Fiebre Aftosa

Epidemiología

Las nociones de ecosistema de la FA nos ayudarán para explicar los comportamientos característicos de la enfermedad en diferentes áreas ganaderas y la interacción que existe entre los componentes vivos e inanimados que conforman el ambiente en un continuo proceso de transformación en relación a las interacciones virus-huésped, que constituyen el factor preponderante en la producción y distribución de la FA y su efecto socioeconómico y político. Fundamentalmente existen cuatro ecosistemas para la enfermedad:

Ecosistema Endémico

Son aquellos en que uno o más tipos de virus de la FA cohabitan en forma permanente con la biocenosis. Esto no implica que la enfermedad se manifieste de forma continua, al contrario la relación ínter específica virus-huésped es más simbiótica que parasitaria, por lo cual las manifestaciones clínicas de la enfermedad en este ecosistema son escasas.

En este sistema el número de individuos que se inmunizan por exposición al agente debe ser equivalente al número de nuevos susceptibles que se introducen al sistema. Este ecosistema constituye el reservorio natural de la enfermedad y se asocia con el origen y difusión de brotes epidémicos en otras áreas.

Ecosistema Epiendémico.

Se caracterizan por sufrir modificaciones cíclicas o estacionales de sus componentes. Generalmente asociados por modificaciones en extremo vinculadas al ingreso masivo de fuente de infección susceptible.

En el caso de la FA, es difícil de predecir el tiempo en que el virus encontrará condiciones ecológicas de autoalimentación y probablemente la duración del endemismo, lo que se relaciona con las características estructurales del sistema ganadero.

Este sistema se caracteriza por presentar manifestaciones clínicas con alta frecuencia, severidad y difusión, todo con una marcada estacionalidad.

Ecosistema Paraendémico

En este caso la presentación de la enfermedad se debe exclusivamente a la introducción ocasional de factores externos. En ellos la población tenderá a auto limitarse, esto puede deberse a falta de mecanismos de transmisión, o porque la exposición al virus es tan masiva que no deja suficientes susceptibles para un contagio posterior.

La enfermedad se presenta en forma esporádica y se asocia con brotes de las zonas epiendémicas. La duración, difusión, y severidad del brote está condicionado a las características de la ganadería afectada, pero se auto limita puesto que la condición normal del ecosistema es la ausencia del virus.

Ecosistema Indemne

Se llama así al sistema donde el agente está excluido ya sea por barreras naturales o acciones preventivas del hombre. Caracterizar este sistema es fácil, puesto que cualquier intento por descubrir el agente o sus manifestaciones clínicas debe ser negativo, y la aparición de la enfermedad en un solo caso tiene el carácter de epidemia.