Alza de los precios agrícolas, seguridad alimentaria y lucha contra el hambre

Historias de éxito en el combate al hambre y la promoción de la Seguridad Alimentaria

Al enfrentarse a una creciente hambre mundial que, tras las crisis alimentaria y financiera afecta a más de 1 000 millones de personas, la comunidad internacional está comprometida a redoblar sus esfuerzos para combatir el hambre y la malnutrición. En el presente documento se expone que, si bien la panorámica mundial no es positiva, existen diversos ejemplos de casos de éxito en los que éste se define en tres dimensiones: la reducción del hambre, la transformación del sector agrícola y el incremento de la productividad de los pequeños productores. Es importante estudiar estas historias de éxito e intentar extraer lecciones y ejemplos de buenas prácticas que se puedan emplear en otros países.

Las pésimas cifras mundiales esconden el hecho de que el número de personas hambrientas se ha reducido en 31 países en desarrollo durante el período de 15 años comprendido entre 1991 y 2005. En el presente documento se analizan cuatro ejemplos de países en proceso de alcanzar los objetivos relativos a la seguridad alimentaria para 2015, a saber, Armenia, Brasil, Nigeria y Vietnam. Tomando como base estos ejemplos, se arguye que el éxito en la batalla por reducir el hambre a la mitad estará caracterizada frecuentemente por: 1) la creación de un entorno favorable para el crecimiento económico y el bienestar de las personas; 2) la prestación de asistencia a los grupos más vulnerables e inversión en la población rural pobre; 3) la protección de los beneficios; y 4) la planificación para disfrutar de un futuro sostenible.

Diversos países en desarrollo han conseguido transformar sus sectores agrícolas y convertirlos en importantes fuentes de crecimiento e ingresos de la exportación, e incrementar así su contribución a la reducción de la pobreza y el hambre. En el presente documento se estudian tres ejemplos de países que han transformado sus sectores. Argelia y Turquía han conseguido incrementar considerablemente sus exportaciones agrícolas y el primero de ellos también ha aumentado su producción de cereales de manera notable. En ambos países el éxito se debió a las políticas gubernamentales en fomento del comercio internacional, así como a los continuos esfuerzos realizados para promover el sector agrícola como el pilar de futuro desarrollo de la economía. En Malawi el éxito se debió al rendimiento de su cultivo estable, el maíz, el cual ha respondido a la nueva política gubernamental de proporcionar subvenciones rápidas para los fertilizantes, lo que ha permitido que el país satisfaga la demanda nacional y genere excedentes exportables.

El apoyo de los agricultores en pequeña escala es una de las mejores maneras de combatir el hambre y la pobreza. Se calcula que el 85 % de las granjas del mundo tienen una extensión de menos de 2 ha y que los agricultores en pequeña escala y sus familias ascienden a 2 000 millones de personas, es decir, una tercera parte de la población mundial. Indonesia, México y Sierra Leona constituyen ejemplos de países que han creado enfoques innovadores para el empoderamiento y el respaldo de los pequeños productores. En este documento se describe cómo las iniciativas que comenzaron como proyectos piloto se están perfeccionando para contribuir a mejorar la productividad de una gran cantidad de pequeños productores y, así, incrementar sus ingresos y la seguridad alimentaria de sus familias y del país en su conjunto.

Los ejemplos presentados aquí constituyen un mensaje de esperanza: la batalla contra el hambre se puede ganar. Para ello es necesario el compromiso férreo de los gobiernos de los países en desarrollo y el apoyo firme de la comunidad internacional.

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