Introducción

En el continente Americano, la ganadería bovina se estableció a partir del siglo XVI. Esto como resultado de la colonización Europea española y portuguesa.
Posteriormente, con el propósito de mejorar la ganadería criolla de las Américas, y obtener animales más precoces y eficientes, para así mejorar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas, se inicia una época de importación de vientres y reproductores traídos del Continente Europeo. En ese momento la fiebre aftosa era endémica para ese territorio, señalándose así la manera en que la FA fue introducida en las Américas.
En estas circunstancias, la enfermedad se diagnostica en 1870 en la costa noreste de los Estados Unidos de América, la provincia de Buenos Aires, Argentina, la región central de Chile, Uruguay y el sur de Brasil. A comienzos de 1900 ya se había extendido al resto de Brasil, Bolivia, Paraguay y Perú, en 1950 es introducida en Venezuela, en el mismo año en Colombia y desde ahí a Ecuador en 1961.
Independientemente de estos focos, la FA nunca fue diagnosticada en Panamá y América Central. Solo casos esporádicos y erradicados oportunamente en El Caribe (Jamaica, Martinica, Aruba y Curazao).
En América del sur la enfermedad nunca se ha registrado en Suriname y solo se presentaron brotes episódicos en La Guayana Francesa y Guyana.
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