COMUNICADOS DE PRENSA

 

 

 

 

 

 

 

 

ES NECESARIO DETERMINAR CIENTIFICAMENTE LOS BENEFICIOS Y LOS RIESGOS DE LOS ORGANISMOS GENETICAMENTE MODIFICADOS

Llamado de la FAO formulado en el V Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Biotecnología Agrícola


Santo Domingo, República Dominicana, 23 de junio de 2004. - El Subdirector General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Gustavo Gordillo, afirmó aquí que ese organismo apoya un sistema de evaluación de base científica que determine objetivamente los beneficios y los riesgos que conllevan los organismos genéticamente modificados.

Para ello hay que adoptar un procedimiento prudente caso por caso para afrontar las preocupaciones legitimas por la bioseguridad de cada producto o proceso antes de su homologación, indicó Gordillo, al pronunciar el discurso central del acto inaugural del V Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Biotecnología Agrícola, que encabezó el Presidente de República Dominicana Hipólito Mejía, y en el que participan científicos e investigadores de más de 20 países.

Expresó que en los organismos transgénicos no hay evidencia de efectos negativos sobre la salud humana y dijo que la ingeniería genética aplicada a la agricultura y a la alimentación tendrá resultados satisfactorios si el público se convence de su inocuidad y utilidad.

Gordillo, quien además es el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, manifestó que los sistemas de bioregulación fiables son la única manera de obtener la confianza del público respecto a la inocuidad de los alimentos.

Expresó que las investigaciones conducidas por la FAO en biotecnología muestran que se está ampliando la brecha existente entre los países desarrollados y en desarrollo, entre agricultores ricos y pobres, entre prioridades de investigación y necesidades, y sobre todo entre el desarrollo de tecnología y la transferencia real de ella.

Reveló que entre los años 1996 y 2003 la superficie sembrada de cultivos transgénicos con fines comerciales aumentó desde 2,8 millones de hectáreas a 67,7 millones. Esta tasa de difusión global resulta impresionante, pero su distribución ha sido muy desigual.

Agregó que seis países, cuatro cultivos y diez empresas representan el 99 por ciento de la producción mundial de los cultivos transgénicos. Casi dos tercios de estos cultivos se producen en los Estados Unidos, aunque Argentina, Brasil, Canadá, China y Sudáfrica están incrementando rápidamente su producción. Los otros 12 países en donde se producían estos cultivos en 2003 representaban en conjunto menos del uno por ciento del total mundial.

Gordillo precisó que los cultivos transgénicos más difundidos son soja, maíz y algodón. Indicó también que no se producen variedades transgénicas de trigo y arroz ni existe investigación en ninguno de los cinco cultivos más importantes para el trópico semiárido (sorgo, mijo, guisantes, garbanzos y maní) que es donde se acumula la mayor cantidad de pobreza.

Dijo que eso no es extraño debido a que el 70 por ciento de la investigación en biotecnología es realizada por empresas multinacionales privadas, mayoritariamente en países desarrollados o subdesarrollados avanzados.

Indicó que para comprender la magnitud de la inversión del sector privado, no hay más que examinar su presupuesto anual en investigaciones biotecnológicas agrícolas y compararlo con la investigación pública centrada en la agricultura de los países en desarrollo.

El gasto conjunto anual en investigación y desarrollo agrícolas de las diez empresas transnacionales de ciencias biológicas más importantes del mundo se cifra en unos tres mil millones de dólares. En contraste, el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola (GCIAI), que es el mayor proveedor internacional de tecnologías agrícolas del sector público, tiene un presupuesto anual inferior a 300 millones de dólares para investigación y desarrollo en el ámbito de la fitogenética.

Expresó que es inquietante el que no exista, salvo excepciones, ningún programa importante del sector público para abordar desde la biotecnología los problemas más críticos de los pobres y del medio ambiente, ya que este instrumento, si es bien utilizado, puede contribuir a reducir el hambre en el mundo y a conservar los recursos y el medio ambiente.

El Subdirector General de la FAO concluyó su intervención afirmando que la biotecnología es un asunto de todos. Ningún agricultor, consumidor o gobierno puede mantenerse indiferente y sin enfrentar las promesas y preocupaciones que nos presenta y por ello es necesario facilitar un dialogo abierto sobre las ventajas y los riesgos de la biotecnología, de manera objetiva e imparcial y que no se deje llevar por opiniones polarizadas que sesgan el debate.

Las palabras de bienvenida en el acto inaugural del evento las pronunció el presidente del Comité Organizador, Rufino Pérez Brennan, quien manifestó que la humanidad tiene frente a sí enormes desafíos, como los de alimentar 8.000 millones de personas con unos recursos naturales cada vez más deprimidos, para lo cual la biotecnología puede ser una opción idónea para buscar soluciones y explorar oportunidades.

En el acto también estuvieron presentes el científico Ingo Potrykus, del Instituto de Ciencias de la Planta de Suiza, y creador del arroz dorado, tema sobre el que expondrá, y Jian Kang Zhu, de la Universidad de California, así como Joe Tohme, genetista del Centro Internacional de Agricultura Tropical.


Para mayores informaciones visitar en Internet la página www.redbio.org


 


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