TARWI o CHOCHO
(Lupinus mutabilis)

El tarwi es una leguminosa anual, de la cual se utiliza en la alimentación el grano, conocido como chocho en el norte de Perú y Ecuador, tarwi en el centro del Perú y tauri en el sur del Perú y Bolivia (chuchus en Cochabamba, Bolivia). Esta especie es pariente de los lupinos o altramuces originarios del viejo mundo que aún hoy son cultivados en Europa mediterránea, especialmente en España e Italia, pero que tienen un número cromosómico diferente.

Esta planta presenta una gran variabilidad morfológica y de adaptación ecológica en los Andes, por lo cual se ha sugerido que puede incluirse a tres subespecies (Gross, 1982; Tapia, 1984):

Lupinus mutabilis, chocho (norte de Perú y Ecuador), de mayor ramificación, muy tardío, mayor pilosidad en hojas y tallos, algunos ecotipos se comportan como bianuales, tolerantes a la antracnosis.

Lupinus mutabilis, tarwi (centro y sur de Perú), de escasa ramificación, medianamente tardío, algo tolerante a la antracnosis.

Lupinus mutabilis, tauri (altiplano de Perú y Bolivia), de menor tamaño (1-1,40 m) con un tallo principal desarrollado, muy precoz, susceptible a la antracnosis.

Restos de semillas de tarwi se han encontrado en tumbas de Nazca (100-500 años AC). Algunas pinturas estilizadas de esta planta están representadas en cerámicas tiawanaquenses (500 - 1000 DC) de las regiones altoandinas (Torres, 1976).

Antúnez de Mayolo (1982) presenta varias evidencias de la importancia alimenticia que tuvo el L. mutabilis en la época prehispánica.

Durante la época colonial, la primera referencia sobre el tarwi proviene del padre Valverde quien, en una carta al rey de España en 1539, sugiere que se paguen los impuestos con este grano.

Hasta ahora no se ha definido ninguna forma ancestral silvestre; sin embargo existen muchas especies afines y con caracteres morfológicos muy parecidos, como L. praestabilis, que se puede encontrar en el área del Cusco (Tapia, 1980).

Según Mc Bride (1943), en los Andes se pueden diferenciar 83 especies del género Lupinus y el tarwi se debe haber originado probablemente de una mutación espontánea de una o varias de estas especies.

Gade (1972) supone que el cultivo del tarwi no ha podido competir con otras leguminosas introducidas como el haba y la arveja, lo que ha motivado la declinación en el área cultivada. La desventaja no es agronómica, pues el tarwi puede llegar a producir altos rendimientos (4-5 t/ha), sino por el contenido de alcaloides de la semilla que dan un sabor amargo y deben ser eliminados antes del consumo.

Con frecuencia se compara al Lupinus con la soya por el valor nutritivo, aunque algunos ecotipos de lupinus superan en proteína y grasa a la soya, esta última es la leguminosa más común en el mundo, sin embargo se la cultiva sólo en las regiones subtropicales. Para las tierras frías, el género Lupinus ofrece diferentes especies: L. mutabilis o tarwi originario de los Andes, Lupinus albus, L. luteus y L. angustifolius originarios de la región sur de Europa.

Descripción botánica

Hojas

La hoja de Lupinus es de forma digitada, generalmente compuesta por ocho folíolos que varían entre ovalados a lanceolados. En la base del pecíolo existen pequeñas hojas estipulares, muchas veces rudimentarias. Se diferencia de otras especies de Lupinus en que las hojas tienen menos vellosidades.

El color puede variar de amarillo verdoso a verde oscuro, dependiendo del contenido de antocianina (Gross, 1982).

Figura 19
Tarwi (Lupinus mutabilis)

Fuente: León, 1964.

Flores e inflorescencia

El tarwi pertenece a la subfamilia Papilionoideas por lo cual presenta una corola grande de 1 a 2 cm, con cinco pétalos y compuesta por un estandarte, dos quillas y dos alas.

Según el tipo de ramificación que presente la planta, puede tener hasta tres floraciones sucesivas. Blanco (1980) menciona que en una sola planta pueden existir hasta 1000 flores.

La coloración de la flor varía entre el inicio de su formación hasta la maduración de un azul claro hasta uno muy intenso y de allí se origina su nombre científico, mutabilis, es decir que cambia. Los colores más comunes son los diferentes tonos de azul e incluso púrpura; menos frecuentes son los colores blanco, crema, rosado y amarillo.

Semilla

Las semillas del tarwi están incluidas en número variable en una vaina de 5 a 12 cm y varían de forma (redonda, ovalada a casi cuadrangular), miden entre 0,5 a 1,5 cm. Un kilogramo tiene 3500 a 5000 semillas. La variación en tamaño depende tanto de las condiciones de crecimiento como del ecotipo o variedad. La semilla está recubierta por un tegumento endurecido que puede constituir hasta el 10% del peso total.

Los colores del grano incluyen blanco, amarillo, gris, ocre, pardo, castaño, marrón y colores combinados como marmoleado, media luna, ceja y salpicado (Gross, 1982). La genética en la herencia del color de la semilla es bastante compleja y existen genes tanto para el color principal, como para cada una de las combinaciones (Blanco, 1980).

Tallo y ramificaciones

La altura de la planta está determinada por el eje principal que varía entre 0,5 a 2,00 m. El tallo de tarwi es generalmente muy leñoso y se puede utilizar como combustible. Su alto contenido de fibra y celulosa, hace que se lo emplee como material de combustión, sin embargo podría permitir un proceso de industrialización. El color del tallo oscila entre verde oscuro y castaño. En las especies silvestres es rojizo a morado oscuro.

Según el tipo de ramificaciones, la planta puede ser de eje central predominante, con ramas desde la mitad de la planta, tipo candelabro, o ramas terminales; o de una ramificación desde la base con inflorescencia a la misma altura (Figura 20). El número de ramas varía desde unas pocas hasta 52 ramas (Blanco, 1982). El número de vainas y de ramas fructíferas tiene correlación positiva con una alta producción (Ticona, 1975).

Figura 20
Ramificación del tarwi (Lupinus mutabilis)

Fuente: Gross,1982

En la opinión de Avila (1979), una arquitectura de tipo basal con desarrollo acentuado del tallo principal sin ramas secundarias podría permitir una siembra con mayor densidad de plantas y una maduración más uniforme. Este carácter estaría unido a variedades precoces y permitiría su cultivo con menos riesgo en las áreas de secano.

Raíces y nódulos

Como leguminosa, el tarwi tiene una raíz pivotante vigorosa y profunda que puede extenderse hasta 3 metros de profundidad.

En la raíz se desarrolla un proceso de simbiosis con bacterias nitrificantes que forman nódulos de variados tamaños (1 a 3 cm). Meza (1974) indica que en suelos con presencia de bacterias, la formación de nódulos se inicia a partir del quinto día después de la germinación. Bernal (1982) encontró cepas de Rhizobium lupini con gran efectividad y su presencia en el eje central de la raíz estuvo altamente correlacionada con plantas más vigorosas y productivas. Sin embargo, se deben seleccionar razas de condiciones semejantes para lograr resultados positivos.

Los nódulos pueden alcanzar un diámetro hasta de 3 cm; se localizan principalmente en la raíz primaria, por encima de la ramificación radicular, e incluso en las raíces secundarias (Lange y Parker, 1960).

Requerimientos climáticos

El tarwi se cultiva en áreas moderadamente frías, aunque existen cultivos hasta los 3800 m, a orillas del lago Titicaca, donde es frecuente la presencia de heladas.

Durante la formación de granos, después de la primera y segunda floración, el tarwi es tolerante a las heladas. Al inicio de la ramificación es algo tolerante, pero susceptible durante la fase de formación del eje floral.

Los requerimientos de humedad son variables dependiendo de los ecotipos; sin embargo, y debido a que el tarwi se cultiva sobre todo bajo secano, oscilan entre 400 a 800 mm. La planta es susceptible a sequías durante la formación de flores y frutos, afectando seriamente la producción (Gross y von Baer, 1981).

Requerimiento de suelos

Mucho se ha indicado que el tarwi es propio de suelos pobres y marginales. Como cualquier cultivo, sus rendimientos dependen del suelo en que se lo cultive.

Cuando existe una apropiada humedad, el tarwi se desarrolla mejor en suelos francos a francos arenosos; requiere además un balance adecuado de nutrientes. No necesita elevados niveles de nitrógeno, pero sí la presencia de fósforo y potasio.

Lo que no resiste el tarwi son los suelos pesados y donde se puede acumular humedad en exceso.

En algunos campos se ha notado la presencia de plantas cloróticas (de color verde muy pálido a amarillo). Se ha atribuido esta característica a varias razones: puede ser un daño mecánico en la etapa muy temprana de la planta o una deficiencia de minerales, como magnesio y manganeso.

Se ha mencionado en muchas oportunidades que el tarwi desmejora el suelo, "lo deja muy pobre". Esta creencia popular puede tener su origen en la aparente extracción de cantidades significativas de fósforo, dejando el suelo pobre en este elemento para el siguiente cultivo.

Las laderas de cerros con suelos delgados pueden producir una cosecha aceptable de tarwi y en muchos casos se siembra con labranza cero que disminuye el peligro de erosión.

Problemas fitosanitarios

El tarwi es relativamente libre de enfermedades, sin embargo en campos de monocultivo se pueden presentar enfermedades y plagas que afectan seriamente la producción. Frey y Yábar (1983) han elaborado un detallado manual del cual se ha extraído la información más resaltante.

Enfermedades

La enfermedad más importante es la antracnosis, producida por el hongo Colletotrichum glocosporioides.

El hongo ataca el tallo, produciendo manchas necróticas; el ataque continúa en las hojas y brotes terminales, destruyendo los primodios florales con lo que afecta seriamente la producción de granos. Las vainas atacadas presentan lesiones hundidas de color rojo vino a pardo. Las semillas tienen un aspecto "chupado" en los ataques severos, en cambio los ataques leves no se advierten fácilmente, menos en semillas oscuras. Como la difusión de esta enfermedad se hace a través de la semilla, es muy importante su desinfección con un fungicida (ver más adelante en Siembra). En general se observa menos ataque de antracnosis en variedades procedentes del norte del Perú y Ecuador.

Cuando el cultivo tiene en su etapa inicial un exceso de humedad, puede ser afectado por otro hongo, la Rhizoctonia, que ataca el cuello de la raíz. Al comienzo produce una mancha marrón oscura, luego se presenta marchitez y finalmente las plántulas mueren.

La marchitez en plantas adultas es ocasionada por Fusarium oxysporum, en especial en campos con mal drenaje.

Finalmente, la roya del Lupinus se presenta formando pústulas que al final se observarán como un polvillo de color anaranjado en las hojas, tallos y hasta frutos.

 

Cuadro 22
Principales enfermedades del tarwi

Nombre común

Patógeno

Control

Antracnosis

Colletotrichum glocosporioides

Desinfección de semilla

   

 

Quemado del tallo

Ascochyta sp.

 
 

Phoma lupini

 
   

 

Marchitez

Rhizoctonia solani

Drenaje
 

(plantas jóvenes)

 
 

Fusarium oxysporum

Rotación de cultivos

 

(plantas adultas)

 
     

Roya

Uromyces lupini

Rotación de cultivos

     

Mancha anular

Ovularia lupinicola

Innecesario

     

Pudrición de la base del tallo

Sclerotinia sclerotiorum

Rotación de cultivo

Fuente: Frey y Yábar, 1983.

Plagas

Aparentemente, el cultivo es poco atacado por plagas, salvo en épocas de sequía. Es durante las temporadas secas (veranillos) de los Andes cuando se presenta la aparición de plagas. En base al trabajo de Frey y Yábar (1983) se ha preparado un cuadro resumen, completado con la información de Luglio (1980).

Cuadro 23
Principales plagas del tarwi

Nombre común

Nombre científico

Ataque

Insectos del suelo

   

Cortadores

Feltia spp.

Larvas cortan plántulas

 

Agrotis

 
 

Copitarsia turbata

 
     

Gusano peludo

Astylus

Larva corta cotiledones

de la semilla

 

y raíz; adulto come polen

     

Barrenadores

   

Gorgojo barrenador

Apion spp.

Galerías en la base y tallo

del tallo

   

Minador de hojas

Liriomyza sp.

Minan las hojas

   

Comen parénquima

     

Picadores

   

Trips

Frankliniella spp.

Perforan hojas, castran flores

Cigarritas

Bergalia

Consumen savia

   

Transmiten virus

     
     

Masticadores

 

Consmen hojas

Loritos

Diabrotica spp.

Consumen hojas

Carhua

Epicauta

 

Fuente: Frey y Yábar, 1983; Luglio, 1980

Fitomejoramiento

La promisoria variabilidad genética que se ha encontrado en el germoplasma colectado en Ecuador, Perú y Bolivia permite un amplio margen para la selección de material de características productivas mejoradas.

La mayor parte de la investigación en esta área se ha llevado a cabo en la granja experimental Kayra de la Universidad San Antonio Abad del Cusco donde el fitomejorador Oscar Blanco ha dirigido una serie de ensayos de mejoramiento en base a diferentes caracteres, durante los últimos 20 años.

Este investigador señala (1982) que uno de los principales objetivos en el trabajo con el germoplasma colectado en Cusco fue la selección de un tarwi con bajo contenido de alcaloides; este carácter muestra gran variabilidad y no se trata de una herencia cualitativa simple. La frecuencia de encontrar plantas con bajo contenido de alcaloides es de una en un millón y al evaluar una gran cantidad de material se consiguió reducir el porcentaje de alcaloides de 3,5 a 0,1%, es decir a 1/35 del promedio de la población inicial. El tarwi así obtenido tenía sin embargo problemas de producción y de susceptibilidad al ataque de plagas.

Fotografía 10
Tarwi, variedad Inti dulce libre de alcaloides. Obtenido por el Ing. Erik von Baer. Estación experimental de Gorbea, Chile. 1988

El tarwi es una planta eminentemente autógama, con un porcentaje de 5 a 10% de polinización cruzada (Gross, 1982).

Debido a la alta variabilidad del material genético, se considera que la selección masal estratificada y con competencia completa puede jugar un papel importante por mucho tiempo todavía. Se ha encontrado además que existe material genético con potencial de alta producción de semilla y precocidad.

Un esquema para el mejoramiento genético del tarwi ha sido desarrollado por Von Baer (1981); Cerrate y Camarena (1981) (Cuadro 24).

Cuadro 24
Esquema para la obtención de variedades

Banco de germoplasma

Ecotipos seleccionados

Jardín de observación

Selección individual

Selección masal (SM1)

SI1
SI2 etc.

 

Selección masal (SM2)
Multiplicación

     

Hibridación

 

Ensayo experimental

   

F1

 

Ensayo comprobación

   
   

Multiplicación y producción de semilla básica

F2

   

Ensayo comparativo

 

Producción de semilla certificada experimental

   

Ensayo comprobación

 

Producción masiva

   

Semilla básica

   
     

Semilla certificada

   

Fuente: Von Baer, 1980

Las variedades y principales ecotipos de tarwi conseguidos hasta la fecha se presentan en el Cuadro 25.

La variabilidad se expresa en factores como el período vegetativo, contenido de alcaloides, tolerancia a enfermedades, rendimiento y valor nutritivo. Ortega (1977), al evaluar 160 muestras encontró hasta 6 de ellas con un contenido de proteína superior a 48%. Sería recomendable utilizarlas en programas de fitomejoramiento.

Cuadro 25
Variedades y principales ecotipos de tarwi (Lupinus mutabilis) seleccionados

Variedad

Localidad seleccionada

Característica

Perú

   

Cusco

Kayra, Cusco

Flor blanca

Kayra

E.E. Andenes

Alto rendimiento

Altagracia

Huamachuco

Tolerante a antracnosis

Puno

Puno

Precoz

H6

Huancayo

Buen rendimiento

SCG-25

Cusco

Buen rendimiento

SCG-9

Cusco

Alto rendimiento

SLP-1 y SLP-4

E.E. Camacani

Precoz (150 días)

Andenes 80

E.E. Andenes

Alto rendimiento

Yunguyo

E.E. Illpa

Alto rendimiento

     

Bolivia

   

Toralapa

Cochabamba

Precoz

 

Cuadro 26
Rango de variación de caracteres agronómicos en el germoplasma de tarwi

Período vegetativo

145 325 días

Variación en la arquitectura

Muy ramificado-eje principal

Contenido de proteína

25 50 %

Contenido de grasa

14 26 %

Resistencia a antracnosis

Susceptible tolerante

Contenido de alcaloides

1,1 3,5 %

Fuente: Ortega, 1977

Cultivo y rotaciones

Además de cultivarse solo, sobre todo en campos que siguen a los cereales, es muy común encontrarlo como cerco de campos de maíz y papa. El tarwi, en este caso, cumple un rol de protección, evitando que el ganado entre al campo cultivado.

Siendo una leguminosa, el lupino sería un cultivo excelente en la rotación; sin embargo, falta estudiar y comprobar más el aspecto benéfico y mejorador del suelo. Villarroel y Augstburger (1987) emprendieron una investigación del efecto residual del tarwi sobre el rendimiento de cebada en grano y materia seca. Los resultados obtenidos muestran que los rendimientos de cebada cultivada después de tarwi fueron de 1193 kg/ha de grano y 1453 kg/ha de materia seca; en cambio, con barbecho solo los rendimientos fueron de 933 kg/ha de grano y 1154 kg/ha de materia seca, cifras mucho menores que con cultivo previo de tarwi.

Concluyen que el total de N disponible y residual que el tarwi ha dejado a disposición de la cebada en los nódulos y la raíz equivale aproximadamente a 14 kg/ha de N.

Además, la aplicación directa de N en forma de urea en las dosis de 0, 30 y 60 kg/ha produjo en el cultivo de cebada incrementos significativos en grano y materia seca que fueron mucho mayores en los sitios en que se cultivó previamente tarwi, habiéndose encontrado una interacción entre el N residual y el N de la urea. Se observó tanto en el sistema de producción con tarwi o con barbecho, un incremento significativo de rendimiento, conforme se fue agregando e incrementando la dosis de N en 30 y 60 kg/ha en forma de urea.

Franco (1991), encontró que las plantas de papa en rotación con el lupino mostraron mejor vigor que con las rotaciones de cebada y de descanso, que se reflejaron en mayor peso fresco y seco.

Se redujeron además las poblaciones de Epitrix sp. y de huevos de Globodera pallida, por lo cual se concluye que los rendimientos se incrementaron con la inclusión del lupino en la rotación.

Siembra

La mayoría de campos de lupino se siembra en condiciones de secano, razón por la cual la época de siembra depende mucho de las condiciones ambientales. Una regla podría ser iniciar las siembras cuando se hayan acumulado por lo menos 100 mm de precipitación en la campaña agrícola.

Esta fecha puede coincidir con los meses de noviembre a diciembre en los Andes centrales.

La densidad de siembra depende fundamentalmente de las ramificaciones de la planta y se debe buscar de aprovechar al máximo la energía solar por unidad de superficie en toda la plantación (Gross, 1982).

Cuando se siembra solo, las características para su cultivo son:

Densidad de siembra

60 100 kg/ha

   

Desinfección de la semilla

Utilizar fungicidas como Pomarsol o

 

Vitavax (400 g/100 kg semilla)

   

Fertilización

Ninguna, o 0-60-60

   

Tipo de siembra

Al voleo, o en surcos de 0,60 0,80 m

   

Aporque

Uno al inicio de la floración

 

(40 60 cm de altura)

Cosecha

Arrancando a mano, o con segadoras

   

Trilla

A mano, con golpes de bastón o a máquina (poco común)

Cosecha

La trilla del tarwi no sólo es demandante de bastante mano de obra, sino que constituye un trabajo laborioso y pesado. La planta seca se debe golpear y ventear para separar los granos de sus vainas. En este proceso se utilizan también animales, pero cuidando que sus patas no vayan a ser lastimadas por los bordes cortantes de las vainas.

Gómez (1986), en un proyecto de la Universidad de Puno sobre técnicas de postcosecha, ha diseñado una trilladora basada en observaciones de la trilla de esta especie en comunidades campesinas del altiplano. La parte activa del equipo es un cilindro con hileras de clavos que rompen los tallos y vainas y que es accionado por un motor de 0,5 H.P.

La eficiencia de este equipo es de 500 a 600 kg de grano por día y en comparación a la trilla manual es 2,5 veces más veloz.

El grano cosechado y seco se puede almacenar por 2 a 4 años en las condiciones de la sierra, sin mayores pérdidas de valor nutritivo ni germinación. Se tienen referencias prácticas de que los granos se han conservado por más de 10 años sin variaciones sustanciales, sobre todo si se los guarda en envases cerrados.