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Día mundial de los derechos humanos
Reflexiones sobre el derecho a la alimentación
por Dr. Cecilio Morón
Oficial Principal de Política Alimentaría y Nutrición
Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
El hambre es una violación a la dignidad humana y al mismo tiempo un obstáculo para el progreso social, político y económico. Los costos son enormes: millones de muertes, enfermos y minusválidos, pérdida de productividad y subdesarrollo.
Asegurar el derecho a la alimentación adecuada y el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre es un asunto de derecho internacional y una responsabilidad primaria de las autoridades nacionales de cada país.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 25 establece “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia la salud y el bienestar, y en especial la alimentación…”.
En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (Roma, 1996), representantes de 185 países aprobaron la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y proclamaron que "el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre".
En el Plan de Acción de la Cumbre los gobiernos expresaron su voluntad política y su compromiso de asumir como una obligación moral la tarea impostergable de disminuir a la mitad, antes del 2015, la dramática cifra de 840 millones de personas que en el mundo en desarrollo sufren hambre. El Plan de Acción contiene siete compromisos que abarcan todos los campos en que es necesario trabajar para erradicar la pobreza, principal causa del hambre: desde el comercio internacional hasta la participación equitativa de hombres y mujeres en el logro de la seguridad alimentaria.
Sin embargo, los esfuerzos realizados hasta la fecha están muy lejos de alcanzar la meta. Según las últimas estimaciones de la FAO para el período 2000-02, existen 815 millones de personas con hambre en el mundo en desarrollo. Resulta incomprensible que no se hayan conseguido mejores logros. Por un lado está el discurso y los compromisos de los gobiernos en la lucha contra la pobreza y el hambre y por otro la falta de políticas eficaces y la aplicación de medidas concretas en un entorno de desarrollo global que privilegia la concentración de la riqueza y la escasa solidaridad internacional.
El actual modelo de desarrollo privilegia el aumento del producto interno bruto y la eliminación de conflictos civiles; pero está surgiendo un nuevo enfoque del desarrollo basado en los derechos, de esta manera la seguridad alimentaria se alcanzará a través del empoderamiento de los pobres y aquellas personas que se encuentran en situación de riesgo alimentario.
Para disfrutar el derecho a la alimentación la población necesita contar con empleo digno y bien remunerado; acceso a alimentos inocuos y nutritivos; acceso a la educación y a los servicios básicos de salud, saneamiento ambiental y agua potable; acceso a la tierra, agua y sistemas de mercados eficaces y justos, y a redes de protección social.
El Estado debe proteger los derechos de las personas a alimentarse a sí mismas, salvo en caso de catástrofes naturales o provocadas. En esta circunstancia si el país no puede satisfacer esta necesidad debe solicitar asistencia internacional.
La reducción de los subsidios agrícolas permitiría que los productos de los países en desarrollo fueran más competitivos y así generar mayores ingresos por las exportaciones. El bloqueo al acceso de los alimentos por motivos de raza, sexo, edad, idioma, religión o convicciones políticas son violaciones al derecho a la alimentación.
El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO aprobó e l 24 de septiembre de 2004 en Roma las “Directrices voluntarias con el fin de respaldar la relación progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional"
Estas directrices comprenden: 1) democracia, buena gestión pública, derechos humanos y el estado de derecho; 2) políticas de desarrollo económico; 3) estrategias; 4) sistemas de mercado; 5) instituciones; 6) partes interesadas; 7) marco jurídico; 8) acceso a los recursos y bienes; 9) inocuidad de los alimentos y protección del consumidor; 9) nutrición; 11) educación y sensibilización; 12) recursos financieros nacionales; 13) apoyo a los grupos vulnerables; 14) redes de seguridad; 15) ayuda alimentaria internacional; 16) catástrofes naturales y provocadas por el hombre; 17) vigilancia, indicadores y puntos de referencia; 18) instituciones nacionales de derechos humanos, y 19) dimensión internacional.
El objetivo de las directrices es ofrecer una orientación práctica a los países para que cumplan con sus obligaciones relacionadas con el derecho a la alimentación y los compromisos de reducción del hambre, establecido por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Existen los instrumentos, los conocimientos y las experiencias. Es hora de tomar de las decisiones políticas correctas.
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