Agricultura Urbana y Periurbana

Agricultura en un Mundo Cambiante: Urbanización
por Sara Granados, consultora del Grupo de Agricultura Urbana y Periurbana de la Oficina Regional de la FAO

El último informe sobre el “Estado de la Población Mundial 2007” del Fondo de  Población las Naciones Unidas (UNFPA) tiene como tema principal “Liberar el potencial del crecimiento urbano”.

El estudio se encuentra distribuido por capítulos, que abordan las diferentes causas y consecuencias del crecimiento urbano, proponiendo una nueva mirada a las estrategias de desarrollo urbano actuales, frente a un crecimiento mayor de las ciudades en los próximos años.  El informe fija posiciones sobre las migraciones, la periurbanización, la pobreza urbana, las áreas rurales, y el potencial que representa el crecimiento urbano para el desarrollo de los países de bajos ingresos.

Según el informe, la región de América Latina y el Caribe, en comparación con otras regiones menos desarrolladas,  experimentó una transición precoz y rápida. En 2005, un 77% de la población de la región se definía como urbana y un porcentaje de su población superior al de Europa vivía en ciudades de más de 20.000 habitantes.

Contrario a lo que generó el crecimiento urbano en los 50’s, actualmente en la Región, un 65% del actual crecimiento urbano emana del crecimiento vegetativo, pese a las pronunciadas reducciones de las tasas de fecundidad, especialmente en zonas urbanas.  El caso de que el factor predominante sea la migración, como ocurrió recientemente en China, es infrecuente. 

Lo Rural, lo Urbano

Hasta hoy, la población humana ha vivido y trabajado principalmente en zonas rurales. Pero el mundo está a punto de dejar atrás su pasado rural. En 2008, por primera vez, más de la mitad de la población del planeta, 3.300 millones de personas, vivirá en ciudades.

Las zonas rurales tienen cada vez mayor aspecto de pequeños centros urbanos, mientras que la presencia del sector informal está transformando la vivienda, los servicios y la mano de obra en las ciudades, e incluso las modalidades de producción y consumo. Pero dado que las mentalidades, las actividades de planificación y los datos todavía están compartimentados, sigue siendo necesaria la distinción urbano/rural, aun cuando sea poco precisa.

Potencial Urbano

La proximidad y la concentración otorgan ventajas a las ciudades en cuanto a la producción de bienes y servicios, al reducir los costos, apoyar la innovación y fomentar los efectos sinérgicos entre diferentes sectores de la economía. Pero la proximidad y la concentración también tienen potencial para mejorar directamente la vida de la gente, a un costo inferior al de las zonas rurales: por ejemplo, las ciudades pueden ofrecer acceso a la infraestructura y los servicios básicos a un costo mucho más bajo, en beneficio de toda su población. Como resultado, en general los niveles de pobreza en las ciudades son inferiores a los de las zonas rurales; la movilidad de la población desde las zonas rurales a las ciudades contribuye a reducir los niveles generales de pobreza a escala nacional.

Dado que en los países de bajos ingresos la mayoría de los pobres viven aún en zonas rurales, parecería intuitivamente razonable mantener la migración rural-urbana en un nivel compatible con la disponibilidad de empleos y servicios urbanos.

En muchas ciudades de todo el mundo, el debate más movido en las antesalas del poder no ha sido sobre la mejor manera de prestar asistencia a los pobres, sino sobre cómo impedir que lleguen a la ciudad, permanezcan en ella o se asienten allí.

Sin embargo, los argumentos según los cuales la excesiva migración rural-urbana sería la causa de la pobreza urbana, suelen basarse en varios conceptos erróneos:

Al centrarse en la pobreza urbana se distrae la atención respecto del desarrollo rural. Postular que “la pobreza rural” y “la pobreza urbana” son distintas y compiten entre sí por los recursos es no sólo un error conceptual, sino un enfoque notablemente miope del problema. De hecho, el desarrollo rural exitoso, por lo general, estimula y apoya el desarrollo urbano, y viceversa. Además, el desarrollo rural exitoso puede, en realidad, generar más emigración de las zonas rurales a las urbanas. En cambio, el crecimiento urbano es un poderoso estímul

Los migrantes de zonas rurales a zonas urbanas son primordialmente responsables de la pobreza urbana. En la mayoría de los países, el principal componente del crecimiento urbano no es la migración, sino el crecimiento vegetativo (es decir, mayor número de nacimientos que de defunciones), como se señala en el Capítulo 1 del Informe. En general, no hay mayor concentración de migrantes entre los pobres.  Además, muchos residentes en asentamientos precarios no son migrantes del campo a la ciudad, sino personas pobres desplazadas de otros sectores de la ciudad.

En síntesis, la movilidad es una estrategia que adoptan las familias y los individuos a fin de mejorar sus vidas y reducir sus riesgos y su vulnerabilidad. Además, en muchas regiones, la gente se ve obligada a marcharse de las zonas rurales: el crecimiento demográfico y los cambios medioambientales han agotado la base de recursos naturales del campo y su capacidad para sostener a los residentes locales. La inseguridad generada por los disturbios civiles también impulsa a muchos campesinos a huir hacia las ciudades o sus suburbios.

El verdadero problema no es que las ciudades crezcan aceleradamente, sino que no están preparadas para absorber ese crecimiento.

Los controles directos sobre la emigración del campo a la ciudad también pueden agravar la pobreza rural, al reducir las transferencias de dinero y bienes a los hogares rurales por parte de los parientes que han migrado. En la mayoría de los países de bajos ingresos, las remesas y los ingresos producidos por actividades urbanas no agrícolas constituyen una creciente proporción del ingreso de los hogares rurales. Esa integración entre zonas rurales y urbanas probablemente se intensificará a lo largo del tiempo y es preciso apoyarla.  Los hogares pobres que logran diversificar sus fuentes de ingresos en diferentes ubicaciones y distintos sectores económicos son, por lo general, menos vulnerables a los trastornos económicos bruscos y pueden liberarse de la pobreza.

Periurbanización

La periurbanización atrae la mano de obra migrante y cambia abruptamente la actividad económica de muchos residentes rurales, de la agricultura a la manufactura y los servicios.

Las zonas periurbanas suelen proporcionar vivienda más accesible a los residentes pobres y a los migrantes, en asentamientos marginales y dispersos. En esas zonas, los asentamientos de pobres suelen ser más inseguros y estar sujetos a demolición, mientras los residentes, por lo general, carecen de servicios y de infraestructura.

Compiten por espacio con la agricultura, y ambos usos son a veces desplazados por otros usos económicos. La recalificación del suelo, las oportunidades del mercado y los rápidos flujos de mano de obra, bienes, capital y residuos urbanos impulsan el aumento de los precios del suelo. La periurbanización también acrecienta el costo de la vida para la población rural que residía originariamente en esas tierras.

Las zonas periurbanas abarcan una amplia gama de actividades, entre ellas cultivos, cría de animales e industrias domésticas, junto con la expansión industrial, la especulación del suelo, la suburbanización residencial y la eliminación de residuos.

Esas zonas cumplen otras funciones fundamentales para las ciudades, desde el abastecimiento de alimentos, energía, agua, materiales de construcción y otros productos esenciales, hasta la provisión de servicios ecológicos, entre ellos los corredores de preservación de especies silvestres, microclimas y zonas de amortiguación contra las inundaciones. Esto requiere un complejo reajuste de los sistemas sociales y ecológicos, a medida que son absorbidos por la economía urbana.

Las zonas urbanas dependen de los recursos naturales para obtener agua, alimentos, materiales de construcción y energía, así como para eliminar residuos. A su vez, la urbanización transforma los ámbitos locales, así como los ecosistemas, tanto locales como en las zonas circundantes.

La mayor densidad es potencialmente útil. Dado que la población mundial es en 2007 de 6.700 millones de personas, y que va aumentando a razón de más de 75 millones por año, la concentración demográfica da lugar a una mayor sostenibilidad. En última instancia, la protección de los ecosistemas rurales requiere que la población esté concentrada en actividades distintas del sector primario y en zonas densamente pobladas.

Más información:

Descargar el Informe:
Sitio web del Fondo de Población de las Naciones Unidas UNFPA: