Salud Animal
  Protección   Vegetal
  Inocuidad   Alimentaria
  Normas públicas   y privadas
 

 


Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria

Antecedentes del problema

La demanda de alimentos sanos, nutritivos y la protección de la salud animal y vegetal han aumentado dramáticamente durante los últimos quince años. Esto es impulsado por los crecientes problemas públicos de seguridad alimentaria, nuevas enfermedades y de rápida propagación, además de especies invasoras que perturban el medio ambiente nativo.

El rápido aumento del comercio internacional de productos agrícolas, duplicándose de US $250 mil millones en 1987 a sobre US $500 mil millones en el 2003, da origen a un distanciamiento creciente “entre la granja y el tenedor”, como también al aumento de oportunidades para la diseminación de enfermedades y pestes en humanos, animales y plantas.

Una mirada al Sistema Público

Con el objetivo de proteger la salud humana la sanidad animal y vegetal, estimulando al mismo tiempo el comercio mundial, la Organización Mundial de Comercio estableció en 1955 un comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) para “sugerir la adopción y puesta en práctica de medidas sanitarias y fitosanitarias a fin de minimizar sus efectos negativos en el comercio.”

La OMC/MSF destaca tres organizaciones internacionales para definir y adoptar medidas internacionales de seguridad alimentaria, de sanidad animal y vegetal. Estas son: el comité del Codex Alimentarius, la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) y la Organización Mundial de Sanidad Animal. La FAO hospeda al Secretariado de la CIPF y co-hospeda (con la OMC) al Secretariado del Codex.

Este sistema público internacional de estándares, sobre alimentos y producción, ha estado en construcción por más de veinticinco años. Este sistema ha propuesto, debatido, adoptado normas y estándares para alimentos (Comité del Codex Alimentarius), productos vegetales y sus derivados (Convención Internacional de Protección Fitosanitaria) y productos animales y sus derivados (Organización Mundial de Sanidad Animal – OIE). El Acuerdo OMC/MSF ha reconocido a estos tres sistemas la facultad de proveer normas sanitarias y fitosanitarias internacionales debido al amplio respaldo público internacional, alto nivel de participación y el sistema integrado de responsabilidad.

Este sistema público,  está lejos de ser perfecto. Algunos países tienen el interés y los recursos para participar más igualitariamente que otros. Debido a su nivel de desarrollo y el tamaño de sus mercados comerciales, algunos países tienen una amplia gama de expertos, científicos, personas que hacen lobby, mientras otros países tienen sólo unos pocos. Algunas delegaciones de países, en las reuniones de estas convenciones internacionales, sobrepasan a las delegaciones de continentes enteros. La crítica que más destaca, es que los sistemas son indebidamente burocráticos e ineficientes. El proceso de proponer, desarrollar, debatir y aprobar nuevas normas puede ser tortuosamente lento,  demorándose años hasta que una norma pueda formar parte del código internacional.

Otro aspecto del sistema público es aquel del acatamiento y desacuerdos. Una vez en vigencia, las disputas sobre el uso de las normas, o razones discutidas para sobrepasar las normas internacionales, a nombre de la protección nacional de la salud humana y sanidad animal o vegetal, pueden dilatarse por años y aún así no lograr resultados satisfactorios.

Finalmente, los acuerdos internacionales tienen mandatos que una vez reconocida su importancia, no tienen agilidad para responder a la rápida evolución de las necesidades y demandas.  Algunas áreas, por ejemplo muchas prácticas de producción de campo, no están incluidas en ninguno de los acuerdos internacionales.

Estos sistemas imperfectos y las motivaciones de otros intereses, han llevado a la creación de varias normativas privadas y procesos de certificación. Algunos de estos sistemas tienen nichos estrechos (producción y productos orgánicos), mientras que otros tienen una aplicación mucho más amplia, por ejemplo las normas impuestas por los supermercados. Para algunos, los sistemas privados de normas y certificaciones ofrecen muchas ventajas sobre los sistemas públicos.

La Sistemas Privados

Las normas privadas se promueven debido a su eficiencia. Libres de falsas políticas y presunciones, los sistemas privados tienen la libertad de adoptar o cambiar rápidamente una norma, eliminando todo el problema de acatamiento. Bajo los sistemas privados esto es muy simple: “certifique bajo nuestras normas o no llegue a nuestros mercados”. Se dice que desaparecerán las largas, onerosas y costosas disputas entre países en relación a medidas odiosas tomadas por algunos países, que se pretende son implementadas para proteger la salud humana, sanidad animal o vegetal, pero que en realidad son barreras comerciales veladamente disfrazadas. Estos casos son un beneficio para los abogados y burócratas internacionales, pero hacen muy poco por enfocar el tema real de la sanidad animal, vegetal y la salud humana.

Los estándares privados no son nuevos. Estándares orgánicos privados junto a reconocidos organismos de certificación, han estado certificando el cumplimiento de estándares orgánicos por más de veinte años. Estas normas respondieron a la demanda de los consumidores, comerciantes y productores, para demostrar el uso de prácticas para las cuales no habían estándares públicos ampliamente aceptados, como por ejemplo los estándares orgánicos.

En los últimos diez años, los estándares privados han adoptado un nuevo significado, debido a los requerimientos de su uso por la creciente dominación de los supermercados que ahora controlan muchos aspectos de las cadenas alimenticias. Respondiendo al interés de los consumidores y buscando diferenciar sus productos, los supermercados han desarrollado sus propios sistemas de fijación de normas, estándares y organizaciones de certificación. Estos sistemas privados se han vuelto sistemas obligatorios de-facto, debido al predominio de alguno de los sistemas en sus mercados. Mientras las certificaciones orgánicas se convirtieron en incentivos pagados a los agricultores, los “sistemas de supermercados” no prometen incentivos de precios y por el contrario, han resultado ser una obligación mandataria para negociar el acceso a los mercados que los requieren. Aun cuando existen muchos sistemas privados dirigidos por supermercados, GlobalGAP, Davis Fresh, BRC y SQF 2000 figuran entre los mayores. En América Latina, GlobalGAP, se ha convertido en el sistema privado líder en normas y certificación.

El predominio cada vez mayor de estándares privados y el consiguiente cuestionamiento sobre la importancia de los sistemas públicos en América Latina, ha conducido en los últimos años a una intensa inquietud e incertidumbre, especialmente en el comité del MSF de la OMC. América latina presenta hoy, la región más interesante para examinar esta confluencia, debido al aumento dramático de las exportaciones agrícolas de la región durante los últimos 15 años, la firma de muchos acuerdos de libre intercambio comercial y el énfasis puesto en las exportaciones agrícolas como la fórmula avanzada de alcanzar las metas de desarrollo de la región.

El surgimiento de sistemas privados liderados por supermercados ha conducido a sistemas fundamentalmente diferentes a los sistemas públicos internacionales y a los antiguos sistemas privados basados en la producción, tales como la producción orgánica.

Estas son las diferencias:

Metas privadas versus bienes públicos

Los estándares públicos buscan bienes públicos, además de incrementar el bienestar general de la sociedad a través de la protección de la sanidad animal, vegetal y la salud humana. Los estándares privados buscan maximizar la ganancia privada, para aquellos que crean y controlan los sistemas.  

La Propiedad y Control

Los sistemas públicos forman parte de acuerdos internacionales, donde los países miembros tienen igualdad de voto, pueden exigir transparencia, ser dueños de los sistemas y controlarlos. Los sistemas tienen membresía abierta, siempre y cuando los miembros potenciales estén de acuerdo con los objetivos y cumplan las directrices. Los sistemas privados se constituyen bajo acuerdos legales de asociaciones o negocios privados, en donde la propiedad o control está bajo unos pocos miembros auto-elegidos. Están abiertos a nuevos miembros sólo bajo el consentimiento de los miembros existentes. Los sistemas públicos se caracterizan por su participación, transparencia, y solución de conflictos. Los sistemas privados no comparten estas características.

El control de los procesos y los intereses privados marcan una gran diferencia entre estándares privados y públicos. Mientras los sistemas públicos incluyen muchos aspectos del proceso de producción, los estándares privados de los supermercados se enfocan al “producto privado”. Esto no sorprende, ya que los supermercados aspiran a satisfacer al consumidor final. Esto termina, por ejemplo, en diferencias sobre el trato que se debe dar a los pesticidas. Mientras bajo los estándares y códigos públicos se pone gran énfasis en la protección de la salud humana en el campo, tanto de agricultores como trabajadores y la contaminación ambiental, los estándares privados de los supermercados enfocan casi exclusivamente a los residuos de pesticidas en el producto final.

Además de las diferencias resultantes en cuanto a metas, objetivos y estándares de sistemas normativos públicos y privados, hay grandes diferencias en cuanto a su rol en el desarrollo.

Un problema observado en América Latina, es el nivel general de confusión en relación a las diferencias entre estándares privados y públicos y el rol del sector público en apoyar los sistemas. Algunos países tienen una meta bien definida de apoyar el cumplimiento de los estándares privados, a fin de recibir certificación y acceso al mercado. Aun cuando ésta puede ser una estrategia útil para el desarrollo, se debe discutir cuidadosamente el tema sobre el uso apropiado de recursos públicos para bienes privados.

Muchos sectores públicos de los países carecen de una definición clara sobre lo que están tratando de lograr con el apoyo a sistemas privados, o en términos generales, cuáles son los bienes públicos que se están produciendo apoyando a los sistemas privados. El sopesar cuidadosamente la salud humana y la salud del ambiente en el campo se podría equiparar con el crecimiento económico.

Los beneficios de los sistemas de estándares privados tienden a beneficiar a agricultores, procesadores y comerciantes sofisticados, educados y bien capitalizados. Los efectos escala son de especial importancia para muchos de los mandatos de inversión en infraestructura. Por ello, los sistemas privados tienden a sufrir los mismos problemas sociales y económicos con muchas de las exportaciones agrícolas de países en desarrollo (crecimiento con exclusión). ¿Cómo incorporar a los productores campesinos, o a aquellos con un acceso limitado a la información, capacitación, asistencia técnica, financiamiento y una escala adecuada? son temas pendientes en la agenda de la mayoría de los países en desarrollo.

El problema de los sistemas privados radical en cómo definirlos, con qué objeto, beneficiarse de ellos y controlar el proceso de su desarrollo futuro.

Los Problemas Asociados a Sistemas Privados

El surgimiento de nuevos sistemas de estándares privados de seguridad alimentaria, sanidad animal y vegetal, obligatorios de-facto, han generado varios problemas en América Latina y el Caribe. Estos incluyen:

  • Aumento de los costos debido a nuevos estándares y esquemas de verificación, a menudo conflictivos.
  • Confusión en relación al rol de los estándares del sector público versus aquellos del sector privado.
  • Falta consecuente de políticas públicas en relación al desarrollo futuro de estándares públicos y privados y el rol adecuado de la intervención pública congruente con otros objetivos de política pública (alivio del hambre y la pobreza, protección de la salud humana, prevención de la contaminación ambiental y preservación de la seguridad alimentaria, sanidad vegetal y animal nacional, promoviendo al mismo tiempo el comercio internacional).
  • Sentimiento creciente de que el sistema público internacional está perdiendo su importancia.
  • Frustración sobre la naturaleza privada de los nuevos sistemas, incluyendo la falta de transparencia y el que las autoridades públicas no tengan derecho a participación en el proceso de fijación de normas para asegurar el seguimiento de los bienes públicos.
  • Percepción de que los sistemas privados están hechos para el beneficio privado, que se inclina más bien hacia los consumidores de países desarrollados, que a considerar los beneficios públicos y costos de los países en desarrollo.

La FAO ha trabajado estrechamente en estos temas con algunos países miembro en América Latina y el Caribe durante varios años. Como anfitriona y co-anfitriona de dos de las tres organizaciones de fijación de normas reconocidas por la OMC, la FAO es a menudo la organización elegida para la consulta de países miembro en relación a estos temas candentes.

Documento

Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias,  a fin de llevar una vida activa y sana. En este contexto, FAO ha extendido su acción a numerosos ámbitos que corresponden a distintos aspectos de la calidad, en particular el de la inocuidad alimentaria y la calidad nutricional, así como el de la calidad específica vinculada a determinados modos de producción, como la agricultura biológica, el comercio justo, etc.

La calidad específica, proviniendo de un proceso voluntario, se distingue de la calidad mínima obligatoria que asegura la salud, la seguridad y la información al consumidor y que es un prerrequisito de la calidad especifica. La calidad específica puede resultar de la diferenciación de algunos productos en relación con su origen geográfica y tradiciones locales. Son productos que presentan características esencialmente ligadas a los recursos locales, tanto respecto a su naturaleza física (terruño, paisaje…), como humana (conocimientos, tradiciones, culturas…), hasta llegar a su singularidad y su identidad territorial.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, la calidad específica de los alimentos, tanto a nivel internacional como local, cobra importancia en particular por lo que se refiere a su especificidad.

La FAO, en la actualidad, desea desarrollar actualmente su acción en el ámbito de la calidad específica vinculada al origen y a las tradiciones por medio de un nuevo proyecto para reforzar las políticas de calidad específica e implementar en los Países Miembros, esquemas adaptados a sus contextos económicos, sociales,  culturales y a sus necesidades.

Taller : Calidad en Alimentos Vinculada al Origen y las Tradiciones: Enseñanzas y Perspectivas.  Santiago de Chile, 12-13 Diciembre 2007.