Año Internacional del Arroz (AIA) 2004

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Casi 3.000 millones de personas comparten la cultura, las tradiciones y el inexplorado potencial del arroz. En los remotos pueblos del sureste de Asia, los agricultores todavía comparan un grano de arroz con una “pepita de oro”. En el Japón moderno, la gente considera el arroz como el auténtico puntal de su cultura. En el río Senegal, en África Occidental, los aldeanos dan la bienvenida a los invitados con platos de arroz especialmente preparados para ellos. El arroz se cultiva en 26 países de la región de América Latina y el Caribe. Esos países producen anualmente más de 22 millones de toneladas (de arroz con cáscara). A pesar de esta magnitud, la región tiene un déficit neto de casi un millón de toneladas anuales de arroz elaborado, lo que se traduce en una salida neta de ingresos de más de 300 millones de dólares anuales e implica un consumo de unos 30 kg/cápita por parte de los 511 millones de habitantes de la región.

En los dos últimos decenios, la tendencia más importante de la producción de arroz en América Latina ha sido la rápida disminución de la superficie plantada, con un aumento constante de la producción general. Desde 1980, la superficie de arroz ha disminuido en un 25%, lo que, en cifras absolutas, supone una pérdida de casi dos millones de hectáreas. El rendimiento en Centroamérica y el Caribe ha aumentado en un 19% en los dos últimos decenios. En el Brasil, la superficie dedicada al arroz de montaña de bajo rendimiento ha disminuido en la región central. Al mismo tiempo, el aumento del rendimiento del arroz de riego en la región meridional y en otras zonas contribuyó de forma importante al rápido aumento del rendimiento medio en América Latina .
En todos los lugares en los que se cultiva, el arroz irrumpe en la vida de las personas como un alimento diario, en las fiestas religiosas y en los banquetes de boda, en pinturas y en canciones. Incluso en los países “nuevos para el arroz”, su cultivo ha cambiado los paisajes, ha introducido una nueva cocina y ha proporcionado a los agricultores unas nuevas fuentes de ingresos.

Así pues, el arroz es un alimento, pero mucho más que un simple alimento. Es sociedad, cultura, política, negocio, la belleza del paisaje, la gente en sus comunidades. En pocas palabras, el arroz es vida.

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