Sistema de control de los alimentos

La inocuidad y la calidad de los alimentos y la protección del consumidor frente a los fraudes alimentarios guardan relación con los derechos humanos básicos propugnados por la FAO, y además tienen repercusiones sociales y económicas importantes para todos los Estados Miembros de la Organización. Consciente del mandato que se le encomendó en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 2002, destacando "... el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos", la FAO ha estado al frente de los esfuerzos por mejorar la capacidad de los Estados Miembros para establecer y aplicar sistemas apropiados de control de la inocuidad y la calidad de los alimentos.

Para garantizar la inocuidad de los alimentos y proteger a los consumidores es imprescindible que haya sistemas nacionales de control de los alimentos que sean eficaces. También son decisivos para permitir a los países garantizar la inocuidad y la calidad de los alimentos que se introducen en el comercio internacional y para asegurarse de que los alimentos importados se ajusten a los requisitos nacionales.

El entorno mundial del comercio de productos alimenticios impone numerosas obligaciones a los países tanto importadores como exportadores en cuanto al fortalecimiento de sus sistemas de control de los alimentos, la aplicación y observancia de criterios basados en el riesgo y el cumplimiento de los acuerdos de la OMC.

Los consumidores muestran un interés sin precedentes por la manera de producir, elaborar y comercializar los alimentos y piden cada vez con más insistencia a sus gobiernos que acepten una responsabilidad mayor en cuanto a la inocuidad de los alimentos y la protección de los consumidores.

Las empresas alimentarias y el sector de la agroelaboración se fortalecerán mediante sistemas eficaces de control de los alimentos que los ayuden a hacer realidad su potencial comercial y acceder a nuevos mercados.

El control de los alimentos se puede definir como una actividad de reglamentación obligatoria para la observancia de la legislación y reglamentación alimentarias por las autoridades nacionales y locales, a fin de proteger al consumidor y garantizar que todos los alimentos, durante su producción, manipulación, almacenamiento, elaboración y distribución, sean inocuos, sanos y aptos para el consumo humano, cumplan los requisitos de inocuidad y calidad y estén etiquetados de manera objetiva y precisa, de acuerdo con las disposiciones de la ley.

Los principales objetivos de los sistemas nacionales de control de los alimentos son proteger la salud pública reduciendo el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos; proteger a los consumidores de alimentos insalubres, malsanos, indebidamente etiquetados o adulterados; y contribuir al desarrollo económico manteniendo la confianza de los consumidores en el sistema alimentario y estableciendo una base normativa sólida para el comercio nacional e internacional de alimentos.

Los sistemas de control de los alimentos deberían abarcar todos los alimentos producidos, elaborados y comercializados dentro del país, con inclusión de los alimentos importados. Estos sistemas deberían tener una base oficial y ser de carácter obligatorio.

Los componentes de un sistema de control son:

  • Legislación alimentaria (leyes, reglamentos, normas, directrices, códigos de prácticas  y verificación de cumplimiento).
  • Inspección de los alimentos
  • Análisis (laboratorios oficiales).
  • Gestión del control de los alimentos
  • Información, educación y comunicación

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