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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Reutilizando el agua para alimentar al mundo

Benjamin Kiersch, Oficial de Recursos Naturales y Tenencia de la Tierra, FAO.

Reutilizando el agua para alimentar al mundo

La importancia que tiene el agua en la producción agrícola y seguridad alimentaria mundial es inestimable. Hoy en día, hay más de 7 mil millones de personas que alimentar en el planeta y se prevé que esta cifra llegará a 9 mil millones en 2050. Esto, aunado a los cambios previstos en la dieta, significa que se necesitará un 70% más de alimentos, hasta un 100% más en los países en desarrollo.

El uso del agua en la producción de alimentos es intensivo: para generar sólo un kilo de granos se requieren 1.500 litros de agua, y diez veces esa cantidad para producir un kilo de carne. Para producir alimentos que satisfagan las necesidades diarias de una persona se requieren alrededor de 3.000 litros de agua.

La agricultura es la actividad humana que más utiliza el recurso hídrico: hoy el 70% de toda el agua que se extrae de acuíferos, ríos y lagos está destinada a la agricultura, comparado con un 20% por parte de la industria y un 10% para usos domésticos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), existen opciones para hacer frente a la escasez de agua, a través de una intensificación sustentable, aumentando la productividad del agua utilizada en la agricultura, reduciendo las pérdidas y desperdicios de alimentos (hoy se desperdicia el 30% de los alimentos producidos a nivel mundial), la exploración de nuevas fuentes de agua para la producción agrícola, y una gestión territorial inteligente de cuencas y acuíferos, protegiendo las fuentes de este recurso vital y disminuyendo la competencia por su uso.

América Latina

América Latina es una región rica en recursos hídricos: recibe casi el 30% de la precipitación mundial y posee una cantidad de agua por habitante muy por encima del promedio mundial: 28.000 metros cúbicos por habitante al año. Además, es la región que tiene el mayor potencial para expandir el riego.
Sin embargo, la distribución del agua en la región es muy desigual: los recursos hídricos se encuentran principalmente en el interior del continente y las zonas que sufren mayor estrés hídrico se encuentran en la costa del Pacífico. Su disponibilidad para el sector agrícola está sujeta a numerosas presiones, sobre todo la creciente demanda del agua por sectores industriales como la minería y los centros urbanos, y el aumento de sequías e inundaciones producto del cambio climático.

Estas presiones requieren mejorar la eficiencia en su uso para la producción de alimentos implementando técnicas para mejorar el riego y mantener la humedad de los suelos, la retención y almacenamiento del agua. Sumando a las inversiones necesarias en infraestructura, se necesitan desarrollar fuentes alternativas de agua para impulsar el manejo hídrico adecuado y sostenible de la región, como la cosecha de agua, la desalinización y la reutilización segura de aguas servidas, tratándolas adecuadamente para minimizar los riesgos para el medio ambiente y la salud pública. Este último tema -la reutilización del recurso- es de fundamental importancia.

El uso de agua regenerada en la agricultura es una opción que se está estudiando y adoptando cada vez más en regiones con escasez de agua, poblaciones urbanas crecientes y con una mayor demanda de agua de riego. Además, la reutilización impide que se viertan aguas residuales sin tratar en los sistemas costeros y de aguas subterráneas, lo cual trae beneficios para el turismo y los ecosistemas.

Cooperación en agua

El lema del Día Mundial del Agua 2013 es Cooperación en Agua, y busca generar un ciclo positivo para reducir la actual competencia por el recurso entre los diversos sectores y actividades urbanas, rurales, agrícolas e industriales. En tiempos de escasez extrema, las autoridades nacionales suelen optar por derivar el agua de los agricultores hacia las ciudades, dado que tiene mayor valor económico en su uso industrial y urbano que en fines agrícolas.

El uso de agua regenerada en agricultura permite conservar agua dulce para un fin de mayor valor económico y social y, al mismo tiempo, los agricultores reciben un suministro de agua fiable y rico en nutrientes. Este intercambio también acarrea posibles beneficios ambientales, al permitir la asimilación de los nutrientes de las aguas residuales por las plantas y reducir así la contaminación del recurso.