Vacunas y Vacunación

 

Cuando se registra un brote de influenza aviar en una zona con una alta concentración poblacional y donde la aplicación de medidas de bioseguridad sea incompatible con los sistemas avícolas, se puede considerar la vacunación como primera opción para evitar propagar la infección. Los resultados esperados de la vacunación respecto a la dinámica de la infección son, reducir la susceptibilidad a la infección y la cantidad de virus propagados. La disminución en la cantidad de virus propagado representa una importante ayuda para erradicar la infección.

Resulta imperioso que, si se considera a la vacunación de emergencia como una opción posible en una región o país, los planes nacionales de intervención deben prever la disposición de un bancos de vacunas.

Vacunas tradicionales

Vacunas homólogas inactivadas: se preparan con la misma cepa de influenza que la que causa problemas en el campo, han sido muy utilizadas en México y Paquistán durante las epizootias de IA. El inconveniente de este tipo de vacunas es que no es posible distinguir entre las aves vacunadas y las que han sido expuestas al virus, a menos que se cuente con centinelas no vacunados, lo cual supone un problema logístico dentro de la explotación.

Vacunas heterólogas inactivas: elaboradas con una cepa del virus de influenza que contiene el mismo tipo H de la cepa de campo pero una neuraminidasa diferente. Luego de la exposición natural, la protección y la reducción en la difusión del virus se obtienen por medio de una reacción inmune inducida por la H homóloga, mientras que los anticuerpos contra la neuraminidasa inducidos por el virus natural se pueden usar como marcador de la infección natural en pruebas de diagnóstico.

En ambos casos el grado de protección clínica y reducción de la propagación del virus mejoran si la cantidad de antígeno es adecuada. Con las vacunas heterólogas, el grado de protección es proporcional al grado de similitud entre los genes de hemaglutinina de la vacuna y las cepas de campo. Esto tiene ventajas, al promover la creación de bancos de vacunas, ya que la vacuna no contiene el virus presente en la naturaleza pero si puede contener un virus que haya sido aislado antes de que se declare la epizootia.

Vacunas recombinantes

Se han desarrollado vacunas contra IA que expresan el antígeno H5, las cuales ha obtenido la autorización oficial de utilización en varios países. Estas vacunas consisten en tener un virus activo (vector) que transporta le gen de interés (H5). El virus utilizado como transportador del H5 es el virus de la viruela aviar. También en forma experimental se ha obtenido virus que expresa el antígeno H7. se han implanta otro vector como el virus de laringotraqueítis infecciosa (ILTV), para transportar genes H5 o H7.

El único trabajo de campo con virus recombinante para luchar contra la IA se ha llevado a cabo en Asia y Centroamérica, donde se ha utilizado en las campañas de vacunación contra un virus de influenza aviar.

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