América del Sur

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Como ha sido mencionado anteriormente; el ingreso
de virus a esta parte del continente probablemente se halla producido
a partir de la importación de ejemplares desde Gran Bretaña
hacia la región del Río de la Plata. Así, la
presencia de FA fue reconocida en América del Sur en 1870,
casi simultáneamente en la provincia de Buenos Aires (Argentina),
en la región central de Chile, en el Uruguay y en el sur
de Brasil. Luego de los primeros brotes y como consecuencia del
desconocimiento de su epidemiología y a una actitud pasiva
adoptada por los gobiernos, la enfermedad inició un proceso
de expansión que afectó a Chile, Perú, Bolivia,
Paraguay, para posteriormente difundirse en la década de
1950 a Venezuela y Colombia y posteriormente a Ecuador en 1961.
Mientras que los Estados Unidos (1929), México (1947-1954) y Canadá (1952) conseguían desarrollar campañas para erradicar la FA de sus territorios, los países sudamericanos no han logrado combatir con medidas efectivas la entrada y difusión del agente en sus territorios. El cierre de los mercados norteamericanos después de la Segunda Guerra Mundial y la introducción de la FA en Venezuela y Colombia en 1950 pueden considerarse como los dos principales hechos que motivaron a los Gobiernos a iniciar el combate contra la FA de forma organizada a escala continental en América del Sur. La intervención de los países, por intermedio de la Organización de Estados Americanos (OEA) llevó a la decisión de establecer en Río de Janeiro, Brasil el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (PANATOSA) en el año 1951, que primero operó como programa especial de la OEA y posteriormente como programa regular de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En un inicio se dio énfasis al desarrollo de técnicas de diagnóstico de la FA y a su implementación en los países, al tiempo de formar los recursos humanos suficientes para iniciar la lucha contra la enfermedad. Estas actividades, empiezan a plasmarse a partir de los años 1960 cuando se establecen actividades organizadas a nivel país: en 1961 Argentina, Brasil en 1965, Paraguay y Uruguay en 1967, Chile en 1970 y Colombia en 1972, en la mayoría de los casos con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el apoyo técnico de la OPS por intermedio de PANAFTOSA.
Al inicio de los programas todo el continente estaba afectado; excepto Guyana, Suriname, Guayana Francesa y la Patagonia Argentina. Periódicamente ocurrían en el continente epidemias de gran intensidad, generadas por variantes inmunológicas de los virus. La implantación sucesiva de los programas permitió pasar del 30% de los rebaños bovinos bajo control en la década de 1960 a un 40% a inicios de los años 1970, cuando se comienza a tomar conciencia que, el agente no reconocía fronteras, por lo que existía la necesidad de coordinar la lucha a nivel de toda la región.
Junto con este pensamiento, se crea en 1972 la Comisión Sudamericana de Lucha contra la Fiebre Aftosa (COSALFA), como forma de generar un espacio donde fuera posible la coordinación, promoción y evaluación regional, la armonización de las normas sanitarias y la discusión sobre los convenios bilaterales o multilaterales para el control de la FA.
América del Sur presenta situaciones epidemiológicas muy atípicas; mientras existen por un lado países y zonas libres de la enfermedad, existen otras con presencia de solo un tipo o diversas modalidades epidemiológicas y una extensa zona sin información (Amazonas).
En la región lo más importante en los últimos años es el foco de la enfermedad que apareció en el 2001 en Argentina, Brasil y Uruguay, atacando una vasta zona del continente. Este episodio se relacionó con un foco que se inicio en el Uruguay. Estos países aplicaron el sacrificio sanitario y la cuarentena del área con animales centinelas, además de la vacunación estratégica en zonas cercanas al foco solamente esta última aplicada en Brasil.
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