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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Experiencias exitosas de desarrollo ganadero en agricultura familiar campesina de Chile: Estrategia de valorización de productos y de recursos

Introducción

La complejidad del escenario actual y futuro de la ganadería como sector productivo[1] determina que el desarrollo ganadero, en sus dimensiones social, comercial, tecnológica y ambiental, sea un gran desafío para los actores tanto públicos como privados involucrados en las decisiones que determinarán la evolución de este sector en los países de América Latina y el Caribe. El desafío de desarrollar la ganadería es enorme y complejo; no depende de un factor en particular, sino de una serie de factores que se interrelacionan, lo que determina que no existan recetas mágicas. Además, insta a aprender de las experiencias exitosas para obtener lecciones fruto del esfuerzo y trabajo de algunos, proporcionando así de enseñanzas aprovechables para otros.

En el año 2013, la Oficina Regional de la FAO realizó una consultoría donde se documentaron dos experiencias exitosas de desarrollo ganadero en agricultura familiar campesina en Chile. La primera, asociada a la valorización del producto como estrategia de éxito, y la segunda, ligada a la valorización del recurso animal como base del mejoramiento tecnológico.

Actividades realizadas - Estrategia de valorización de productos

Se documentó la experiencia de un grupo de pequeños ganaderos asociados empresarialmente a "Carnes Andes Sur". Esta asociación logró que se creara un grupo de 40 agricultores que hasta hoy generan productos de alta calidad que son distribuidos a locales de alta gastronomía de Santiago.

Carnes Andes Sur S.A. (CAS) ha trabajado durante doce años desarrollando un producto de calidad. La "carne natural de ternero"[1] le ha permitido a CAS estar presente en nichos de mercados de altas exigencias de calidad.

La estrategia de valorización del producto ha sido el centro de su desarrollo empresarial, entregando un producto único en Chile, de demanda especializada, y adecuado a los sistemas de producción de sus proveedores que son en su gran mayoría de origen campesino.

CAS ofrece a los consumidores un producto con atributos asociados a la terneza[2], producción natural con consideración de medioambiente, bienestar animal, y sanidad. A sus proveedores les ofrece reducción de riesgos de su proceso de comercialización a través de seguridad de compra de sus productos (terneros), respeto de su sistema productivo, asistencia técnica, mejores precios que en la feria, y participación en el proceso de innovación tecnológica a través de los proyectos.

Estrategia de valorización de los recursos (recurso animal)

Se documentó la experiencia de los "Ganaderos de Cunco y Vilcún", que fueron capaces de iniciar un proceso de selección genética en su rebaño con estándares metodológicos internacionales y que dan hoy pasos sólidos y sustentables para su desarrollo.

En el proyecto, cuya duración fue de dos años, fue necesario realizar un trabajo en conjunto y muy cercano con el equipo técnico del mismo, con el objetivo de generar las capacidades suficientes para transformar a los ganaderos en los principales actores de la selección genética. Así, se les pudo orientar en la identificación de los objetivos de selección de su propia raza, y capacitar en el uso de las herramientas genéticas puestas a su disposición, como por ejemplo, la correcta toma de registros prediales y la utilización de la información genética una vez procesados los datos.

Para asegurar niveles de éxito en este proceso, se requirió un actuar colectivo de los productores y una acción de carácter asociativa que permitió lograr tres objetivos: actuar sobre una base de selección amplia; tomar en conjunto las decisiones concernientes al avance genético de una raza en particular, considerando la rentabilidad predial y los mercados; y realizar una selección y evaluación genética de machos para monta natural en forma conjunta.

La propuesta de valor del proyecto fue la selección genética en la raza clavel que ofrece la capacidad de generar animales de calidad de la de raza pura, para mejorar las características productivas del rebaño, y así tener vacas-madres que permitan hacer buenos productos terminales para el mercado y, finalmente, entregar reproductores a otros criadores con toda la información genética factible.

Resultados

Del análisis de ambas experiencias se pudo concluir que se requiere de un proceso de acompañamiento y acción subsidiaria durante un periodo de arranque para alcanzar niveles tecnológicos que hagan posible la competitividad.

  • En ambos casos el éxito se asocia a equipos técnico sólidos, de confianza, y comprometidos por el grupo de agricultores, condiciones que no siempre han estado presentes en los apoyos técnicos tradicionales.
  • La gradualidad en el proceso de desarrollo está presente en ambas experiencias.
  • La existencia de un beneficio explícito, a través del mejoramiento económico de los socios, es, sin lugar a dudas, un elemento que ha de incentivar el éxito de la organización, por lo tanto es un elemento de retroalimentación importante, en términos de creación de un círculo virtuoso.
  • La claridad en el discurso de la organización hacia los socios es también algo fundamental, sin falsas promesas y con realismo en término de los beneficios que se obtendrán de la misma y las dificultades que se enfrentarán.
  • En ambas experiencias la adecuada definición del modelo de negocio innovador ha sido uno de los pilares del éxito.
  • En ambas experiencias existen líderes, tanto técnicos como productores, capaces de inducir y guiar el proceso de desarrollo.

Principales lecciones

El sistematizar estas y otras experiencias permite generar nuevos conocimientos que brinden un real aporte para el desarrollo. Sin embargo, para que la extrapolación de las experiencias y conocimiento se produzca, se requiere generar escenarios que hagan posible la vinculación y el encuentro. En este sentido, los organismos internacionales están llamados a generar dicho escenario actuando como mediadores del intercambio de conocimiento a partir de experiencias relevantes identificadas, proporcionando un foro para la relación, el intercambio de información, y la Cooperación Sur-Sur.

Se requiere gestionar adecuadamente la cooperación entre actores mutuamente oferentes y demandantes de conocimiento, para lograr identificar tanto las enseñanzas positivas y negativas de la experiencia, así como el valor agregado para cada socio.

Los organismos internacionales deberán generar la cercanía institucional, física y cultural, que permita el intercambio. Por ejemplo, generando eventos regionales sectoriales que permitan unir oferta con demanda, complementado con visitas para conocer la experiencia in situ y así profundizar en su entendimiento y evaluar su pertinencia.

Alberto Niño de Zepeda Domínguez