La Cumbre Mundial sobre la Alimentación de noviembre de 1996 reafirmó el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre, y dio un mandato específico al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para que definiera mejor los derechos relacionados con la alimentación y propusiera formas de aplicar y realizar dichos derechos.
En 2004, la FAO adoptó por consenso los lineamientos para la promoción del Derecho a la Alimentación en el contexto de la Seguridad Alimentaria. Estos lineamientos no son obligación legal, pero estimulan la creación de leyes y proyectos para garantizar este derecho a los ciudadanos.
Uno de los principales objetivos de esta Iniciativa es que el Derecho a la Alimentación esté incluido en las Cartas Magnas de todos los países de América Latina y el Caribe. Para eso, es clave en este esfuerzo posicionar el Derecho a la Alimentación entre los Derechos Humanos fundamentales. Cada nación debe persuadirse de su obligación de garantizar, respetar y proteger todos los derechos de sus ciudadanos, empezando por el derecho a comer.
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