español
Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Países de las Américas y del Caribe piden a la FAO liderar los esfuerzos para enfrentar amenaza a la producción de cítricos

Si se deja desatendida, el huanglongbing (HLB) podría dañar irreparablemente la producción de limones, naranjas y cítricos.

Países de las Américas y del Caribe piden a la FAO liderar los esfuerzos para enfrentar amenaza a la producción de cítricos

©FAO

Santiago de Chile, 29 de junio de 2011 – El HLB representa una grave amenaza para la producción de cítricos que de no ser atendida podría dañar profundamente la industria citrícola y la producción de los pequeños agricultores, coincidieron la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y representantes de 27 países de las Américas y del Caribe que participaron de una consulta regional sobre la enfermedad este mes en Santiago de Chile.

El huanglonbing causa la muerte de las plantas infectadas y todavía no cuenta con tratamiento, y se ha ido expandiendo rápidamente en la región. Ya está presente en algunas áreas de México, Brasil, EEUU, Belice, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Honduras, Jamaica, Nicaragua y República Dominicana. También se ha detectado en África y Asia.

Los 27 países de las Américas y del Caribe que participaron de la consulta pidieron a la FAO liderar los esfuerzos continentales contra el huanglongbing (HLB), y buscar los recursos financieros y humanos para enfrentar lo que muchos consideran una potencial emergencia fitosanitaria.

“Esta enfermedad no puede ser controlada sólo a nivel de las granjas, ni tampoco a nivel de un estado, región o país. Debemos implementar un enfoque hemisférico. Eso requiere mucha cooperación entre muchos países,” señaló el director de manejo de emergencias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Osama El-Lissy.

En la reunión de Santiago, investigadores, autoridades fitosanitarias y representantes de los productores y la industria de 27 países de las Américas y del Caribe se comprometieron a movilizar a todos los sectores de la cadena productiva para implementar una estrategia regional para combatir la enfermedad.

Los participantes del encuentro también hicieron un llamado a los gobiernos para que incorporen el enfrentamiento al HLB entre sus prioridades, y convocaron a los organismos internacionales para que apoyen la erradicación con recursos económicos, por tratarse de una amenaza global.

“La FAO puede actuar como un órgano de coordinación entre los esfuerzos de todos los países del continente y poner a su servicio las herramientas de la organización. Debemos informar a los productores y capacitarlos para dar una respuesta unida y eficaz a esta amenaza,” señaló Tania Santivañez, oficial de Protección Vegetal de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Por ahora la prevención es la única forma de evitar que la enfermedad se propague. El HLB posee dos insectos vectores y es una enfermedad compleja y difícil de diagnosticar. Además de los países donde ya se ha detectado la enfermedad, en Argentina, Paraguay y Uruguay se ha detectado la presencia de uno de sus vectores (diaphorina citri), aunque aún no se detecta la enfermedad.

Profundo impacto sobre los pequeños productores
La enfermedad presenta un riesgo particularmente grave para los pequeños y medianos productores, quienes podrían quedar completamente fuera de la industria debido al impacto de la enfermedad.

Tan sólo en Brasil se estima que han sido eliminados 10 millones de árboles infectados. “En Brasil está afectando mucho a los pequeños productores,” señaló Silvio Aparecido Lopes del Fondo de Defensa de la Citricultura de Brasil, citando estudios realizados en dicho país que señalan que cuanto menor es la propiedad, más  vulnerable es a la enfermedad.

México es el cuarto productor mundial de naranja y segundo en limas y limones. Su producción procesamiento e industrialización generan 70,000 mil empleos directos y 250,000 indirectos. Dependen de esta actividad cerca de 67,000 familias, todas las cuales se ven amenazadas por la enfermedad.

“La mayor parte de la citricultura en México es de pequeños productores, tenemos miles de productores que tienen dos o tres o cinco hectáreas,” explicó Pedro Robles, del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México.

Los expertos señalaron que hay un enorme reto a nivel de los pequeños productores; los países deben organizarlos, enseñarles a que revisen sus plantas periódicamente, y que eliminen las que están infectadas, apenas vean los síntomas. Además hay que hacer aplicaciones o control del vector de una manera periódica, explicaron los expertos reunidos en la Oficina Regional de la FAO en Santiago.