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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Más del 50% de las mujeres rurales de América Latina trabaja en empleos no agrícolas

FAO estima que 14 millones de mujeres trabajan en este tipo de empleos, el 10% del total de mujeres ocupadas en América Latina.

Más del 50% de las mujeres rurales de América Latina trabaja en empleos no agrícolas

Entre 2010 y 2013, el empleo rural no agrícola entre las mujeres creció de 9.6 millones a 14 millones en América Latina.

Santiago de Chile, 14 de octubre de 2013- 14 millones de mujeres que viven en las áreas rurales de América Latina trabajan en empleos no agrícolas como su fuente de ocupación principal, señaló hoy la FAO en vísperas del Día Mundial de la Mujer Rural, que se celebra el 15 de octubre.

Según la tercera nota de políticas sobre mujeres rurales de la FAO, en los últimos años se ha visto un gran aumento del empleo no agrícola entre las mujeres que habitan las áreas rurales de América Latina: entre 2010 y 2013, este tipo de trabajos creció de 9.6 millones a 14 millones.

El empleo rural no agrícola engloba a todos los habitantes rurales que trabajan fuera del sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca).

“Las mujeres que trabajan en el empleos rurales no agrícolas generan ingresos que son claves para su autonomía económica y para la seguridad alimentaria de sus familias. Sin embargo faltan políticas específicas para mejorar sus condiciones de trabajo, que reflejen estos cambios en la estructura laboral rural”, explicó Soledad Parada, consultora de género en la FAO

La FAO señaló que el 45% de las mujeres mayores de 15 años que habitan en áreas rurales están ocupadas, y el 10 % de ellas trabaja en empleos rurales no agrícolas (ERNA), el cual ha crecido vigorosamente, tanto entre las mujeres como entre los hombres. Este tipo de empleo creció un 29% entre las mujeres y un 27% entre los hombres durante el periodo 2000-2008.

“Esto nos muestra que el panorama laboral de las áreas rurales está cambiando. Por ende, las políticas públicas de los gobiernos y las intervenciones de la sociedad civil y de los organismos internacionales deben considerar este cambio para implementar acciones para fortalecer el empleo y la seguridad alimentaria,” explicó Soledad.

Sobre la participación de las mujeres en el empleo no agrícola, Parada explicó que este tipo de empleo ofrece ventajas a las mujeres en términos de barreras a su entrada, mejores condiciones de trabajo y flexibilidad de horarios y una menor discriminación.

Las mujeres en el empleo rural no agrícola

Según la nota de políticas de la FAO, el 53% de las mujeres ocupadas en ERNA son asalariadas (porcentaje que sube a 75% en el caso de los hombres ocupados en ERNA). El 29% de ellas trabaja por cuenta propia y relativamente pocas mujeres trabajan sin remuneración (7%), sobre todo en comparación con la situación en la agricultura.

Más del 70% de las mujeres que trabajan en ERNA tienen menos de 45 años. Algo más de la mitad de ellas son casadas o conviven con una pareja y más del 80% vive en hogares de tres o más personas.

Llama la atención que del total de las mujeres ocupadas en ERNA, el 27% proviene de un hogar encabezado por una mujer; mientras para los hombres es sólo el 12%. La diferencia se explica por el hecho de que en 86,6% de los hogares encabezados por una mujer ocupada en ERNA sólo la mujer es la que trabaja.

Actualmente, un 45% del total de los ocupados de la región trabaja en alguna actividad no agrícola como ocupación principal. En 2010, el total de empleados rurales en la región ascendía a 48,4 millones de personas, de las cuales 21,7 millones trabajaban en ERNA.

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