Quiénes Somos

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación conduce las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre. Al brindar sus servicios tanto a países desarrollados como a países en desarrollo, la FAO actúa como un foro neutral donde todos los países se reúnen en pie de igualdad para negociar acuerdos y debatir políticas. La FAO también es una fuente de conocimientos y de información. La Organización ayuda a los países en desarrollo y a los países en transición a modernizar y mejorar sus actividades agrícolas, forestales y pesqueras, con el fin de asegurar una buena nutrición para todos. Desde su fundación en 1945 la FAO ha prestado especial atención al desarrollo de las zonas rurales, donde vive el 70 por ciento de la población mundial pobre y que pasa hambre.

Oficina Regional para América Latina y el Caribe

Por un convenio suscrito entre la FAO y el Gobierno de Chile, este país hospeda desde 1955 a la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (RLC), que en la actualidad está integrada por 33 Estados que participan y se benefician de las actividades de la FAO en América Latina y el Caribe.

Paralelamente, con el objetivo de hacer más directa y fluida la relación con los gobiernos, se han establecido Representaciones de la FAO en los países, y hoy existen Representantes acreditados en la mayoría de los países de la Región.

Prioridades Regionales

Las siguientes prioridades de la FAO para América Latina y el Caribe están basadas en el plan de trabajo emanado de su 30ª Conferencia Regional que se realizó en Brasilia, Brasil, en abril de 2008:

Alza de los Precios agrícolas, Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre
El alza actual de los precios de los alimentos refuerza la importancia de combatir el hambre y promover la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. La FAO ampliará sus esfuerzos en esa dirección, que ya incluyen el apoyo a la “Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre” y al cumplimiento de las metas de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, en forma complementaria con las demás agencias del sistema de Naciones Unidas. Las nuevas acciones que serán empezadas incluyen la creación de un Observatorio de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, el mapeo del hambre y la desnutrición en la Región y el monitoreo y análisis de la trayectoria de los precios de los alimentos y los costos de los insumos necesarios para la producción agropecuaria y sus impactos en las familias y los países.

Políticas de Desarrollo Rural, empleo Rural y Promoción de la Agricultura  familiar
Las políticas que promuevan el acceso a recursos productivos y apoyen la agricultura familiar serán cruciales para alcanzar un desarrollo que incorpore a las millones de familias pobres que viven en las áreas rurales de la Región. La FAO fortalecerá las acciones que busquen dichos objetivos, trabajando en conjunto con los gobiernos y actores privados, facilitando el diálogo entre ellos, y creando espacios regionales que permitan el intercambio de experiencias y la cooperación internacional, en un trabajo acorde con las recomendaciones de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) de 2006. También se priorizará la profundización del conocimiento regional en los temas de desarrollo territorial y empleo rural.

Bioenergía
Como organismo de generación de conocimiento, análisis y divulgación, la FAO asistirá a los países en el mapeo de su capacidad bioenergética y de las posibilidades de producción de biocombustibles en cada uno de ellos. La complejidad del tema y las distintas realidades nacionales hacen que este trabajo sea fundamental para que la posible producción de biocombustibles sea ambientalmente sustentable y no amenace la seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables. Además de minimizar los riesgos, las políticas sugeridas por la FAO para América Latina y el Caribe buscan maximizar las oportunidades que pueden surgir, principalmente, para el desarrollo social y la inclusión de la agricultura familiar en la producción de los biocombustibles y la reducción de la emisión de los gases que generan el efecto invernadero.

Enfermedades transfronterizas
El proceso de globalización, los intercambios comerciales de animales y productos de origen animal y el aumento del turismo incrementan la vulnerabilidad de los países a las enfermedades transfronterizas de los animales (ENTRAS).  Dadas las graves consecuencias económicas, sociales y comerciales que las ENTRAS pueden causar, su prevención, control y erradicación, y la comunicación clara y precisa de qué enfermedades están y no están presentes en la Región, es absolutamente esencial. La FAO promueve la cooperación internacional para enfrentar las ENTRAS, asiste a los países en el desarrollo de sus capacidades veterinarias y monitorea las ENTRAS a través del Sistema para la Prevención de Emergencias de las Plagas y Enfermedades Transfronterizas de los Animales y Plantas (EMPRES) y del Programa Global para el Control Progresivo de las ENTRAS de los animales (GF-TADs)

Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria
La FAO es la principal agencia de las Naciones Unidas especializada en todos los aspectos de la inocuidad y calidad de los alimentos, y en los diferentes estados de producción: cosecha, post-cosecha, almacenamiento, transporte, procesamiento, distribución y consumo. Para contribuir a la disponibilidad de alimentos sanos y seguros para todas las personas, la FAO trabaja con un enfoque integrado basado en la cadena alimentaria para la gestión de la calidad e inocuidad de los alimentos, reconociendo la responsabilidad de todos los participantes en el suministro de alimentos inocuos, saludables y nutritivos. En su actuar, la FAO busca prevenir la contaminación de los alimentos protegiendo a los consumidores y promoviendo prácticas justas en el comercio de los alimentos. FAO hospeda la Secretaría de la Comisión del Codex Alimentarius, la cual ha llevado a cabo el programa conjunto FAO/OMS sobre normas alimentarias durante más de cuarenta años, y  la Secretaría de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, CIPF.  Fortalecer las capacidades de los países en materia sanitaria y fitosanitaria, tanto para mejorar su participación en la definición de las normas,  basadas en análisis de riesgo, como para facilitar la implementación de las mismas, son acciones que serán desarrolladas por la FAO.

Agricultura Urbana y Periurbana
El alza de los precios de los alimentos, la creciente urbanización, los impactos del cambio climático y la inseguridad alimentaria, afectan a los sectores sociales que viven en zonas periféricas bajo la línea de pobreza y representan retos sin precedentes para la agricultura. Esto implica un gran desafío social, medio-ambiental y sanitario. La Agricultura Urbana y Periurbana (AUP) se lleva a cabo dentro de los límites o en los alrededores de las ciudades e incluye la producción local de alimentos inocuos y de bajo costo, aptos para el consumo en fresco, a partir de  actividades hortifrutícolas, cría de pequeños animales y peces, así como los servicios ecológicos que proporcionan. La AUP contribuye incrementando la producción y disponibilidad local, constituyéndose en una poderosa herramienta de desarrollo para el restablecimiento socioeconómico de las poblaciones más vulnerables de áreas urbanas y periurbanas. La FAO enfoca estos desafíos a partir de la  intensificación sostenible de la producción, mejorando la calidad e inocuidad de los alimentos, difundiendo y aplicando Buenas Prácticas Agrícolas y mejorando la seguridad alimentaria y la nutrición familiar.

Cambio Climatico y sostenibilidad del ambiental
Para fomentar el desarrollo sostenible, la FAO promueve el manejo sostenible de los bosques, el uso responsable de los recursos pesqueros y acuícolas, el ordenamiento territorial, la conservación del agua y la protección de la diversidad biológica. También apoya el uso de instrumentos, como el pago por los servicios ambientales, que incentiven el desarrollo rural sustentable que debe buscar la seguridad alimentaria, enfatizando su relación armónica con el medio ambiente y rescatando los modos de vida de la población rural. Este modelo de desarrollo incorpora la premisa de respeto por los sistemas y procesos naturales y culturales y para ello resulta necesario, entre otros: i) conservar la diversidad biológica; ii) usar fuentes de energía renovables; iii) utilizar tecnologías con mínimo impacto ambiental; iv) evitar los patrones de consumo no sustentables y, v) apoyar la participación en la toma de decisiones.

Durante la 30° Conferencia Regional también se destacó la importancia del rol de la FAO en el fomento de la Cooperación Sur-Sur, con especial atención en el desarrollo económico y social de Haití, el fortalecimiento de las capacidades de los países en responder a emergencias y la necesidad de incluir en las acciones un enfoque de género para promover un desarrollo equitativo. Estos temas serán tratados transversalmente en las prioridades de la Oficina Regional.