adaptar a las empresas, para que aquellas que se quieran sumar a esta lucha contra el hambre, puedan hacerlo.