COMUNICADOS DE PRENSA

 

 

 

 

 

 

 

 

SECRETARIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA DE HONDURAS: "SIN POLITICAS DE ESTADO DE LARGO PLAZO NO SE LOGRARA CUMPLIR LA META DE REDUCIR EL HAMBRE Y LA POBREZA A LA MITAD PARA EL 2015"


Tegucigalpa, 16 de abril de 2004.- Entre el 26 y el 30 de abril del presente año se celebrará en Ciudad de Guatemala la 28ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe, la que ha sido convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La Conferencia Regional de la FAO se reúne cada dos años y a ella asisten los Ministros de Agricultura y otros altos funcionarios provenientes de 33 países de América Latina y el Caribe.

En atención a la realización de esta importante reunión internacional, el Secretario de Agricultura y Ganadería de la República de Honduras, Sr. Mariano Jiménez Talavera, nos dio a conocer su opinión sobre temas de actualidad de la agricultura en la Región de América Latina y el Caribe.


¿Cuáles son las principales perspectivas del sector agrícola en la región de América Latina y el Caribe?

La agricultura es la actividad de mayor importancia socioeconómica de casi todos los países de América Latina y el Caribe. Genera el mayor porcentaje del producto interno bruto, empleo, ingreso, divisas y garantiza la seguridad alimentaria. Sin embargo, este sector atraviesa por una crisis crónica que exige adoptar acciones que hagan posible: Que cada país pueda contar con políticas macroeconómicas que favorezcan y promuevan la actividad agroalimentaria y que superen los actuales sesgos que favorecen a los sectores industrial y de servicios. Que haya un mejoramiento de los términos de intercambio y que los países más avanzados restrinjan o eliminen los regímenes de subsidios a su sector agrícola para mejorar la competitividad de nuestros países en los mercados mundiales.
Que se pase de una agricultura primaria a una ampliada, a través de su diversificación, modernización, incremento de su valor agregado y competitividad, que mejoren los actuales niveles bajos de productividad y rentabilidad.
Que los productores y la producción misma fortalezcan su organización, y que los recursos humanos sean capacitados a todo nivel.
Que se superen los balances negativos de disponibilidad de alimentos de origen agrícola, lo que agrava la inseguridad alimentaria.
Que fortalezcan el desarrollo de sus sectores pesquero y forestal que hoy están subutilizados.
Que se disponga de recursos financieros en condiciones favorables para fomentar la inversión pública básica (riego, carreteras, telecomunicaciones, energía) y privada para la producción.
Que se fortalezcan los mecanismos de captura tecnológica, informática y de inteligencia de mercados, a fin de orientar la producción hacia las demandas de los mercados.
Que se mejore la competitividad del pequeño productor agrícola, hombres y mujeres, a través del mejoramiento de la calidad de sus productos, el apego a la normatización y estandarización, medidas fitozoosanitarias e inocuidad.
Que se incorporen prácticas agrícolas amigables con el ambiente. Que se desarrollen sistemas alternativos solidarios en los campos de financiamiento, transformación, infraestructura y comercialización agroalimentaria.
Que se revisen los esquemas y fundamentos de los mecanismos bilaterales y multilaterales de financiamiento y desarrollo. Que se fomente un verdadero "comercio justo", con trato preferencial para los productores en mayor desventaja o que contribuyen más a la protección ambiental.
Que se complemente la actividad agrícola con otras no agrícolas presentes en la economía.
Que los países más ricos apoyen al desarrollo del sector agroalimentario latinoamericano a través de medidas tales como el alivio de deuda externa y el tratamiento preferencial en los tratados de libre comercio.

¿Qué opina de la situación que enfrenta Latinoamérica en lo relativo a la lucha contra la pobreza?

La pobreza es el mayor desafío que enfrenta Latinoamérica en su proceso de desarrollo. Esta situación se torna más crítica en el área rural y en particular afecta con más dramatismo a los segmentos más vulnerables y desfavorecidos. Una de las consecuencias inmediatas de la pobreza rural es la inseguridad alimentaria de estos segmentos de población, caracterizada por la escasa disponibilidad de alimentos, el insuficiente ingreso familiar para adquirirlos, hábitos inadecuados de alimentación y finalmente una deficiente utilización de los mismos. El combate a la pobreza tiene que ser preocupación y objetivo de todos los sectores de la sociedad: el gobierno, la sociedad civil y la cooperación internacional. Para ello se requiere de planes de desarrollo, enfoques multisectoriales y participativos, que vayan más allá de los programas de compensación social, como lo es el Fondo de Inversión Social (FHIS), el Programa de Asignación Familiar (PRAF) y otros en Honduras, que alivian la pobreza, pero no la erradican. De ahí que a finales del siglo se iniciaron esquemas participativos, en los cuales el desarrollo de los capitales y capacidades de la persona y de la sociedad en su conjunto, constituyen los ejes centrales del desarrollo. Un hecho preocupante es que a pesar de todos los esfuerzos y recursos empleados en combatir la pobreza, ésta sigue creciendo o disminuye a un ritmo tan lento que recientes estudios han demostrado que la mayoría de los países latinoamericanos no podrán cumplir la meta del Milenio, que es reducir la pobreza y el hambre en un 50 % para el año 2015. Ante este panorama, los países latinoamericanos tenemos que asumir Políticas y Estrategias más eficaces y eficientes que impliquen: Definir políticas de Estado de largo plazo de carácter integral que aseguren la continuidad e irreversibilidad de los procesos, así como políticas multisectoriales muy bien ejecutadas. Instrumentar mecanismos a todo nivel para concertar la planificación, la asignación de recursos y responsabilidades en torno a una priorización de las demandas y a la elección de recursos públicos y privados en función a las mismas.
Focalización geográfica que privilegie la atención a los segmentos más desfavorecidos.
Ejecutar políticas de transformación productiva, de generación de empleo y mejoramiento del ingreso familiar como enfoque clave para reducir la pobreza. Alinear o adecuar la cooperación internacional en función a las prioridades nacionales.
Modernizar la institucionalidad pública y privada y fortalecer los mecanismos de auditoría pública y social a fin de disminuir o eliminar la corrupción.

¿Qué piensa de la situación de la Región de América Latina y el Caribe en cuanto a las perspectivas futuras del comercio internacional?

El panorama de América Latina y el Caribe dependerá de la evolución futura de la agricultura, en donde continúan existiendo desafíos sobre la cantidad de alimentos a exportar, para lo cual la Región posee condiciones estructurales óptimas a partir de su extraordinaria dotación de recursos naturales agrícolas, lo cual permitirá incrementar su participación en el comercio internacional de alimentos y productos forestales. Por otro lado, el crecimiento poblacional, los ingresos y los gustos de los consumidores a nivel mundial están transformando la creciente demanda de productos agroalimentarios con alto valor agregado. Asimismo los procesos de globalización y la apertura comercial definen un nuevo marco para el comercio doméstico, para las exportaciones y la inversión en el sector agroalimentario de América Latina y el Caribe. Los Acuerdos Multilaterales logrados en el Ronda de Uruguay y las actuales negociaciones contempladas en la Declaración de Doha para el Desarrollo, respecto a la agricultura, forma parte integrante del Tratado Especial y Diferenciado para los países en desarrollo y sumada a las Políticas Agrícolas de Estados Unidos y la Unión Europea redundarán en mercados más abiertos ya que habrá menor competencia de productos subsidiados en el mercado mundial. Lo anterior, será posible si América Latina y el Caribe cuentan con un marco unificado capaz de orientar las acciones del comercio internacional a través de políticas y estrategias necesarias para alcanzar una agricultura competitiva que haga posible reducir la pobreza rural.

 


 


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