Antecedentes

 

 

 

El Continente Americano en el ámbito mundial ocupa el primer lugar en producción de carne bovina y el segundo como productor de leche, debido principalmente a sus extensas áreas de pastizales naturales, a la calidad genética de sus animales y a los esfuerzos crecientes en inversiones realizadas en el sector pecuario. La población bovina mundial es de 1 360 millones, perteneciendo al Continente Americano 487 millones, lo cual representa el 36 por ciento del total mundial.
Se estima que los habitantes en el mundo para el 2010 serán 7 280 millones de personas, lo que implica un gran reto para los gobiernos y sectores privados de los países latinoamericanos, que deben asegurar una alimentación no sólo en cantidad suficiente, sino también en forma inocua y nutritiva. Desafío en el que la especie bovina juega un papel fundamental.
Estudios recientes sobre las tendencias en la producción bovina de la región, indican un gran potencial de crecimiento. Esto se fundamenta por las ventajas comparativas con respecto a los continentes europeo y asiático, principalmente por su baja densidad ganadera, disponibilidad de amplias áreas de pastizales, granos y un menor número de habitantes. Por ello se considera a la actividad ganadera de gran importancia para la economía nacional y regional.

La economía de los países de Centroamérica está basada principalmente en los recursos agrícolas y pecuarios; no obstante, la producción actual de productos alimenticios no satisface las necesidades de treinta millones de habitantes en la región. La producción expresada en función per cápita considerada junto con el crecimiento demográfico, indica un incremento de las necesidades de proteína de origen animal. Con el fin de satisfacer esta demanda se hace imperante la necesidad de establecer programas de prevención, control y erradicación de las enfermedades a fin de incrementar la producción de proteína animal que demanda la población humana.

Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, no se han quedado fuera del proceso de globalización, existiendo una apertura comercial en las Regiones Centroamericana y del Caribe, mediante la suscripción progresiva de grandes acuerdos comerciales con otros países, por lo que se hace necesario una revisión y actualización de los marcos normativos para la prevención de la EEB y la producción de piensos basada en los estándares internacionales de la OIE. De este modo, se logrará una unificación de la normativa en los citados países, así como en el ámbito regional, que les permitirá no sólo una prevención efectiva de la enfermedad al existir un soporte normativo adecuado, sino también cumplir con las exigencias sanitarias de mercados internacionales desarrollados y favorecer el reconocimiento internacional de país libre de EEB.

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