Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre

La sexta edición del “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo - 2004” indica los progresos y reveses en los esfuerzos para alcanzar los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, 2004 (SOFI2004) da cuenta de los progresos y reveses en los esfuerzos para alcanzar el objetivo fijado por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) en 1996, consistente en reducir a la mitad el número de personas crónicamente hambrientas en el mundo para el año 2015. En la Cumbre, celebrada en 1996, los dirigentes de numerosos países se comprometieron a reducir el número de personas subalimentadas a 400 millones para el año 2015.
La sexta edición del SOFI 2004 informa de que el número de personas crónicamente hambrientas en los países en desarrollo tan sólo se redujo en 9 millones desde que se fijó el período de referencia de 1990–1992 en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. En tres de las cuatro regiones en desarrollo, el número de personas subnutridas en el período 2000–2002 se ha incrementado con respecto al período 1995–1997. Tan sólo la región de América Latina y el Caribe registró un leve descenso en dichas cifras. La conclusión es ineludible: debemos hacerlo mejor.
Al observar los impresionantes avances obtenidos en más de 30 países en todas las regiones en desarrollo para reducir el hambre, este informe extrae otra lección clara e irrefutable: podemos hacerlo mejor. Muchos de los países que han realizado rápidos progresos en la reducción del hambre tienen algo más en común: un crecimiento agrícola notablemente superior a la media. En el grupo de más de 30 países que se encuentran en la senda correcta para alcanzar el objetivo de la CMA, el PIB agrícola aumentó a un ritmo medio anual del 3,2 por ciento, casi un punto porcentual entero por encima del conjunto de los países en desarrollo.
Además, por primera vez, El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, 2004 presenta estimaciones provisionales de los increíbles costes que conlleva el hambre para los hogares y naciones; los millones de vidas destruidas por una minusvalía o muerte prematuras, los miles de millones de dólares perdidos en el ámbito de la productividad, ingresos y consumo. Tanto desde el punto de vista moral como pragmático, estas estimaciones permiten extraer otra conclusión ineludible: no podemos permitirnos no hacerlo mejor.
Este informe también incluye una presentación especial, que examina los efectos que han tenido el rápido crecimiento de las ciudades y de los ingresos en los países en desarrollo y la evolución de los sistemas alimentarios. Destaca la concentración del comercio y de la venta al por menor de alimentos y las repercusiones en los pequenos agricultures de los países en desarrollo. Además, presenta el nuevo perfil del hambre y de la malnutrición en términos de estilos de vida y cambio en las dietas.
El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, 2004 concluye apelando urgentemente a ampliar las intervenciones, los recursos y los compromisos para alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Todavía puede lograrse el objetivo de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre hacia el año 2015 con solo centrar nuestros esfuerzos, durante los próximos diez años, en intervenciones sencillas, selectivas y de bajo costo que mejorarían rápidamente la seguridad alimentaria de un gran número de personas.
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