Control y Prevención de la Enfermedad

La prevención y el control de la infección por virus de IA se concentra fundamentalmente en las actividades que se deben realizar para identificar la introducción inicial del virus en una explotación avícola y las medidas que se deben adoptar para evitar su diseminación. Un aspecto de vital importancia en este sentido es la educación de todos los sectores que conforman la industria avícola, de como se introduce y disemina el virus.

Las forma de transmisión del virus entre las aves de corral es mediante el contacto con aves infectadas o por el contacto con heces que contaminan agua y alimento, de manera que la forma de prevenir la infección consiste en separar las aves enfermas de las susceptibles; manteniendo esto incluso después que las aves enfermas se han recuperado, puesto que siguen eliminando el virus. Sin embargo, la primera barrera de defensa consiste en la implementación de medidas de bioseguridad en la granja avícola.

Las aves silvestres son la principal fuente de infección para las aves domésticas, por lo que se debe reducir el contacto entre ellas.

Otra forma de transmisión del virus es mediante el contacto de aves sanas con equipos, utensilios y fomites contaminados, una persona inadvertidamente puede transportar el virus en sus ropas, zapatos e instrumentos utilizados en una granja infectada, para después ser en otra sin el lavado y desinfección adecuados.

También el virus puedes transmitirse mediante el transporte tanto legal o ilegal de aves en el que se incluyen aves de riña, de caza y ornato que pueden estar infectadas.

Cuando se presentan brotes de IA, los esfuerzos se enfocan a la contención del problema en su origen, para que no haya lugar a una difusión o que los virus de baja patogenicidad tengan la condición para que se conviertan en virus de alta patogenicidad. En infección, las acciones inmediatas deben consistir en; cuarentena, sacrificio sanitario, despoblamiento, limpieza y desinfección de las instalaciones.

Las zonas cuarentenarias son esenciales para evitar la diseminación del virus. La vigilancia epidemiológica, en condiciones de campo, son fundamentales para la detección y contención de nuevos brotes.

A nivel mundial se han observado métodos de control exitosos de la enfermedad. La erradicación de los brotes de alta patogenicidad con virus del subtipo H5N2 en Pennsylvania (1984) y Texas (2004), y los brotes de H7N3 de Chile (2002) y Canadá (2004) en los cuales el diagnóstico temprano, el sacrifico y la eliminación de las aves infectadas de las instalaciones con el subsiguiente programa de lavado, desinfección y vacío sanitario, confirmado con el uso de aves centinelas antes de reiniciar operaciones fueron un éxito.

Sin embargo, se conoce también el deficiente control que en los Estados Unidos se ha tenido contra el subtipo H7N2 en la región noreste. El mantenimiento del virus en los mercados de aves vivas ha sido la fuente de infección eventual a explotaciones comerciales como la de 2004 en Delmarva.

El uso de vacunas, de tipo inactivadas, o recombinantes es un método válido para controlar las infecciones, puesto que tiene la capacidad de proteger contra la morbilidad, mortalidad y la baja de postura, en infecciones con virus de IAAP por lo que se reduce la severidad de la enfermedad y la diseminación del virus, debido a que reducen la expresión viral y proporcionan mayor resistencia a la infección.

En Connecticut se implementó un plan de vacunación piloto, como medida de control para el subtipo H7, en 2003 con mucho éxito. Por lo que en los Estados Unidos se estableció un banco de vacunas de IA contra cualquier subtipo que pudiera afectar a la avicultura comercial. La autorización para el uso de la vacuna corresponde a las autoridades sanitarias federales, comprometiendo a las empresas, contar con estrictos sistemas de vigilancia epidemiológica y medidas de bioseguridad para garantizar el confinamiento y eliminación del virus de campo circulante.

El brote en Italia de H7N1 de alta patogenicidad, fue controlado con una vacuna que contenía un virus H7N3 de Pakistan. Además establecieron un novedoso sistema de diagnóstico diferencial a través del uso de cultivos celulares infectado con un virus que expresa N1. Por lo que al colocar suero de aves vacunadas que no estuvieron en contacto con el virus de campo tienen anticuerpos contra N3 pero no contra N1 por lo que en esta prueba son negativos, por el contrario si un ave vacunada estuvo infectada con el virus de campo, entonces tendrá anticuerpos contra N1 y dará un resultado positivo en esta prueba. El sistema ha sido denominado DIVA (diagnostico diferencial de aves infectadas de vacunadas).

En Asia se han utilizado vacunas homólogas y heterólogas para controlar los brotes, además de aplicar un programa de sacrificio sanitario para las aves infectadas. Los países que están utilizando la vacuna no cuentan con un plan o estrategia nacional para evaluar sus resultados, con excepción de Vietnam en el que el plan piloto de vacunación no solo disminuyó el número de casos en granjas sino que se eliminó el número de casos en humanos.

En Asia no se han mejorado las medidas de bioseguridad en las granjas. No hay seguimiento adecuado epidemiológico de las parvadas y como el pollo de engorda o parrillero sale al mercado en cinco semanas no se vacuna.

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