Enfermedades

ESTOMATITIS VESICULAR (EV)
La EV es una enfermedad viral que afecta a bovinos, porcinos y equinos, caracterizada por la presentación de máculas, vesículas y erosiones en la mucosa oral y/o sobre la piel de pezones o patas. Raramente hay mortalidad. El Agente causal es un virus perteneciente a la familia Rhabdoviridae, del género vesículovirus, sensible a los cambios de pH, especialmente medio ácido. Serológicamente, el virus de la EV posee dos serotipos diferentes: Nueva Jersey e Indiana.
La EV se presenta únicamente en América. Existen zonas enzoóticas para el tipo Nueva Jersey e Indiana en los Estados Unidos, México, América Central, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. En Bolivia y Canadá se ha encontrado solamente el tipo Nueva Jersey.
La ecología del virus no ha sido aún bien entendida. Existen muchas preguntas sobre dónde y cómo se mantiene el virus en la naturaleza, como se transmite de un animal a otro, y como se introduce en los rebaños libres de infección. Los virus tipos Indiana y Nueva Jersey, pueden tener diferentes ciclos. Se ha descubierto que la infección producida por el virus Indiana es frecuente entre animales arbóreos o semi-arbóreos dentro de las zonas enzoóticas, y que el agente se puede aislar a partir de ácaros (Giganto laelaps), moscas tropicales de arena (Phlebotomus) y mosquitos (Aedes y Culex). Los phlebotomus pueden transmitir la infección transováricamente a su progenie, y a animales susceptibles por picadura, habiéndose detectado respuesta serológica en monos centinelas colocados en jaulas individuales, en zonas boscosas enzoóticas en Panamá. Estos hechos, aunados a que la enfermedad ocurre más frecuentemente cuando los artrópodos son más abundantes, sugieren que, por lo menos con respecto al virus Indiana, puede existir un ciclo de transmisión entre los animales silvestres y los artrópodos. Sin embargo, la viremia producida en varios animales es insuficiente para infectar a los artrópodos hematófagos; más aún, la caprichosa distribución de la enfermedad durante los brotes, que en ocasiones no afecta a granjas contiguas, es difícil de explicar. También se han reportado epizootias durante las cuales no ha sido posible aislar el virus de artrópodos. Otra hipótesis sugiere que el virus puede encontrarse en la tierra o en los pastos y que los animales se infectan por inoculación, ya sea a través de la piel o la mucosa oral, en cuyo caso el reservorio del virus podría ser una planta o un insecto, y los vertebrados sólo hospederos accidentales. La replicación de virus de Nueva Jersey en artrópodos después de que estos se han alimentado en un hospedero natural, todavía no se ha confirmado. El hombre contrae la infección por contacto con animales domésticos, ya sea a través de la ruta nasofaríngea, abrasiones de la piel, o por aerosoles. Las fuentes directas de infección pueden ser la saliva, el exudado o epitelio de las vesículas abiertas, o el virus en sí al ser manejado en los laboratorios.
El huésped del virus de la EV es el equino, cerdo y bovino. Existe evidencia serológica de infección natural en animales silvestres. Es así como se han encontrado anticuerpos para Indiana en especies animales arbóreas y semi-arbóreas en Panamá, y del tipo Nueva Jersey en murciélagos, carnívoros y algunos roedores. La infección en humanos se ha presentado principalmente entre trabajadores de laboratorio y personas en zonas enzoóticas expuestas a animales domésticos.
El período de incubación es de 2 a 4 días. La sintomatología es semejante a la de la fiebre aftosa, con la cual se puede confundir fácilmente. La enfermedad se caracteriza por un período corto de fiebre y la aparición de pápulas y vesículas en la boca, pezones, espacios interdigitales y la banda coronaria. Con frecuencia el signo más notable es una salivación profusa. La localización de las vesículas es variable, dependiendo de los brotes. Los animales afectados generalmente se recuperan en un período de una semana. Las complicaciones más comunes son infecciones bacterianas secundarias, micosis y mastitis. La enfermedad puede causar pérdidas económicas de consideración, cuando afecta principalmente ganado lechero y la producción porcina.
Las lesiones macroscópicas, se limitan a los tejidos epiteliales de la boca, los pezones y las patas.
El diagnóstico de la EV entre bovinos y cerdos es indistinguible clínicamente de los casos de FA. Los cerdos también son afectados por la EVC y el ExV, que a su vez produce signos clínicos que no pueden diferenciarse de la EV o de la FA. Un diagnóstico presuntivo de EV en equinos se puede hacer sobre la evidencia clínica, dado que no existen otras enfermedades virales o bacterianas que produzcan un cuadro similar de lesiones y signos en estos animales. Las substancias cáusticas o la fotosensibilización pueden producir también lesiones semejantes, pero el análisis de la historia clínica permitirá una diferenciación. El diagnóstico rápido en el laboratorio en muy importante para diferenciar la EV y la FA entre los animales domésticos. La prueba más conveniente es la Fijación de Complemento, usando como antígeno el epitelio de las vesículas (epitelio o líquido) en cultivos celulares o mediante inoculación de ratones.
Las pruebas de laboratorio para confirmación incluyen las de Fijación de Complemento y de Seroneutralización.
ENFERMEDAD VESICULAR DEL CERDO (EVC)
La EVC es una enfermedad viral contagiosa de los porcinos, indistinguible en el campo, de la FA, la EV, y el ExV. Es una enfermedad relativamente nueva, dado que fue descrita por primera vez en 1966.
En 1966 se observó una enfermedad similar a la FA en Lombardia, Italia. Los estudios de laboratorio dieron como resultado la identificación del agente causal como un enterovirus. En Hong Kong luego de vacunar unos cerdos contra la FA mediante un virus inactivado, se observó entre estos animales una condición vesicular diagnosticada inicialmente como FA. Luego los análisis de laboratorio, revelaron que se trataba del mismo enterovirus descrito en Italia. En 1972, se diagnosticó FA en unos cerdos de Staffordshire, Inglaterra, iniciándose el sacrificio de cerdos y ganado; después de 5 días, los estudios de laboratorio indicaron que no era FA sino el mismo enterovirus encontrado anteriormente en Italia y en Hong Kong. La nueva enfermedad, denominada ahora EVC, fue luego identificada en Francia, Polonia, Austria y nuevamente en Italia. A fines de 1973, Alemania y Suiza se sumaron al grupo; en ese mismo periodo también se reportó la enfermedad en Japón y para 1974 se había extendido a 15 focos diferentes.
La aparición de la EVC en Inglaterra, Europa y Japón, parece estar relacionada con importaciones de productos porcinos, o de cerdos provenientes de países donde se considera que han estado afectados por la enfermedad. Además de la ingestión del virus, en desperdicios, los animales de las piaras se infectan también por contacto con cerdos que esparcen el virus en sus excreciones, especialmente en las heces. Debido a la viremia de la EVC, todos los tejidos contienen el virus y pueden ser fuentes de infección. Se ha visto que la piel del cerdo es mucho más susceptible al virus de la EVC que por FA. Se cree que la contaminación viral de heridas pequeñas y rasguños es un medio de transmisión. Los cerdos que se transportan en camiones que han llevado anteriormente animales infectados con EVC, adquieren la infección aún cuando los vehículos hallan sido descontaminados. La repoblación ha sido difícil en algunas granjas de Inglaterra debido también a la reinfección. El virus de la EVC es estable en una gran variedad de condiciones ambientales durante muchos meses. Un ejemplo de ello es que el virus puede ser aislado a partir de la superficie y los intestinos recogidos del suelo, y sobre lugares donde se habían enterrado cadáveres de cerdos afectados.
Los cerdos y el hombre son las únicas especies conocidas que pueden infectarse naturalmente. Los ratones recién nacidos se infectan fácilmente mediante la inoculación intracerebral o intraperitoneal del virus de la EVC, pero los ratones que tienen ya 7 días de edad son refractarios al mal. Algunas personas que han tenido contacto en el laboratorio con cerdos infectados, desarrollaron una variedad de enfermedades rastreables al virus de la EVC, pero no al enterovirus humano Coxsackie B-5, que se relaciona con él.
La EVC usualmente se detecta primero por la repentina aparición de cojera en varios animales de una piara. Esto puede ser más evidente en superficies duras. Estos signos tienen su máxima expresión en los animales mayores y más pesados. Presentan hipertermia, inapetencia y las lesiones comúnmente aparecen en las bandas coronarias y los espacios interdigitales de una o más patas. Estas vesículas cuando se rompen dejan lesiones ulcerosas de la piel que se extienden al metacarpo y metatarso, con desprendimiento de la piel de la planta. También pueden encontrarse vesículas y ulceraciones en el morro, el epitelio de la cavidad bucal, la lengua y los pezones. El período de incubación de la EVC es de 2 a 4 días para la aparición de las vesículas en los sitios de inoculación, y de 5 a 6 días para la generalización de la infección con la formación de vesículas en sitios secundarios. La recuperación de la enfermedad es rápida, volviendo los cerdos a la normalidad en unas tres semanas, la morbilidad es moderada y la mortalidad usualmente baja. Sin embargo, en la infección experimental de una marrana con cerditos recién nacidos, hubo alta morbilidad y mortalidad entre los animales.
La apariencia de las lesiones microscópicas y macroscópicas de la EVC es esencialmente la misma que la de los casos de FA. No se han encontrado otras lesiones macroscópicas más que aquellas relacionadas con la vesiculación.
No existen signos clínicos que ayuden a diferenciar la EVC de la FA, la EV, o el ExV. En cada caso es bueno recordar que los brotes iniciales fueron diagnosticados como FA. La ausencia de una enfermedad vesicular entre los bovinos en contacto con cerdos afectados podría sugerir EVC. Por tanto cualquier condición vesicular entre los animales deberá siempre reportarse, y tomar medidas para obtener un diagnóstico de laboratorio.
La EVC puede diferenciarse de la FA, la EV y el ExV, mediante una variedad de pruebas de laboratorio, tales como Fijación de Complemento, Neutralización del virus, Crecimiento diferencial en cultivos celulares y medición de parámetros físicos y bioquímicos.
EXANTEMA VESICULAR DEL CERDO (ExV)
Es una enfermedad viral aguda, febril y contagiosa de los cerdos, caracterizada por la formación de vesículas sobre el hocico, patas y rodetes coronarios. Producida por un virus clasificado actualmente dentro de la familia Picornaviridae, género calicivirus.
La enfermedad en forma natural fue reportada sólo en los Estados Unidos, entre los años 1932 y 1955. Desde entonces, no se ha diagnosticado en ninguna otra parte del mundo, y se considera que el virus ha sido erradicado.
El virus del ExV afecta exclusivamente a los cerdos. Un virus aislado a partir de mamíferos marinos (virus del león marino de San Miguel) en 1972, es muy semejante al virus del ExV y produce experimentalmente una enfermedad en los cerdos indistinguible clínicamente de este.
El ExV se disemina por lo menos, por dos métodos conocidos: el contacto directo y la alimentación con desperdicios crudos.
En relación a los signos clínicos, estos no se pueden distinguir de aquellos observados en cerdos afectados por la FA, EV o la EVC. La formación de vesículas es la única lesión conocida que pude atribuirse directamente a la infección.
El Exantema Vesicular del cerdo puede diferenciarse de la FA, la EV y la EVC, mediante pruebas de laboratorio, tales como Fijación de Complemento, Neutralización del virus.
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