Los programas de transferencia condicionada de ingresos empezaron a ser largamente utilizados en América Latina a partir de los años 1990 como uno de los ejes principales de combate a la pobreza. Las condicionalidades están vinculadas fundamentalmente la mantención de los niños a la escuela y de madres a las postas de salud para la realización de exámenes mensuales y seguimiento de las condiciones nutricionales de los nascidos.

Algunas evaluaciones recientes de estos programas han mostrado, todavía, la necesidad de articularlos a programas de orientación y educación alimentaria que haga frente a la propaganda de la industria de alimentos y bebidas que influencia los hábitos alimentarios, especialmente en la población más joven. Además, beneficiarios de programas de transferencia que no tienen donde gastar los recursos de forma a incrementar el acceso a alimentos de cualidad acaban por consumir productos industrializados de bajo valor nutricional .

El seminario, pretende enfocar las relaciones entre programas de transferencia condicionada de ingresos, alivio de la pobreza extrema y seguridad alimentaria.

La hipótesis principal que se pretende poner en discusión es que programas de seguridad alimentaria y combate al hambre pueden jugar un papel importante como estrategia de salida de la pobreza extrema si están articulados con programas de transferencia condicionada de ingresos y si los países tienen una adecuada institucionalidad que permita establecer los vínculos entre ellos.