Capítulo II

AGROECOLOGIA DE LOS CULTIVOS ANDINOS SUBEXPLOTADOS

Mario E. Tapia

   . CONDICIONES ECOLOGICAS DE LOS ANDES PARA EL DESARROLLO DE
      LA AGRICULTURA

   . ESPACIO ECOLOGICO ANDINO
   . SISTEMAS AGRICOLAS ANDINOS
   .TECNOLOGIA AGRICOLA TRADICIONAL

Para conocer las características agronómicas de los cultivos andinos subexplotados, es necesario definir previamente las condiciones ecológicas que caracterizan al ecosistema andino, así como las prácticas y tecnologías agrícolas en uso. Esto permitirá definir más apropiadamente el mejoramiento cuantitativo y cualitativo que se pueda lograr en la producción de estas especies.

CONDICIONES ECOLOGICAS DE LOS ANDES PARA EL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA

Según las variables macroecológicas como disponibilidad de humedad, altura y topografía, los Andes pueden dividirse en Andes septentrionales, Andes centrales y Andes meridionales (Frère et al., 1975). Y de acuerdo a Troll (1968), los Andes pueden dividirse en: aquellos más húmedos o los Andes verdes, ubicados en la región septentrional desde Venezuela hasta el norte del Perú; los Andes centrales o amarillos, en los cuales habría que diferenciar el altiplano del lago Titicaca; y finalmente los Andes templados o meridionales.

El uso de la tierra para fines agrícolas en los Andes es muy diverso. Por ejemplo en la región septentrional, los niveles entre 1000 y 3000 msnm son intensamente utilizados en la agricultura; los Andes centrales tienen un uso mixto en agricultura y ganadería; el altiplano peruano-boliviano tiene una mayor vocación ganadera; mientras que en la región surandina en Chile y Argentina –con mayor altitud y un clima más adverso– se tiene un reducido uso agrícola y por lo tanto es menos poblada que las anteriores.

Se puede identificar que el área con utilización agropecuaria significativa se extiende desde los 8°N en Colombia hasta los 30°S en Chile y Argentina. Sin embargo, las variaciones en altitud, topografía y desarrollo de suelos explican la alta diversidad de sistemas agrícolas.

En el caso de la sierra en el Perú, ubicada en los Andes centrales, la región norte se caracteriza por una mayor disponibilidad de humedad y una topografía más suave; la región central con precipitaciones muy variables y topografía muy quebrada y en el sur se diferencia la presencia del altiplano del lago Titicaca que nace del nudo de Vilcanota y se prolonga hasta el sur de Bolivia con una topografía poco quebrada, pero su altitud, así como las tremendas variaciones climáticas en el año y entre los años ocasionan que se la considere como la subregión de mayor riesgo productivo. Las condiciones de humedad varían tanto de norte (más húmedo) a sur, como de oriente (más húmedo) a occidente, sobre todo en los Andes centrales. Razón por la cual se pueden diferenciar las cuencas occidentales más secas y las de la vertiente oriental con una mayor humedad.

Estas complejas condiciones ecológicas se repiten en diversas formas en cada uno de los países andinos y plantean el problema del manejo integral de la producción agropecuaria, en donde la alternativa más apropiada es relacionar la producción de las tierras altas y bajas de los Andes como el aspecto más importante para el desarrollo de estos países.

Numerosos esfuerzos se han efectuado para proponer planes de desarrollo alternativo para esta ecorregión; sin embargo, poca atención se ha prestado a la vocación agrícola diferenciada de sus principales zonas agroecológicas, faltando en este aspecto complementar el estudio entre el real potencial productivo y las alternativas tecnológicas a nivel de cada zona homogénea de producción y relacionarlas con las necesidades alimentarias de los países.

 

ESPACIO ECOLOGICO ANDINO

Un importante aporte al conocimiento de los recursos naturales (flora y fauna) de los Andes ha efectuado el botánico argentino Cabrera (1973), quien distingue las siguientes provincias biogeográficas en los Andes altos de la denominada región neotropical:

Provincia Prepuneña: limitada al norte de la Argentina, comprende laderas y quebradas secas entre los 1000 y 3400 msnm. La vegetación es arbustiva y de cactáceas, con escasa área dedicada a la agricultura.

Provincia Puneña: cubre la región denominada Puna entre los 15° a 27°S, con una topografía tendiente a altiplanos y bordeada por cordilleras en los extremos occidental y oriental. El altiplano de mayor extensión se ubica alrededor de los lagos Titicaca y Popóo (Perú y Bolivia), cuyas influencias crean las condiciones para una agricultura semiintensiva.

Provincia del Páramo: ocupa las altas montañas de Venezuela, Colombia y Ecuador entre los 3800 y 4500 msnm. Está desprovista de árboles. frecuentemente cubierta de neblina y con precipitaciones superiores a los 1000 mm. Las gramíneas son dominantes y de allí que su mayor uso sea como pastizales. Colinda con la provincia Altoandina y en este límite se da algún tipo de agricultura.

Provincia Altoandina: es la región más extensa y se prolonga de norte a sur en toda la extensión de los Andes. En la región tropical llega hasta los 4200 msnm, pero al sur su cota desciende a los 3000 msnm. El clima frío durante todo el año sólo permite una agricultura de especies tolerantes al frío como la papa amarga y la qañiwa, plantas domesticadas en la región de los Andes centrales.

En esta clasificación no se consideran las condiciones especiales de los valles interandinos que se extienden a lo largo de todos los Andes, desde los 2000 a 3500 msnm y que constituyen el área agrícola más importante.

En el estudio agroclimatológico de la zona andina, efectuado por Frère et al. (1975), se presenta una exhaustiva discusión sobre los suelos, la vegetación y el clima que ocurren a lo largo de esta extensa región. Los Andes septentrionales, centrales y meridionales se diferencian tanto por su latitud, como por los regímenes de lluvias y distribución de temperatura. Se hace mención en este estudio a la presencia y distribución de los principales cultivos, tanto nativos como introducidos. Se concluye que la región debe considerarse como una isla semiárida y en algunas partes árida. La mayor aridez se observa en la región sur donde, a partir del altiplano de Puno y Bolivia, la precipitación desciende ostensiblemente de 700 mm en el altiplano norte a menos de 250 mm en los salares. En cambio, en la región cercana al Ecuador (8°N a 20°S), la precipitación es mayor y las temperaturas son más constantes.

La altura en la ecorregión ondina (desde 1000 hasta más de 4200 msnm) y la orientación juegan un papel muy importante; hacia el occidente las condiciones son más secas y hacia el oriente o Amazonía más nubladas y húmedas. Sin embargo, pueden apreciarse diferencias a nivel micro, dando origen a las denominadas zonas homogéneas de producción, más dependientes de la formación de suelos, así como otras fuentes de humedad.

Se considera útil exponer las variaciones que se presentan a nivel local y que favorecen el desarrollo agrícola e incluyen sobre las posibilidades de producción de los cultivos andinos.

Como un ejemplo de la zonificación agroecológica se presenta la región de los Andes del Perú y el actual uso agrícola que se hace de sus tierras. Los Andes del Perú han sido descritos en numerosos estudios que incluyen estudios sobre su composición botánica (Weberbauer, 1948), así como las características ecológicas (Brack, 1988; Beck y Ellenberg, 1977) y el uso agropecuario (Tapia, 1990; Paz, 1992).

Como un avance de lo que podría ser un aporte al estudio agroclimático de los Andes, se presenta el ejemplo de la región central en los Andes del Perú (Tapia, 1990) donde se ha propuesto una zonificación agroecológica que considera diferentes niveles jerárquicos: a un nivel macro las subregiones, en un segundo nivel las zonas agroecológicas (ZA) como unidades ecotaxonómicas determinadas eminentemente por la altura y el clima y que definen la vocación agrícola. En un tercer nivel se incluye la diferenciación en cada zona agroecológica de las zonas homogéneas de producción (ZHP) determinadas por variables edáficas, así como las condiciones microclimáticas y finalmente las tecnologías implementadas que determinan la producción y la productividad potencial. Estas últimas serían las unidades agroecoproductivas básicas para entender las diferencias en rendimientos que comúnmente se detectan en los Andes a mayor altitud.

En esta clasificación agroecológica para la región altoandina (sierra) del Perú (Figura 3), se considera la presencia de seis subregiones, según las condiciones macroecológicas (latitud, humedad, topografía, influencia amazónica u oceánica).

La diferenciación de 18 zonas agroecológicas permite tipificar zonas con condiciones agroclimáticas comparables, basadas tanto en la precipitación total como su distribución, las temperaturas máximas y mínimas y la altitud sobre el nivel del mar, topografía y exposición (Figura 3 y Cuadro 5).

Esta clasificación ha considerado el actual conocimiento campesino, así como respetado las denominaciones locales para la definición de las zonas agroecológicas, tomándose en cuenta la propuesta de Pulgar Vidal (1981) en la determinación de las "regiones naturales".

Por la presencia de condiciones ecológicas tan densas y variables en estas montañas tropicales, las zonas homogéneas de producción permiten evaluar el real potencial de uso de los recursos naturales. Cada ZHP tiene un uso agrícola diferencial en cuanto a especies y a variedades y se esperan rendimientos diferenciables según las condiciones climáticas de cada año.

Ocurren como parches y para identificarlas se toman en cuenta factores no modificables como evapotranspiración y características edáficas como profundidad, textura del suelo, directamente relacionados a la producción agropecuaria, así como los factores tecnológicos modificadores del ambiente, como cambios en la pendiente, cambio del pH, disminución del riesgo de sequía a través del riego para los cultivos y para mejorar la productividad de los pastos, etc.

Es a nivel de las ZHP que se puede diferenciar el cultivo en los Andes de más de 40 especies vegetales, muchas de las cuales son autóctonas y otras se han adaptado plenamente a la ecorregión andina y son consideradas como especies andinizadas.

 

Figura 3
Subregiones y zonas agroecológicas en la región altoandina del Perú

Cuadro 5
Subregiones y zonas agroecológicas y el uso agropecuario.

Subregión/Zona agroecológica

Uso agropecuario *(Principales productos)

Septentrional

1 Quechua semihúmeda

Frutales/maíz/lechería

2 Ladera baja

Maíz/vacunos

3 Ladera alta

Papa/cereales/ovinos

4 Jalca

Pastizales/ovinos

Central

5 Qechua semiárida

Frutales/papa/maíz/lechería

6 Suni o altina

Papa/T.A./cereales/ovinos

7 Puna semihúmeda

Pastizales/ovinos

Centro Sur

8 Quechua subárida

Frutales/maíz/vacunos

9 Quechua alta

Maíz/papa/cereales

6 Suni, ladera

Papa/cereales/ovinos

7 Puna semihúmeda

Pastizales/ovinos/camélidos

10 Puna semiárida

Camélidos/ovinos

Altiplano

11 Circunlacustre

Papa/T.A./cereales/quinua/vacunos

12 Suni, altiplano

Pastizales/ovinos/vacunos

10 Puna semiárida

Pastizales/camélidos

7 Puna semihúmeda

Pastizales/vacunos/ovino/camélido

13 Janca

Pastizales/camélidos

Vertiente occidental seca

14 Yunga ,marítima árida

Frutales/raíces/lechería

15 Quechua árida

Maíz/cereales/lechería

9 Quechua alta

Papa/cereales

10 Puna semiárida

Pastizales/ovinos

Vertiente occidental húmeda

16 Yunga fluvial

Frutales/caña de azúcar/raíces

17 Quechua subhúmeda

Maíz/vacunos

18 Suni (nublada)

Papa/T.A.

7 Puna semihúmeda

Pastizales/camélidos

T.A.: Tubérculos andinos
* Con excepción de la Janca, todas las otras zonas agroecológicas se complementan con uso forestal bajo diferentes modalidades

 

SISTEMAS AGRICOLAS ANDINOS

Se propone considerar y analizar un factor en el incremento de la producción de los cultivos andinos, que no ha sido suficientemente estudiado y del que depende su fomento. La propuesta es de reconocer los diferentes sistemas de cultivos andinos y ubicarlos apropiadamente en el espacio, en el tiempo y en relación a la tecnología empleada en el uso del recurso tierra. Conocer en mayor detalle estos arreglos espaciales y temporales así como la tecnología que aplican las poblaciones campesinas, permitirá estimar el real potencial de los cultivos andinos a la alimentación en su propia zona de origen. De la misma manera permitirá valorar adecuadamente la tecnología agrícola tradicional y los aportes que se pueden lograr, con la inclusión de los avances modernos de la ciencia agrícola.

La descripción, en detalle, del uso actual del suelo agrícola con especies andinas y andinizadas, en toda la cordillera de las montañas andinas que atraviesan el continente sudamericano, no es motivo de esta publicación. Sin embargo, se presentan los estudios específicos de áreas con mayor énfasis a los cultivos nativos para el caso del Perú, para ello se han tomado los estudios efectuados en los departamentos de Cajamarca, Junín. Ayacucho, Arequipa, Cusco y Puno, como casos de la alta diferenciación de sistemas productivos que se puede encontrar. En las Figuras 4, 5, 6, 7 y 8 se ha utilizado la simbología del Cuadro 6 que permite identificar los principales cultivos andinos en las diferentes zonas agroecológicas.

Cuadro 6
Simbología de los cultivos andinos

Granos

Quinua

Chenopodium quinoq

Amaranto

Amaranthus caudatus

Maíz

Zea mays

Lupinus

Lupinus mutabilis

Qañiwa

Chenopodium pallidicaule

Tubérculos

Papa

Solanum andigenum

Papa amarga

S. curtilobum, S juzepczukii

Oca

Oxalis tuberosa

Isaño

Tropaeolum tuberosum

Olluco

Ullucus tuberosus

Raíces

Arracacha

Arracacoa xamtjprroza

Yacón

Esmalantus sonchifolia

Chago

Mirabilis expansa

Maca

Lepidium meyenii

Valle de Cajamarca (Cajamarca)

Los cultivos andinos como yacón, coyo (amaranto) y arracacha se establecen en asociación con maíz y frijol, en pequeñas parcelas alrededor de las casas, entre los 2600 y 3100 msnm.

En la ladera baja (3100 a 3300) se siembra maíz intercalado con rayas de quinua cada 4 o 5 surcos (shaiwa), o maíz asociado con tubérculos andinos y cucurbitáceas.

En la ladera alta, sobre los 3300 m aparece el cultivo de los tubérculos en melgas y parcelas pequeñas de chocho.

En estas condiciones, sobre todo en las zonas agroecológicas más elevadas, predominan las unidades productivas dedicadas a los cultivos andinos casi exclusivamente para el autoconsumo. El chocho por ejemplo se desamarga artesanalmente y se consume durante todo el año.

Existe, sin embargo, entre los campesinos una fuerte creencia que el cultivo del chocho desgasta el suelo y disminuye las siguientes cosechas, probablemente por la alta extracción de fósforo del suelo.

Fuera del maíz y la papa, los otros cultivos no se fertilizan apropiadamente, razón por la cual algunos tienen bajos rendimientos, por ejemplo los campos de tubérculos andinos.

Figura 4
Zonas agroecológicas del valle de Cajamarca

 

Valle del Mantaro (Junín)

En la zona de valle (ZA quechua) predominan el maíz y la papa; esta última se rota con quinuas de alto rendimiento como son las variedades Blanca de Junín y Rosada de Junín. La principal ventaja de rotar con quinua es la disminución de plagas para el cultivo de la papa.

En la ladera, denominada zona altina, tienen importancia los tubérculos andinos como la oca y el olluco, a veces asociados con papa. En la zona de la Puna, sobre los 4000 m de altitud, se pueden encontrar pequeñas parcelas de maca (Lepidium meyenii).

 

Figura 5
Zonas agroecológicas del valle del Mantaro (Junín)

Valle del Colca (Arequipa)

En la zona ribereña, entre los 2700 y 3200 msnm se encuentra el cultivo intensivo del maíz con riego, mientras que en las planicies se asocia la quinua con haba y en la ladera alta (3300 a 3500 m) en la zona de andenes predominan los tubérculos andinos. En las planicies y algunas terrazas de la ladera alta se ha iniciado la reintroducción de la quinua y del amaranto.

Figura 6
Zonas agroecológicas del valle del Colca (Arequipa)

Valle del Urubamba (Cusco)

Por su extensión y variación en altura (2700 a 4200 msnm) se pueden diferenciar varias zonas agroecológicas. En el valle bajo (2700 a 3000 msnm) dominan los campos de maíz, intercalados y bordeados con quinuas de porte alto (3 a 3,5 m), igualmente hay campos donde se ha reintroducido la kiwicha (amaranto). Conforme se eleva el valle a 3200 m, siguen los campos de maíz, intercalados con quinua de menor tamaño y aparecen las asociaciones papa-quinua y haba-quinua. Cerca de Sicuani (3500 msnm), existen campos extensos de quinua cultivada en forma sola. En la zona entre los 3500 y 3900 msnm se encuentran mezclas de tubérculos andinos, parcelas aisladas de tarwi o con transplante de quinua en áreas con condiciones favorables.

Sólo en las partes más altas aparecen campos de oca y olluco como monocultivo. En extensas áreas de Puna (3900 msnm), en las rotaciones sectoriales denominadas layme, se practica la rotación de papa amarga con tubérculos andinos, seguido por varios años de descanso.

Figura 7
Zonas agroecológicas del valle del Urubamba (Cusco)

Altiplano de Puno

Las tierras sobre los 3800 msnm, alrededor del lago Titicaca y cerradas por los dos ramales de la cordillera andina, incluyen diferentes zonas agroecológicas.

Alrededor del lago, en las orillas, está la denominada ZA circunlacustre en donde se pueden encontrar los campos más extensos de quinua como monocultivo. En la zona de influencia indirecta del lago, la zona agroecológica Suni-altiplano, se pueden observar asociaciones de quinua con cebada, papa y tubérculos andinos. En la orillas al sur del lago, los suelos son arenosos y aptos para el cultivo de una variedad precoz de tarwi, aún a 3800 msnm.

En la zona de laderas alrededor del lago predominan los campos agrícolas con una rotación de papa, quinua, tubérculos andinos, cebada; mientras que en la zona Suni-altiplano –más fría y alejada del lago– se cultiva qañiwa en campos planos entre 3900 y 4100 msnm, conjuntamente con la papa amarga que se produce hasta la zona de Puna húmeda entre 4000 y 4300 msnm.

Figura 8
Zonas agroecológicas del Altiplano de Puno

 

TECNOLOGIA AGRICOLA TRADICIONAL

Al constituir los Andes un centro donde se originó una agricultura autóctona, se debió generar paralelamente una tecnología apropiada a este ambiente.

Los cultivos andinos están directamente relacionados con una tecnología agrícola tradicional empleada a nivel de las poblaciones indígenas, sobre todo en Ecuador, Perú y Bolivia. En el caso de unidades productivas como las haciendas y empresas comerciales, en ellas se ha modificado el sistema productivo de ciertas especies, principalmente de la papa y el maíz, utilizándose tecnologías modernas como son el uso del tractor, los fertilizantes químicos, plaguicidas y mecanización del proceso de cosecha.

La tecnología tradicional aporta contribuciones muy importantes al desarrollo de una agricultura de tipo ecológico, como son la diferenciación de las zonas agroecológicas, la rotación de cultivos tanto a nivel de chacra individual, como de las rotaciones sectoriales, la asociación de especies, así como el empleo de fertilizantes orgánicos y en muchos casos el uso de productos biodegradables para el control de plagas y enfermedades.

La papa es, en los terrenos más elevados de los Andes. el cultivo que inicia el ciclo de agricultura y es seguido por un grano o una leguminosa; de esta manera se emplean de mejor forma los fertilizantes orgánicos como estiércol y cenizas y se controla mejor el ataque de plagas.

Los tubérculos andinos como la oca, olluco y mashua, pueden seguir al cultivo de la papa en los suelos con suficiente fertilidad y no es difícil encontrar campos de papa rodeados de líneas de oca, con el propósito de que barreras periféricas de este cultivo disminuyen el ataque del gorgojo de los Andes o gusano blanco (Prennotripes vorax) a través del exudado de sus raíces (Calvache, 1988).

La tecnología para la deshidratación de tubérculos como la papa amarga (S. juzepzukii) es un proceso plenamente adaptado a la zona más fría de los Andes y con el empleo de los recursos locales (Vallenas, 1992).

La asociación de varios tubérculos andinos de igual manera permite un mejor uso de diferentes tipos de suelos, así como controlar el ataque de insectos en campos de las partes más altas.

Los cultivos andinos nativos, también están muy relacionados con el uso de herramientas tradicionales como la chaquitaclla, o arado de pie, la huacctana o palo con tiras de cuero para el trillado de la quinua y la qañiwa, la raucana para el aporque de los tubérculos andinos.

Se considera que la domesticación de plantas también siguió un proceso apropiado para la zona. Es el caso del L. mutabilis o chocho que no se seleccionó para obtener variedades dulces en razón de que las amargas, por el contenido de alcaloides en la semilla, son menos atacadas por las plagas; o el caso de las quinuas con saponina que son menos comidas por los pájaros en la época de la cosecha.