En
estos tiempos de abundante producción de alimentos en el mundo,
es inaceptable que sigan padeciendo hambre más de 840 millones
de personas. Son demasiados los niños que mueren antes de llegar
a la adultez; demasiados los adultos que nunca alcanzan todo su potencial,
demasiados los países que quedan estancados en su camino hacia
el desarrollo.
El
lema del Día Mundial de la Alimentación de este año, Alianza Internacional contra el Hambre, constituye
una manera de dar un nuevo impulso a nuestros esfuerzos para lograr
las metas fijadas.
Es
indispensable que muchos grupos distintos aúnen sus esfuerzos
para colaborar al unísono. La Alianza Internacional contra
el Hambre sumará las fuerzas de los productores y consumidores
de alimentos, las organizaciones internacionales, las empresas agroindustriales,
los científicos, el mundo universitario, los donantes, los encargados
de formular las políticas, los particulares, los grupos religiosos,
las organizaciones no gubernamentales (ONG) y todos cuantos quieran
comprometerse a luchar contra el sufrimiento ocasionado por el hambre.
En
este Día Mundial de la Alimentación, sumemos nuestras
voces al llamamiento colectivo para poner en marcha la Alianza
Internacional contra el Hambre. Aunando nuestros esfuerzos
hemos de instar a los gobiernos a que adopten las políticas adecuadas
y apliquen programas de lucha contra el hambre. Y debemos recordar a
la comunidad internacional su compromiso de ampliar su asistencia al
desarrollo con miras a combatir el hambre. Demos todos prioridad a la
"guerra contra el hambre".