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La miasis cutánea se define como la invasión de los tejidos de los animales y seres humanos por larvas de moscas, las cuales por lo menos durante cierto período de tiempo se alimentan de tejidos vivos o muertos del huésped, líquidos corporales o alimentos ingeridos, provocando molestias y dolor; alterando sus hábitos alimentarios, interrumpiendo su descanso y causando daños a la piel. Por consecuencia, en el caso de los animales, disminuye la producción de carne, leche, lana y si no es tratada a tiempo provoca la muerte como asimismo limita el comercio de animales.
Dentro del orden díptera, es en el suborden Cyclorrhapha, donde se encuentran la mayoría de las familias que agrupan los géneros y especies de dípteros productores de miasis. De forma genérica se podría hablar fundamentalmente de tres familias: Sarcophagídae, Oestridae y Calliphoridae.
Las miasis pueden ser obligatorias o facultativas. Son obligatorias si la larva es un parásito que necesita tejidos vivos para desarrollarse; son facultativas si la larva normalmente vive en cadáveres o vegetales en descomposición pero puede desarrollarse en tejidos inflamados o necróticos de un vertebrado vivo.
Las miasis cutáneas se pueden simplemente dividir en las que afectan la piel sin efectuar migración por los tejidos, y sistémicas a las que aunque su localización final sea la piel, realizan una migración por algunos tejidos. Las miasis que forman focos inflamatorios discretos en piel (como Dermatobia), con o sin migración sistémica previa, suele llamarse también miasis furunculosas y las que forman heridas abiertas extensas, traumáticas (como Cochliomyia). |