
Mesa Redonda:
Financiamiento para el Desarrollo Agrícola y Rural
De seguir las tendencias actuales en la disminución de la población en situación de inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe (ALC), solamente algunos países lograrán cumplir con los compromisos asumidos en la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) en 1996 –reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre para el año 2015-1 conforme fue verificado en la siguiente Cumbre cinco años después (CMA: cad)2 .
Acelerar sustancialmente el ritmo actual de reducción de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, presupone, un mayor dinamismo en la generación de oportunidades económicas en los mercados y en el acceso de la población a financiamiento que les permita aprovechar dichas oportunidades. Sin embargo, las reducciones sustanciales de los recursos asignados al sector rural, en la última década, han conducido a reafirmar la necesidad de un incremento sustancial en la dimensión rural del financiamiento al desarrollo, tal como concluyó la Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre la Financiación para el Desarrollo3 .
Proyecciones al año 2020 indican que mientras la tendencia a la urbanización en ALC continuará y la proporción de población rural disminuirá, el número absoluto de personas viviendo en las áreas rurales se mantendrá similar a la actual4 . La generación de oportunidades en los mercados para esta población que concentra los índices más elevados de pobrezas e inseguridad alimentaria, no podrá lograrse sin un aumento en el financiamiento que posibilite aprovecharlas mediante mayor inversión, más empleo -agrícola y no agrícola- y un aumento sustancial en los ingresos y las condiciones de vida en el medio rural.
Un flujo mayor de financiamiento rural exige no solo una disponibilidad mayor de recursos sino también de: un ambiente económico, social y jurídico, propicio para que los diversos agentes económicos inviertan y, los mecanismos e instituciones financieras para hacerles llegar en forma efectiva dichos recursos financieros. De manera tal, que al tratar de financiamiento, debe hacerse referencia al clima que propicie la inversión rural y a los diversos mecanismos de financiamiento, tales como: el gasto público; el sistema financiero (público y privado), los flujos de inversión extranjera directa y de remesas de los emigrantes, así como de la cooperación -multi y bilateral- internacional para el desarrollo (ver figura 1).
El potencial de oportunidades que para los hogares rurales pobres podrían estarse generando con la apertura y desarrollo de los mercados, así como consecuencia del gasto público (infraestructura, educación, etc.) no es aprovechado debido a su escaso acceso a financiamiento, más aún de medio y largo plazo. Esa falta de acceso responde tanto a factores del lado de la demanda: bajas capacidades de pago, altos costos de transacción y falta de productos crediticios adecuados; como a factores del lado de la oferta, debido a una débil infraestructura financiera en las áreas rurales. De esta forma, se reproducen y tienden a perpetuarse las desigualdades existentes en el aprovechamiento de oportunidades económicas y de ascenso social.
Después de múltiples fracasos obtenidos en las décadas de los setenta y ochentas, al pretenderse solucionar los problemas de la agricultura a través de masivos programas públicos de crédito dirigido y subsidiado, las reformas financieras de los años noventa redujeron sensiblemente la participación del Estado en el financiamiento y generaron un vacío que no ha sido cubierto, como se esperaba, por la iniciativa privada en dichos mercados. Actualmente se reconoce la necesidad de una participación activa, pero distinta del Estado, en la construcción de mercados financieros rurales en los que actúen instituciones financieras sostenibles que amplíen el acceso de los hogares rurales al financiamiento.
El objetivo de esta nota es colocar en la agenda de debate de la 28 Conferencia Regional de la FAO para ALC no solo la necesidad de una mayor financiación a la agricultura y lo rural, sino más allá de eso, puntualizar algunos de los principales desafíos que deben enfrentarse para pasar del discurso a la acción y promover una reflexión acerca de ello, en una mesa redonda que será realizada con relación al financiamiento para el desarrollo agrícola y rural.
1FAO, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, 2001.
http://www.fao.org/docrep/003/y1500s/y1500s00.htm
2 FAO, Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, Roma, 2001
3 Naciones Unidas, “Documento final de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo”, Monterrey, México, Marzo, 2002.
4 The World Bank. Reaching the rural poor: A rural development strategy for the Latin American and the Caribbean Region. 2002
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Mesa Redonda: Financiamiento para el Desarrollo Agrícola y Rural
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