Conferencia
de Ministros discute estrategias de desarrollo rural y lucha contra
el hambre en América Latina y Caribe
Comienza
en Guatemala la Conferencia bianual de la FAO (26-30 abril 2004)
Ciudad de Guatemala, 22 de abril de 2004.- El lunes 26 de abril
comienza en Guatemala la 28ª Conferencia Regional para América
Latina y el Caribe con dos días de debates técnicos dedicados
a analizar los avances realizados en la lucha contra el hambre y discutir
las prioridades de desarrollo para ser incorporadas en el plan de trabajo
para el próximo bienio de la Oficina Regional de la FAO para
América Latina y Caribe.
La sesión
plenaria de la conferencia será inaugurada el día 28 por
el Presidente de Guatemala, Oscar Berger y por el Director General de
la FAO, Jacques Diouf. La sesión plenaria contará con
la presencia de altos cargos de gobierno de 33 países de la región.
La región
mejora pero el campo sigue pobre
El hambre está
aumentando de nuevo en el mundo tras la reducción conseguida
durante la primera mitad de los años 90 según alerta El
informe sobre la Inseguridad alimentaria en el mundo 2003 publicado
recientemente por la FAO.
América Latina y el Caribe, junto a Asia y el Pacífico,
fueron las dos únicas regiones del mundo que consiguieron reducir
en términos absolutos el número de personas con carencias
alimentarias durante la década de los 90.
Cinco millones y medio de latinoamericanos dejaron de formar parte de
la lista de los hambrientos del mundo hacia finales de los 90, pero
los progresos no fueron uniformes en todas las subregiones.
América del Sur mejoró durante los años 90, pasando
de los 41,5 millones de subnutridos a principios de esa década
a 32,9 millones. La situación en la subregión del Caribe
permaneció estable en torno a 7,9 millones de subnutridos mientras
que en la región centroamericana se reportan resultados desfavorables,
ya que a principios de la década de los 90 había 5 millones
de subnutridos y al final del decenio el número de personas subnutridas
había aumentado a 7,5 millones de personas.
Los resultados menos favorables se registraron en América Central
donde al final de los años 90 había dos millones y medio
más de hambrientos en relación a las cifras del inicio
de la década, aumentando así de 17 por ciento a 21 por
ciento el porcentaje de personas desnutridas en la subregión.
Sin embargo, Costa Rica, Honduras y Nicaragua consiguieron mejorar la
situación a nivel nacional durante la década de los 90.
En América del Sur, la media de personas subnutridas descendió
a un 10 por ciento, si bien en algunos países, como Bolivia,
la media nacional se estableció en el 22 por ciento de su población,
lo que la sitúa a niveles similares a los de la media centroamericana.
Los países latinoamericanos con mejores niveles nutricionales
(menos del 5 % de personas subnutridas) son Argentina, Uruguay, Ecuador
y Chile.
En el extremo opuesto, Haití encabeza la lista de países
con una tasa de subnutrición altísima, el 49% de la población,
seguido de Nicaragua (29%), Panamá (26%), República Dominicana
y Guatemala con 25 por ciento.
El informe de la FAO señala que si bien la región en su
conjunto realizó progresos importantes en la lucha contra el
hambre -6 de los 19 países que consiguieron reducir sus cifras
de hambrientos durante toda la década de los 90 son latinoamericanos-
hubo países en los que la tendencia cambió en dirección
opuesta, como Colombia, donde el número de personas subnutridas
que había estado disminuyendo hacia mediados de la década,
aumentó en la segunda mitad del decenio.
En definitiva, la región mejora pero el campo sigue pobre. Aproximadamente
la mitad de los pobres rurales de la región (40 millones) son
pequeños agricultores, el 33% corresponde a las comunidades indígenas
(26 millones) y el 16% restante a los pobladores rurales sin tierra,
que no tienen ningún acceso a recursos productivos para la generación
de ingresos.
Si bien son escasos los datos disponibles sobre la pobreza rural, las
informaciones más recientes disponibles ofrecen un panorama desolador:
el 81 por ciento de los campesinos bolivianos vivían por debajo
de la línea de la pobreza en los años 90. En Nicaragua,
eran un 77 por ciento los campesinos pobres y un 76 por ciento en Perú.
Seguridad alimentaria como motor de desarrollo
Los datos recogidos en este exhaustivo informe sobre el hambre son fundamentales
para diseñar políticas que permitan de una manera permanente
y sostenible erradicar el hambre de la región.
Con este fin, la FAO ha pedido a los 33 países latinoamericanos
que participan en la Conferencia Regional para que hagan todos los esfuerzos
por reducir los niveles de subnutrición que los afectan, para
que la seguridad alimentaria sea una estrategia que permita avanzar
hacia el desarrollo rural y lograr los objetivos de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación de reducir a la mitad para el 2015 los
actuales niveles de hambre en todo el mundo. De esta discusión
en la Conferencia Regional saldrán importantes líneas
de trabajo para la Oficina Regional de la Organización durante
el bienio 2004-2005.
"La FAO considera que la seguridad alimentaria -entendida como
la garantía a todos los seres humanos de acceso físico
y económico a los alimentos básicos necesarios para una
vida activa y saludable- es indispensable para conseguir un crecimiento
económico y un desarrollo rural permanente y sostenible",
afirmó Gustavo Gordillo, Subdirector General de la FAO y Representante
Regional para América Latina y el Caribe.
Las ventajas de un enfoque integral de seguridad alimentaria contribuye
al crecimiento económico, a la conservación del medio
ambiente, al desarrollo humano y a un proceso de cambio dinámico
y sustentable, que conducirá a mejorar las condiciones de vida
de las personas y a promover una mayor estabilidad social, económica
y ambiental.