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Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA): ampliación a escala nacional y participación de la sociedad civil

Con un taller realizado en mayo en la ciudad de Guatemala, la FAO avanzó en la ampliación de los programas a escala nacional . En ese encuentro se compararon experiencias y se definieron estrategias para lograr alianzas entre el Estado y la sociedad civil, sector que está llamado a cumplir un rol fundamental en la implementación de iniciativas de lucha contra el hambre.

¿Qué es el PESA?

"Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso material y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias alimenticias ".

A partir de esta definición, adoptada durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en noviembre de 1996, la FAO creó el Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA), como un instrumento clave para concretar las metas fijadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que buscan reducir la extrema pobreza a la mitad para el año 2015.

En nuestra región, el PESA funciona en México, Brasil, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Haití, República Dominicana y Venezuela, y está comenzando a implementarse en Colombia y El Salvador. La principal misión del programa es mejorar la productividad de los pequeños productores agrícolas como forma de garantizar la provisión y el acceso a alimentos, pero contribuir también al desarrollo rural y a la creación de empleo.

El PESA está diseñado para actuar sobre cuatro factores fundamentales que hacen a la productividad agrícola: mejoras en el riego y el acceso al agua; la aplicación de tecnología para mejorar la fertilidad de los suelos y combatir las plagas; buscar la diversificación productiva, para evitar tanto el monocultivo como la dependencia a fluctuaciones de mercado; y mejorar las políticas públicas y las condiciones socioeconómicas que traban el desarrollo agrícola.

Para la FAO es importante que los programas tengan autonomía de gestión dentro de cada país, lo que permite generar el compromiso de los estados en el combate contra el hambre. A partir de esta política, muchos países han integrado el PESA con iniciativas nacionales de reducción de pobreza.

Ampliación a escala nacional

En la ciudad de Guatemala se llevó a cabo entre el 25 y 27 de mayo de 2005 un Taller Regional denominado “La ampliación a escala nacional de las intervenciones para combatir el Hambre en América Latina en el marco de las metas del Milenio”, organizado por el PESA en Centro América y la representación de la FAO en Guatemala.

El taller, que contó con participación de técnicos y funcionarios de seguridad alimentaria y nutricional de Brasil, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua y Venezuela, sirvió de foro para intercambiar experiencias y analizar elementos conceptuales, a modo de revisar comparativamente las experiencias en distintos procesos de implementación de programas. El objetivo primordial del encuentro fue identificar líneas estratégicas de apoyo a los procesos nacionales para difundir a gran escala programas exitosos de seguridad alimentaria.

Si bien en sus comienzos el PESA se propuso aplicar tecnología de bajo costo a las pequeñas explotaciones campesinas, en experiencias piloto llevadas a cabo en decenas de países, luego se amplió el alcance del programa, con lo que creció la importancia de lograr alianzas nacionales para definir y aplicar los planes y surgió la necesidad de conseguir más aportes de donantes en todo el mundo.

En la actualidad lo que se busca es mejorar las fórmulas para la ampliación del PESA a escala nacional, en lugar de impulsar nuevos proyectos piloto, lo que permitiría mejorar la producción y el acceso a apoyo técnico en un sector más amplio de la población, priorizando a familias vulnerables y buscando abaratar costos, pero creando mayores impactos.

El taller identificó que los compromisos políticos son imprescindibles para la lucha contra el hambre. “Mientras los Gobiernos no reconozcan que el tema del hambre es real y más bien la ignoren, el hambre y la pobreza seguirán existiendo. Es importante invertir en campañas de sensibilización, siendo que es una inversión y no un gasto el cuidar por la gobernabilidad y la paz”, señaló Andrés Botrán, comisionado presidencial del Frente Nacional Contra el Hambre en Guatemala.

¿Cómo participan las organizaciones de la sociedad civil del PESA?

En términos prácticos, el programa contribuye a que sean los países los que instrumenten sus propios programas nacionales de seguridad alimentaria, para que la iniciativa se transforme en una parte de las políticas públicas de esos estados. Por su parte, la FAO se encarga de impulsar alianzas entre el Estado y diversas instituciones y grupos ya existentes en cada país, a fin de garantizar la viabilidad de esos programas.

Como ejemplos de la participación de la sociedad civil en el PESA podemos mencionar el trabajo en las parroquias, en las asociaciones de vecinos, escuelas y asociaciones de padres que en un contexto urbano en Venezuela han permitido viabilizar el programa gracias a su alto grado de compromiso y participación.

Estos programas son también una buena oportunidad para llevar a cabo otras asociaciones y alianzas, como la relación con Universidades que se llevó a cabo en Nicaragua, teniendo en cuenta la importancia de la sensibilización desde la formación académica. Asimismo, se destaca la importancia de las alianzas territoriales con ONGs, por la presencia y experiencia con que éstas cuentan en algunos sectores rurales.

Por otro lado, la participación del sector empresarial también es necesaria a la hora de buscar estrategias de lucha contra el hambre. En este sentido, el “Banco de Alimentos” es una importante iniciativa público-privada llevada a cabo en Guatemala.

Haití, por su parte, ha implementado en su PESA una línea de fortalecimiento de las organizaciones campesinas y asociaciones de regantes, buscando mejorar su gestión e incrementar así los índices de productividad.

Cooperación Sur-Sur

Dentro de convenios de cooperación Sur-Sur, los PESAs han logrado implementar un sistema de intercambio de mano de obra y apoyo técnico de profesionales entre distintos países de la región. Es el caso de la cooperación que lleva a cabo el gobierno de Cuba con Venezuela, República Dominicana y Haití y desde Chile a Guatemala. El apoyo se relaciona principalmente con tecnología oligopónica, intensificación de la producción agrícola, manejo post cosecha y otras acciones tanto de tipo técnico, como de planteamientos de estrategias y gestión de políticas.

Una de las lecciones más importantes que ha dejado el PESA en los casi 10 años que lleva en América Latina es la experiencia ganada en la promoción de diversos enfoques participativos, buscando aprovechar las capacidades y contextos específicos de los participantes en la lucha contra el hambre y abriendo nuevas perspectivas para el desarrollo sustentable de la agricultura y la seguridad alimentaria en la Región.

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