Programa Especial para la Seguridad Alimentaria, PESA

Introducción1

El Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) es uno de los principales elementos de la asistencia que presta la FAO a los países para que éstos puedan cumplir los compromisos que contrajeron en la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA). El PESA, que está establecido en la actualidad en más de 100 países, fue ideado para demostrar, en primer lugar, que es posible que los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos hagan avances significativos en materia de seguridad alimentaria, mediante el aumento de la productividad de los pequeños agricultores y la mitigación de las limitaciones que éstos enfrentan. Dado que el hambre se concentra de forma acusada en las zonas rurales y afecta entre otros a los agricultores en pequeña escala, un aumento de su productividad y de sus ingresos no sólo produciría beneficios inmediatos desde el punto de vista de la seguridad alimentaria de las familias, sino que también generaría un aumento de la producción agrícola y contribuiría al desarrollo rural, a la creación de empleo y a la seguridad alimentaria. El propósito inicial del PESA era facilitar cambios sencillos mediante la adopción de tecnologías de bajo costo al alcance de los agricultores con escasos recursos. Desde el principio, la intención era que los proyectos piloto del PESA se expandieran a escala nacional, prestando especial atención, entre otras cosas, a la reforma institucional y de las políticas y con la participación responsable de las organizaciones de agricultores.

Tras una evaluación externa independiente en 2001-2002 y con el objeto de adecuar el programa a las nuevas ideas respecto de las estrategias de seguridad alimentaria, la Organización, con la orientación del Cuadro Supervisor del PESA, ha realizado importantes ajustes en el mismo. Un creciente número de países en desarrollo está expresando su determinación de alcanzar la meta de la CMA y solicitando la asistencia de la FAO y de sus asociados, una asistencia que supera con creces la que en su día fue necesaria para iniciar los proyectos piloto del PESA. En respuesta a esa demanda, se está alentando a los países comprometidos con la lucha contra el hambre a iniciar programas nacionales para la seguridad alimentaria (PNSA) , que son programas multidimensionales de alcance nacional basados en el planteamiento de doble componente y que incluyen elementos recomendados en el PLCH. Dichos programas pueden ser financiados por distintas fuentes nacionales e internacionales. De acuerdo con el concepto de la AICH, se espera que estos programas nacionales reciban el apoyo de una alianza nacional de partes interesadas constituida, a ser posible, por grupos ya existentes. La FAO fomenta el control y autonomía nacionales de estos programas, limitándose a una función auxiliar, consistente en colmar ciertas lagunas.

Uno de los propósitos iniciales del PESA (convencer a los donantes y a los gobiernos de los países en desarrollo de la necesidad fundamentada de centrar los esfuerzos de desarrollo en el apoyo a los pequeños agricultores) se ha logrado sin duda y ello ha influido en las principales estrategias nacionales, así como en la preparación de los DELP nacionales.

Por qué la FAO lleva adelante el PESA

Cerca de la mitad de las naciones del mundo están en la categoría de Países de Bajos Ingresos con Déficit de Alimentos (PBIDA).

Por definición, son países que en la actualidad no están en capacidad de satisfacer las necesidades de alimentos de su población y, al mismo tiempo, no disponen de divisas suficientes para cubrir los requerimientos de importación de alimentos. El total de estos países ha variado de 82 en 1996 a 87 en mayo de 1997 y a 83 en marzo de 1998. Disponen de ingresos per cápita inferiores a US $ 1.395 y mantienen déficits en la balanza comercial externa de alimentos. La lista de PBIDA es una categoría especial de países establecida por la FAO para propósitos analíticos. En América Latina y el Caribe, siete países están considerados en esta categoría, según la última clasificación efectuada en marzo de 1998: Haití, Nicaragua, Bolivia, Honduras, Guatemala, Ecuador y Cuba.

El Programa Especial PESA ofrece una oportunidad para los gobiernos de los PBIDA de aplicar, con la plena participación de los agricultores, esquemas y enfoques innovativos para el desarrollo agrícola, que permitan mejorar la seguridad alimentaria nacional y familiar sobre una base sostenible, los que de ser exitosos a una escala reducida, puedan ser ampliamente replicados.

El Programa es ejecutado por fases, iniciándose con una Fase Piloto (normalmente de tres años de duración) seguida por una Fase de Expansión: en algunos casos estas fases pueden sobreponerse, dada la necesidad de comprobar algunas innovaciones mientras aquellas que han sido demostradas a nivel piloto son aplicadas en mayor escala. El diseño del Programa se basa en el reconocimiento de que la capacidad de los agricultores para contribuir a una mejor seguridad alimentaria sobre una base coherente, en muchos países PBIDA, se enfrenta a cuatro restricciones principales:

  1. Escasez de humedad disponible en el suelo, como el principal factor que afecta el desarrollo de los cultivos y de la ganadería, lo cual limita los rendimientos, y contribuye a la variabilidad estacional en al producción, representando un obstáculo para el empleo de tecnologías que ofrecen posibilidades de aumentar la producción. El PESA trabaja medidas para mejorar la humedad del suelo, incluyendo sistemas de recolección de agua en pequeña escala, sistemas de riego con base en escorrentía, pequeños cursos de agua, pequeñas represas, aguas subterráneas, etc. y sistemas de desarrollo y mejoramiento de tierras y suelos para mejorar la resistencia de los cultivos a los cambios de humedad y de clima. Falta de acceso a tecnologías mejoradas: una vez que las limitaciones de humedad hayan sido removidas, la capacidad de respuesta de las variedades, las limitaciones de fertilidad en los suelos y la incidencia de plagas y enfermedades (tanto durante la producción como en el almacenamiento) emergen también como principales factores limitantes. Se trabaja en la intensificación sostenible de los sistemas de producción vegetal, a través de la introducción de tecnologías fácilmente accesibles, incluyendo el uso eficiente de variedades de alto rendimiento, sistemas integrados de nutrición de plantas, manejo integrado de plagas, tecnologías de manejo poscosecha, almacenamiento y procesamiento en combinación con sistemas apropiados de suministro de insumos, mercadeo y crédito. Estas actividades deben perseguir, entre otros, la generación de ingresos vía un mayor valor agregado de la producción.
    Excesiva dependencia sobre unos pocos productos: la falta de diversificación dentro de muchos de los sistemas de producción expone a los agricultores a los efectos de los caprichos del clima, a las plagas y enfermedades y a las fluctuaciones de precios; contribuye a la degradación ambiental; puede reducir las ventajas de la complementariedad (por ejemplo, entre la ganadería y los cultivos) y tiene efectos negativos sobre la dieta y la salud. El PESA busca la diversificación sostenible de los sistemas de producción, por medio de la incorporación de animales menores (avicultura, ovejas, cabras, cerdos, etc.), acuicultura y piscicultura, y producción agroforestal. Se prestará también atención especial a actividades de poscosecha pertinentes, como una fuente adicional de ingresos.
  2. Falta de incentivos para elevar la producción y mejorar la sostenibilidad: un ambiente desfavorable de políticas y de condiciones socioeconómicas, la debilidad de servicios agrícolas, la inseguridad en la tenencia de la tierra, la inestabilidad de los precios y la ausencia o inadecuada disponibilidad de infraestructura rural se combinan para desestimular a los agricultores a aumentar la producción. Análisis sistemático de limitaciones para mejorar la seguridad alimentaria, especialmente de aquellas de carácter socioeconómico que impiden la adopción de innovaciones introducidas en la Fase Piloto, y en particular las enfrentadas por la mujer y la familia rural. Comprende también la identificación de factores que limitan la rentabilidad a nivel de finca y el acceso a tecnología, tierra, insumos, almacenamiento, mercadeo, procesamiento y facilidades de crédito, así como la evaluación de la capacidad de los recursos institucionales y humanos para administrar sistemas sostenibles. El análisis incorpora la evaluación de los impactos ambientales.

La Fase de Expansión consiste normalmente de una combinación de: un programa de seguridad alimentaria y de desarrollo sectorial agropecuario que promueva la creación de un ambiente favorable para el mejoramiento de la producción agrícola, el procesamiento, el mercadeo, el comercio y el acceso a los alimentos; y un programa de inversión agrícola dirigido a remover las restricciones físicas a la expansión de la producción, y a aumentar el flujo de recursos financieros públicos y privados hacia las actividades y servicios agrícolas.

Más información:

Si desea obtener más información sobre los Programas Especiales para la Seguridad alimentaria visite http://www.rlc.fao.org/progesp/pesa/

1. Basado en el documento “Fortalecimiento de la coherencia de las iniciativas de la FAO para luchar contra el hambre”. FAO ROMA, 2003.