Día Mundial de la Alimentación 2006


Mensaje del Director General de la FAO para el Día Mundial de la Alimentación sobre "Invertir en la agricultura para lograr la seguridad alimentaria"
Hasta hoy, la agricultura ha dado su aporte a la civilización mejorando la nutrición y las condiciones de vida de las personas. Ha permitido obtener y distribuir productos agrícolas, pesqueros y forestales y producir alimentos suficientes para todos los habitantes de este planeta.
Sin embargo, y a pesar de los progresos alcanzados en el desarrollo agrícola y rural, el hambre y la pobreza afligen todavía a más de 850 millones de personas. Nuestro reto principal es alcanzar la meta de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, y el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, de reducir a la mitad el hambre y la pobreza en todo el mundo para el año 2015.
El tema elegido para el Día Mundial de la Alimentación y la campaña TeleFood de este año es “Invertir en la agricultura para lograr la seguridad alimentaria”, de manera que haya “beneficio para todo el mundo.” Su finalidad es destacar el papel de la inversión agrícola, tanto pública como privada. Es preciso apoyar una acción que procure mejorar los medios de vida rurales contrarrestando el descenso de la inversión pública en la agricultura registrado en las dos últimas décadas.
El 70 % de la población que padece hambre en el mundo vive en zonas rurales y es allí donde se hace más acuciante la necesidad de proporcionar alimentos y empleo. La semilla que siembra el agricultor da lugar a una agroindustria floreciente, que paga impuestos y contribuye a la construcción de escuelas y caminos rurales. El desarrollo agrícola es el primer paso hacia un desarrollo económico sostenible a largo plazo; con la inversión en la agricultura, todos salen ganando.
Desde 1964, la FAO desempeña un papel clave dentro del sistema de las Naciones Unidas para movilizar recursos internacionales y nacionales para la agricultura en favor de los países en desarrollo y de los países en transición. Su cooperación con los organismos de financiación le ha permitido ayudar a 165 Estados Miembros a obtener fondos para casi 1 600 programas y proyectos de desarrollo agrícola. Esto representa unos compromisos de financiación por un valor superior a 80 000 millones de dólares.
El desafío a incrementar la inversión en la agricultura asume especial relieve en África. Los gobiernos de esa región han reconocido la necesidad apremiante de asignar recursos propios a la agricultura. En la “Declaración de Maputo” de 2003 los Jefes de Estado africanos se comprometieron, en nombre de sus gobiernos, a destinar a la agricultura y al desarrollo rural el 10 por ciento de los presupuestos nacionales en el plazo de cinco años, duplicando así el volumen de recursos actual.
En los últimos tiempos se ha observado una reactivación importante de los préstamos a la agricultura. Los programas de cancelación de la deuda, fortalecidos por la decisión del G-8 de 2005, han comenzado a liberar recursos nacionales para la inversión en el sector. No obstante, mucho queda aún por hacer, y las medidas innovadoras serán bienvenidas.
Incrementar la inversión pública en la agricultura es absolutamente indispensable, pero también es fundamental que esa asistencia se haga más eficaz. Un mecanismo importante es la Plataforma Global de Donantes para el Desarrollo Rural, un consorcio de 26 organismos de desarrollo de los donantes que la FAO preside conjuntamente con el Ministerio Federal de Cooperación y Desarrollo Económicos de Alemania. La Plataforma procura aumentar la eficacia de la ayuda proporcionada por los donantes y centrar la actividad en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Por otra parte, si bien son fundamentales el incremento de la ayuda para el desarrollo, el aumento de la inversión pública y la potenciación de las medidas de alivio de la carga de la deuda, igual importancia debe otorgarse a las inversiones del sector privado. Tanto los agricultores comerciales como los comerciantes, los proveedores de insumos, los elaboradores de productos agrícolas y las agroindustrias transnacionales contribuyen a un sistema mundial de inversión capaz de ayudar a los pobres a recabar ganancias de la producción, el mercadeo y el comercio de productos agrícolas. Al mismo tiempo, no debemos olvidar que los mayores inversores del sector son los propios pequeños agricultores.
El nuevo modelo para la cooperación entre los sectores público y privado consiste en “promover asociaciones rentables”. Esto significa encontrar nuevas maneras de reunir a los pequeños agricultores y las cooperativas con las agroindustrias y los gobiernos para establecer empresas rentables. En este espíritu, incumbe a los gobiernos la responsabilidad primordial de crear condiciones sociopolíticas de estabilidad, establecer marcos jurídicos para el acceso a la tierra y al agua, aplicar grados y normas de calidad, fomentar un clima más propicio a la inversión privada y proporcionar la infraestructura rural indispensable.
En este Día Mundial de la Alimentación, adoptemos juntos la decisión de incrementar la inversión en la agricultura, para que el mundo entero pueda beneficiarse.
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