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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Derecho a la Alimentación y las políticas públicas para mujeres rurales

Guadalupe Valdez, Coord. Regional del Frente Parlamentario contra el Hambre.

Derecho a la Alimentación y las políticas públicas para mujeres rurales

Quiero compartir la reflexión sobre el derecho a la alimentación y cómo es posible contribuir a la lucha contra el hambre, pero quisiera también dar una visión de lo que desde el Frente Parlamentario contra el Hambre (FPH) de América Latina y el Caribe estamos mirando.

Estamos en un momento de cambios importantes, en el cual reconocer que hay que erradicar el hambre requiere de un noble y claro compromiso político que tiene que estar acompañado de una ética donde prime el bien común.

Se requiere entonces, que en nuestros países los marcos jurídicos reconozcan inicialmente el derecho a la alimentación, y que contribuyan a desarrollar en cada nación una institucionalidad adecuada para erradicar el hambre. Se requiere además, que sean construidos para garantizar los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades.

La institucionalidad en la lucha contra el hambre requiere de una serie de pasos que son fundamentales, ya que es necesaria la articulación entre los diversos actores, las diferentes instancias de gobierno, el congreso, los movimientos de mujeres, las organizaciones sociales, la cooperación y la ciudadanía en general. La experiencia de Brasil es muy rica, ya que a través de espacios como la Conferencia Nacional en Soberanía Alimentaria (CONSEA), hay un amplio proceso de participación de los diversos sectores para construir políticas públicas para luchar contra el hambre.

Es fundamental pensar como nos insertamos en esta lucha. Esto nos convoca a un cambio de cultura política en nuestros países, de pasar de una cultura política patriarcal, que en estos momentos está matizada por políticas clientelares y asistencialistas hacia una cultural política de construcción de ciudadanía, donde las mujeres juguemos el rol que nos corresponde, al que tenemos derecho, y que sea además, una cultural política de construcción de ciudadanía con enfoque de derecho.

Eso nos lleva a plantear que desde los congresos hay actores con los cuales los y las legisladoras nos tenemos que articular. En promedio en América Latina el 20% de los congresistas somos mujeres. Tenemos que implicarnos en la lucha contra el hambre y en la lucha por los derechos de las mujeres rurales, por los derechos sexuales y reproductivos. Tenemos que tener una mirada integral del proceso.

Cuando hablamos de un enfoque de derecho, y cuando nos referimos al derecho a la alimentación nos estamos refiriendo a que deben haber algunos principios a tomar en cuenta en esta reflexión. El tema de la equidad, es un principio fundamental, la no discriminación, y nosotras las mujeres que somos discriminadas cotidianamente en nuestros países, en la política, en los partidos políticos, en las organizaciones, en los medios de comunicación, tenemos que hablar. Exigir transparencia en el proceso de toma de decisiones y que se nos de la participación requerida en las tomas de decisiones.

En muchos de nuestros países está establecido que la mayoría de las decisiones la toman los gabinetes, donde algunos países tienen paridad de género pero otros países no tienen paridad de género. Por eso, algunas decisiones que afectan a las mujeres son tomadas por los hombres en su mayoría. Así, tenemos que hablar también de rendición de cuentas.

Otro principio importante es el de la observancia de la ley. Por ejemplo, en 124 países hay 115 que tienen leyes a favor de la tenencia de la tierra, pero cuando vamos a la realidad en la aplicación de la ley, vemos que eso no se observa, con múltiples medidas, algunas de marco legal, como es el tema de las prácticas culturales, y otras con prácticas familiares que existen en nuestro territorio.

Los otros principios que debemos tomar en cuenta es el de la participación, el de los mecanismos de recursos, donde aquellas personas a quienes les son violados sus derechos pueden tener los mecanismos jurídicos para poder reclamarlos y exigirlos.

Ahora quiero referirme a los cinco desafíos que estamos abordando desde el Frente Parlamentario de Lucha contra el Hambre en América Latina y el Caribe y donde necesitamos establecer alianzas estratégicas para juntas avanzar en este camino.

Primer gran desafío: Generar espacios de diálogos políticos, plurales e inclusivos donde las mujeres, y en este caso las mujeres rurales, estén representadas. El apoyo de la sociedad civil y el sector privado son necesarios para que haya consenso y generar procesos de movilización de todos los agentes hacia la meta de un mundo sin hambre, donde en ese diálogo público-privado estén los gobiernos, las organizaciones civiles, sociales y comunitarias, los pueblos originarios, jóvenes, los asalariados y asalariadas del campo desde donde surjan propuestas de estado.

El segundo desafío es el de la sustentabilidad de los contenidos en los marcos normativos. Indica revisar y ajustar la estructura presupuestaria y en algunos casos las estructuras fiscales de nuestros países. En este sentido es fundamental ver cómo vamos a trabajar los presupuestos generales del estado.

El tercer desafío es el de generar espacios de diálogo con el Poder Ejecutivo y los Ministerios para establecer las políticas públicas y que esto, después se pueda fiscalizar.

El cuarto desafío es vincular este tema desde una perspectiva multisectorial. La soberanía alimentaria y nutricional, no sólo tiene que ver con producción de alimentos; tiene que ver con acceso y disponibilidad, con salud, con educación, con medio ambiente, con trabajo, con seguridad social.

Es fundamental sumar otros temas a las causas de las mujeres, de nosotras, las mujeres en sentido general, ya que las mujeres rurales son un elemento fundamental en el desarrollo de nuestros pueblos.

En varios países de América Latina en los congresos se están formando bancarias parlamentarias de mujeres con el propósito de que no votemos por la línea del partido político sino por la causa que nos convoca que son los derechos de las mujeres. Hay que propiciar una agenda para trabajar con las bancadas parlamentarias, que es sumamente importante para todas nosotras.

Este tema requiere de una fuerte voluntad política. Está en nosotras asumir ese compromiso, ese reto que involucre a la mayor cantidad de mujeres. Que se rompan las barreras en nuestros países del acceso a la tecnología, el analfabetismo como es el caso de mi país, y de otras más que nos impiden crear y hacer alianzas de actores y actores en nuestros países y continente.

No podemos mirar solamente hacia el continente de América Latina, tenemos que ver el Caribe y evaluar, porque tiene unas diferencias no sólo en términos geográficos sino en el idioma y cultura. Nosotras tenemos que dar la batalla para incorporarlas a ellas en estas reflexiones y mirar hacia otros continentes como África, donde las mujeres han crecido discriminadas, donde los hombres tienen años dirigiendo y quieren seguir manejando la política y tomando las decisiones.

Ustedes saben que en términos de participación política y de la mujer, duraríamos años para poder llegar a la igualdad de oportunidades. Entonces, no es poca cosa lo que estamos discutiendo cuando hablamos de avanzar hacia la igualdad de oportunidades. Una cosa es lo que dice la constitución de la república y otra es que de definan las políticas públicas y otra es que esto lo podamos llevar a la práctica, a la realidad concreta en nuestros países.

Ese es el gran reto que tenemos en los diferentes procesos en los que estamos participando en nuestros países, pero creo que esto es posible hacerlo con la voluntad política de cada una de nosotras y de todas las mujeres que en el mundo luchan por sus derechos.