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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Avanzando juntos para la emancipación de las mujeres rurales

Annalisa Mauro ILC.

Avanzando juntos para la emancipación de las mujeres rurales

Durante el 2011 la FAO lanza el informe sobre "El estado mundial de la agricultura y la alimentación" con el título Las Mujeres en la Agricultura: Cerrar la brecha de género en áreas del desarrollo. El documento destaca con datos y estadísticas el rol fundamental que las mujeres juegan en la agricultura, seguridad alimentaria, economía y trabajo. El informe contribuye a cambiar la percepción del mundo respecto a la necesidad y al beneficio colectivo de la igualdad de género, afirmando que promover el empoderamiento de la mujer a través de su acceso a los recursos naturales, incluyendo la tierra, puede incrementar su productividad agrícola entre un 20-30%, elevar la producción agrícola nacional entre un 2,5-4%, y liberar del hambre a 100 - 150 millones de personas.

El mismo año la ILC organiza juntamente con el FIDA, CINEP y el Centro de Mujeres Afro costaricieneses dos conversatorios sobre el ejercicio de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales de las mujeres rurales en Colombia y Costa Rica y apoya la generación del conocimiento y publicaciones para contribuir al debate regional e internacional.

Muchas otras organizaciones avanzan iniciativas ambiciosas para que se generen cambios concretos en la igualdad de género. Las múltiples actividades recientes han permitido la concretización de los resultados de muchos años de luchas y reivindicaciones. Una masa crítica de actores se han movido en la misma dirección para generar un cambio substancial en el sistema que va desde las percepciones hacia las acciones concretas.

Durante 2012, en el mismo mes de marzo y para honorar el día de las Mujeres, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) se reúne en Nueva York y la FAO lanza su Política para la Equidad de Género.

Desde la perspectiva de la International Land Coalition (ILC) la Política de la FAO destaca dos elementos claves que coinciden con las prioridades de trabajo de la Coalición: la participación equitativa de las mujeres y los hombres en la toma de decisiones, la institucionalidad y las políticas; y la igualdad en el acceso y control al empleo, a la tierra y a otros recursos.

La política aprecia el trabajo entre múltiples actores y apuesta a su implementación a través de la definición de objetivos cuantitativos y financieros que tendrían que facilitar su adopción, implementación y seguimiento.

En la región de América Latina y el Caribe se observa una agricultura que privilegia los productos de alto valor para la agroexportación, desatendiendo las necesidades de la agricultura de pequeña escala y familiar. La certeza de los derechos a la tierra desde el acceso a su control, son un claro indicador de cómo las relaciones de poderes locales favorecen los grandes inversionistas en detrimento de los pequeños productores. Las mujeres son muchas veces excluidas de las transacciones privadas sobre la compra-venta de tierra y se ven vulneradas en el marco de estas presiones comerciales.

Las mujeres además se encuentran en una condición histórica de desventaja porque las reformas agrarias en América Latina beneficiaron sólo a un promedio del 10% de las mujeres, siendo su di­seño orientado al reconocimiento de los derechos de los jefes de hogar como proveedores familiares, sin tener en cuenta la participación de las mujeres en esta tarea o en el conjunto de las actividades agrope­cuarias.[1]

El tema del acceso a la tierra para mujeres, hombres y jóvenes sigue siendo un tema pendiente en la región.

En Nicaragua se promulgó en el 2010 la Ley 717 que establece la creación de un fondo para el acceso de las mujeres a la tierra. La ley se considera muy innovadora, ¿pero cuál ha sido su nivel de financiación e implementación? Sobre las lecciones aprendidas, las Directrices Voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional aprobadas por el Comité de Seguridad Alimentaria de las Naciones Unidas el 11 de mayo de 2012 destacan en su articulo 15.3 la importancia de una nueva generación de políticas redistributivas que deberían garantizar la igualdad de acceso de los hombres y las mujeres.

Otros puntos de innovación de las Directrices Voluntarias sobre la tenencia en función de la igualdad de género, y que constituye uno de sus principios de implementación, es la demanda a los Estados para la prohibición de formas de discriminación derivadas particularmente del cambio en el estado matrimonial, la falta de capacidad jurídica y la falta de acceso a los recursos económicos (por ejemplo respecto al derecho de heredar la tierra). Asimismo, se subraya que los Estados deberían tomar medidas para que las mujeres tengan capacidad legal de concertar contratos referentes a derechos de tenencia en situación de igualdad con los hombres y que estos deberían procurar que se pongan a disposición servicios jurídicos accesibles y otras clases de asistencia que permitan que las mujeres defiendan sus intereses relativos a la tenencia de la tierra. En el ámbito de los derechos colectivos y consuetudinario, las directrices se dirigen a los pueblos indígenas para que a las mujeres se les proporcione un acceso equitativo a tales derechos y se facilite una participación efectiva en las decisiones comunitarias.

Todos estos elementos de innovación podrían estar próximos a concretarse con éxito, pero la realidad no es así. Hay muchos pasos por dar adelante. El proceso de emancipación de la mujer urbana es distinto a la de la mujer rural, donde las tradiciones consuetudinarias a veces protegen pero al mismo tiempo son también barreras para lograr la justicia de género.

 

[1] Desafíos para la emancipación de las mujeres rurales Gaby Cevasco Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán Perú