Día Mundial de la Alimentación 2005


Mensaje del Director General de la FAO para el Día Mundial de la Alimentación sobre “Agricultura y diálogo de culturas”

El tema del Día Mundial de la Alimentación para este año, “Agricultura y diálogo de culturas”, recuerda la contribución de las diferentes culturas a la agricultura mundial y sugiere que un diálogo sincero entre culturas constituye una condición indispensable para progresar en la lucha contra el hambre y la degradación del medio ambiente.

A través de la historia, el movimiento intercultural de cultivos y razas de ganado ha revolucionado la alimentación y reducido la pobreza. África proporcionó al mundo el café, una bebida que actualmente se consume en todo el mundo y que constituye un pilar de la agricultura latinoamericana. Asia cultivó el arroz, que en la actualidad es el alimento principal para más de la mitad de la población mundial, así como la caña de azúcar, uno de los cultivos comerciales más importantes en muchas regiones. La introducción del camello en África desde Arabia permitió a la población vivir y trabajar en medios más extremos y aportó la carne y la leche a las dietas.

Todo esto ocurrió hace siglos. ¿Qué ocurre actualmente con la agricultura? Las estadísticas de la FAO muestran que, al comienzo del nuevo milenio, la subsistencia de 2 570 millones de personas depende de la agricultura, la caza, la pesca o la explotación forestal, incluyendo a aquellas personas empleadas activamente en dichas actividades, así como sus familiares a cargo que no trabajan. Estas personas constituyen el 42 por ciento de toda la población mundial.

La agricultura fortalece la economía de la mayoría de los países en desarrollo. En los países industrializados, el valor de las exportaciones agrícolas por sí solas ascendió en 2001 a cerca de 290 000 millones de dólares EE.UU. En la historia, muy pocos países han experimentado un rápido crecimiento económico y una reducción de la pobreza que no hayan sido precedido o acompañados, de un crecimiento agrícola o acompañado por el mismo.

Este tipo de estadísticas considera la agricultura únicamente como una actividad económica. La agricultura, en tanto que modo de vida, patrimonio, identidad cultural, pacto ancestral con la naturaleza, no tiene valor económico. Entre otras contribuciones importantes no monetarias de la agricultura se incluye el hábitat y el paisaje, la conservación de suelos, la ordenación de cuencas hidrográficas, la retención de carbono y la conservación de la biodiversidad.

La mayoría de las culturas, especialmente aquellas cuya actividad principal es la agricultura, se caracterizan por profundas creencias religiosas, valores y rituales relacionados con los alimentos y el respeto por el medio ambiente. De ello pueden extraer enseñanzas otras culturas que luchan por alimentar a poblaciones en continuo crecimiento y conservar a la vez la base de recursos de la que dependerá el sustento de las generaciones futuras.

El diálogo intercultural en su sentido más amplio se produce cuando personas procedentes de diferentes culturas se reúnen e intercambian sus puntos de vista. En la agricultura, esto se produce a través del viaje y la migración, las instituciones internacionales y las reuniones y negociaciones comerciales. Dicho diálogo intercultural se produce cada vez que un experto procedente de una cultura muestra a un experto procedente de otra algo nuevo en el laboratorio o en el campo y recibe información sobre su adecuación en el contexto local.

Más de 850 millones de personas en el mundo siguen padeciendo hambre. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en 1996 y, de nuevo, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después celebrada en 2002, los dirigentes se comprometieron a reducir esta cifra a la mitad para 2015. Además, los objetivos de desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas comprometen a los dirigentes mundiales a reducir la proporción de personas que padecen hambre a la mitad para 2015 asegurando al mismo tiempo la sostenibilidad del medio ambiente.

Numerosas iniciativas internacionales y redes de la sociedad civil, tales como la Alianza Internacional contra el Hambre, promueven el diálogo intercultural para ayudar a alcanzar estos objetivos. El Día Mundial de la Alimentación brinda una oportunidad a nivel local, nacional e internacional para continuar el diálogo y fomentar la solidaridad.

La ingeniosidad humana y cultural, una visión adecuada, la colaboración y el apoyo —incluido el de la FAO y de la comunidad internacional— pueden ayudar, sin duda, a avanzar en la consecución de la seguridad alimentaria para todos.