La agricultura Andina

Raíces andinas
Autor

   . MACA
   . ARRACACHA
   . CHAGO O MAUCA
   . YACON

MACA (Lepidium meyenii)
Nombre botánico: Lepidium meyenii Walp.
Familia: Brasicáceas (Crucíferas).
Nombre común: maca (Perú).

La maca es uno de los cultivos andinos que ocupan un área muy restringida; sólo se encuentra en la sierra central del Perú en los departamentos de Junín y Pasco, en la zona agroecológica de la puna sobre los 4 000 m, donde las bajas temperaturas y fuertes vientos constituyen factores limitantes para otros cultivos.

La domesticación de esta planta se habría iniciado hace por lo menos 2 000 años, alrededor de la zona de San Blas, departamento de Junín. En la visita efectuada en 1549 en la zona de Junín, se menciona que el encomendero Juan Tello de Soto Mayor recibió «frutos» de maca como tributo y que los utilizaba para mejorar la fecundidad del ganado de Castilla. De igual manera, en la visita a la zona de Huánuco de 1572 se indica que los chinchaycocha utilizaban la maca como medio de trueque desde la época inca, porque en sus tierras no se daba otro cultivo.

La maca se cultiva en pequeñas parcelas de unas pocas líneas hasta de unos 500 m2, en los terrenos de campesinos en comunidades ubicadas alrededor del lago Junín (Yanacancha, Ingahuasi, Cerro de Pasco, Ninacaca, Vicco). Es una planta herbácea bianual, cuya parte subterránea (hipocótilo) es comestible y se aprecia mucho por su valor nutritivo, especialmente en proteínas y minerales. En el medio rural existe la firme convicción de que mediante el consumo de maca logran tener hijos las parejas que se creían infértiles.

Usos y valor nutritivo

Una vez cosechados los hipocótilos frescos, el campesino suele asarlos en el campo en forma de huatias (cocido en medio de terrones de turba incandescente) o en pachamancas (cocido en contacto con piedras calentadas previamente en fuego de leña y cubiertas bajo tierra). Sin embargo, la mayor parte de la cosecha se deja secar y luego se puede guardar por varios años.

Para consumirlos, los hipocótilos secos se hidratan durante una noche y sancochan en agua hasta que estén blandos. Se pueden licuar para preparar jugos, cócteles, mazamorras y mermeladas. En la actualidad se está procesando la materia seca para la elaboración de productos en tabletas que tienen demanda por su valor nutritivo y por la suposición que estimulan el apetito sexual y aumentan la fertilidad.

El alto valor en calcio (258 mg) y hierro (15,4 mg) por 100 g son las principales ventajas de este cultivo andino. La maca presenta un contenido de 14 por ciento en proteínas y de 78 por ciento en carbohidratos; es además rica en almidón, glucósidos, alcaloides y taninos. El contenido en proteína puede variar entre 10 y 14 por ciento de acuerdo con las condiciones de fertilidad de los suelos y la variedad.

Ratas alimentadas con maca produjeron un 25 por ciento más de crías que las ratas testigo, probablemente debido a un estímulo en el desarrollo de los folículos de Graaf.

Descripción botánica

Plantas herbáceas, perennes, de 12-20 cm. Raíces suculentas. Tallos cortos y decumbentes. Hojas rosuladas, pinnatipartidas, renovándose continuamente desde el centro de la roseta. Racimos paucifloros. Frutos en silículas, de 4-5 mm, dehiscentes con dos valvas aquilladas conteniendo una semilla cada una. Semillas ovoides de 2-2,5 mm, pardo-rojizas.

Los hipocótilos, que son la parte comestible de la planta, varían entre 2 y 5 cm de tamaño y pueden ser de colores blanco o amarillo, blanco rojizo, blanco-amarillo, blanco-morado, plomo claro, morado-plomo o amarillo-plomo.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

El cultivo de la maca está limitado a la zona agroecológica de la puna de la región central de los Andes en el Perú, en alturas entre los 4 000 y 4 400 m. La puna se caracteriza por la presencia de períodos con temperaturas por debajo de 0 °C, denominados heladas, aun en plena época de crecimiento de los cultivos; pero la maca soporta bastante bien estas temperaturas, al igual que la papa amarga. Cuando se sembró la maca en otras latitudes, como en Berlín, Alemania (52° lat. N) en 1990, no llegó a formar hipocótilos. Este resultado parece confirmar el concepto de que la maca es una planta de días cortos.

Diversidad genética

La especie L. meyenii fue descrita por el Dr. G. Walpers, en 1843. Se ha sugerido que la maca cultivada no sería L. meyenii sino una nueva especie, L. peruvianum Chacón, en base a diferentes muestras que se tomaron desde 1960 en el distrito de San Juan de la Jarpa, de la provincia de Huancayo. Esta afirmación se basa en estudios comparativos de las características botánicas y en especial en las observaciones histoquímicas del hipocótilo, elemento principal para caracterizar a esta nueva especie.

En la zona de cultivo se diferencian por lo menos ocho tipos de maca según la coloración de la planta y del hipocótilo. Aunque no existe un banco de germoplasma de esta especie, la Universidad Agraria La Molina y la Universidad de Pasco han efectuado recolecciones de material genético.

Prácticas de cultivo

La maca se siembra al inicio de las lluvias (septiembre-noviembre) en monocultivo o asociada con franjas de papa amarga. Según los campesinos de la zona, esta asociación protege a las papas del ataque de insectos, ya que la maca contiene sustancias volátiles repelentes.

Se puede sembrar en terrenos descansados, cubiertos con pastizales y recién roturados (purun), o en terrenos de rotación anual con otro cultivo (kallpar) como la papa amarga. En general, la preparación del suelo es deficiente y la siembra se efectúa a voleo sin ninguna fertilización, o en el mejor de los casos con la sola aplicación de estiércol; el tapado se hace con ramas o mediante el pisado de ovejas. No se acostumbran realizar labores culturales, salvo el cuidado de que las pequeñas plantas no sean pisoteadas por animales. Existe la creencia de que la maca agota los suelos; esto ocurre probablemente cuando los nutrientes extraídos no son devueltos en forma suficiente.

La cosecha se inicia en los meses de mayo a junio. Los hipocótilos frescos se exponen a los rayos solares por unos 4 a 6 días hasta que estén secos; luego se guardan en un lugar fresco y oscuro hasta su consumo.

El rendimiento es muy variable: en campos manejados con pocos cuidados se extraen unas 2-3 t/ha; mientras que con prácticas de cultivo apropiadas en líneas, con fertilización y métodos de prevención del ataque de plagas se puede llegar a producir 15-16 t/ha.

FIGURA 17
Raíces andinas: A. maca (Lepidium meyenii); A1. inflorescencia en racimo; A2. fruto en silícula; A3. raíz seca;
B. arracacha (Arracacia xanthorrhiza); B1. hojas; B2. inflorescencia en umbela; B3. fruto; B4. sección del fruto.

Las plantas que producen el hipocótilo en el primer año no producen semilla; para obtenerla se realizan las siguientes prácticas: después de seleccionar los hipocótilos de mayor tamaño, de buena constitución y madurez se colocan unos 30 a 50 en un pozo de 50-60 cm de profundidad y de igual radio que se tapa con tierra húmeda. El crecimiento de las plántulas requiere unos 25 a 30 días. Para su trasporte se prepara una cama de almácigo con tierra mullida y abonada con guano de corral. Se debe cuidar de que exista humedad adecuada para un buen desarrollo de las plantas, que producirán semillas entre 6 a 7 meses después del trasplante.

Perspectivas de mejora y limitaciones

Este cultivo ofrece excelentes posibilidades para su mejora, sobre todo porque existe un mercado potencial para los hipocótilos como producto estimulante, equivalente al ginseng.

Con simples técnicas de selección masal se puede llegar a seleccionar variedades de mejor rendimiento y más uniformes, lo que facilitaría su procesamiento. Se deben conservar los actuales ecotipos locales, para no perder la variabilidad genética existente.

Las prácticas de cultivo pueden también ser mejoradas. Se sugiere un sistema de cultivo asociado con la papa amarga, que es otra especie adaptada a las condiciones ecológicas de la puna.

La principal limitación, que está siendo superada, ha sido la poca atención que los productores, esencialmente ganaderos de la zona de puna, han dado a esta especie. Para fomentar su cultivo, desde hace unos años se organiza la feria anual de la maca, habiéndose creado la Asociación de Productores de Maca en el departamento de Pasco.

ARRACHA
(Arracacia xanthorrhiza)
Nombre botánico: Arracacia xanthorrhiza Bancroft.
Familia: Apiáceas (Umbelíferas).
Nombres comunes: aymara: lakachu, lekachu; quechua: oqqe, huiasampilla, laqachu, raqacha, virraca, rikacha; castellano: arracacha, racacha, zanahoria blanca, apio criollo, sonarca; portugués: batata baroa, mandioquinha, batata salsa, batata cenoura; inglés: white carrot, Peruvian carrot, arracacha; francés: arracacha, panème, pomme de terre-céleri.

Se trata posiblemente de una de las plantas cultivadas andinas más antiguas cuya domesticación precedió a la de la papa. No hay vestigios que permitan identificar el área de origen, que pudo ser la parte septentrional de América del Sur, por la presencia de especies silvestres afines. Fuera de los Andes se cultiva en las Antillas, América Central, Africa, Sri Lanka y en grandes áreas comerciales al sur de Brasil, donde es industrializada.

Las causas básicas de su marginación hay que buscarlas en el contexto socioeconómico de sus cultivadores. Las causas secundarias actuales vienen dadas por algunos factores limitantes de orden agronómico. Se pueden mencionar los requerimientos en fotoperíodo, susceptibilidad a temperaturas extremas, su largo ciclo de crecimiento, la susceptibilidad a enfermedades y plagas y la difícil conservación de las raíces. Se trata de factores que pueden ser modificados con trabajos de mejora agronómica.

Usos y valor nutritivo

En la región andina se observa que en años de sequía o de heladas en las zonas altas, la papa escasea en los mercados de las ciudades. Es reemplazada por arracacha, yuca, camote, gualusa (Xanthosoma sagittifolium), papa japonesa (Colocasia esculenta), yacón y ajipas (Pachyrrhizus spp.).

Las raíces se cosechan a partir del cuarto mes, según el cultivar y la región. Se consumen hervidas o como ingrediente en sopas y guisos, también en puré, asadas y fritas en rodajas. El follaje se prepara al estilo del apio en ensaladas crudas o cocidas, de ahí proviene el nombre de apio criollo en Venezuela. Después de un período de 2-3 meses de almacenamiento aumenta el contenido de azúcares en las raíces, por la trasformación parcial de los almidones.

La cepa o corona de las raíces —con cerca de 9 por ciento de proteína— es utilizada en la alimentación del ganado lechero. El tallo y la hoja de la planta se utilizan como forraje en la alimentación animal. Del follaje desecado se pueden elaborar harinas, igualmente para la alimentación animal.

El sabor agradable y la fácil digestibilidad de la arracacha son reconocidos universalmente, y se explican por el complejo de almidones, aceites y sales minerales. El contenido de almidón varía entre 10 y 25 por ciento. Los granos son finos, parecidos a los de la yuca. Es una buena fuente de minerales y vitaminas.

Descripción botánica

La planta consiste en un tronco cilíndrico y corto que alcanza 10 cm de alto y 10 cm de diámetro, y lleva en la parte superior numerosos brotes. Cada uno de éstos presenta hojas de pecíolos largos, divididas en 3-7 folíolos, muy recortados. Follaje de color verde o bronceado, según la variedad. Del tallo salen dos clases de raíces: finas y largas, o tuberosas y fusiformes. Estas últimas son la parte utilizable. Miden 5-25 cm de largo, tienen hasta 8 cm de diámetro. La raíz se recolecta antes de concluir el ciclo vegetativo. Si se deja, brotan de la base del tallo los vástagos floríferos. Las inflorescencias son umbelas compuestas, llevan muchas flores pequeñas de color purpúreo intenso, cáliz y corola de cinco piezas diminutas. Fruto bicarpelar con ovario ínfero.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Humedad mínima 600 mm, óptima 1 000-1 200 mm. La altitud varía entre 1 500 y 3 000 m, según la latitud. La temperatura óptima es de 14-21 °C. Las temperaturas más bajas retardan la maduración de las raíces y afectan el crecimiento del follaje. Temperaturas más altas como en Maracay, Venezuela; Santa Marta, Colombia, y probablemente en la Amazonia parecen disminuir el tamaño de las raíces. Crece en suelos profundos, con buena materia orgánica, fértiles, buen drenaje, arenosos, con pH de 5-6; da muy bien en suelos volcánicos fértiles. Para un buen enraizamiento se requieren días cortos.

Las características fitogeográficas de las regiones principales de cultivo son las siguientes:

En el oriente de Venezuela, las arracachas de mejor calidad, como la `Amarilla', se producen a 1 200-1 400 m. En Barimitas, Santo Domingo, a 1 500-1 800 m. En Mérida, Venezuela, los pequeños cultivos están en el fondo de los valles y en pendientes con exposición al este. En períodos secos se riega cada dos semanas. En Táchira, Venezuela, se rota con cambur y plátanos y se asocia con maíz, interplantándose con maíz y frijol.

En Colombia A. xanthorrhiza ocupa un lugar importante en la estructura productiva de algunos departamentos como Ibaqué, sobre los 1 800 m; en Antioquía, Río Negro y Nariño, entre los 1 200 y 2 800 m; en la cuenca del río Otengá en Boyacá, hasta los 3 200 m. En la costa crece en Santa Marta, a 40 m. Bajo condiciones de humedad abundante o con riego se siembra todo el año, cosechándose a los 8 a 12 meses.

En Ecuador los cultivos se encuentran entre 1 500 y 3 000 m, a lo largo del callejón interandino y son menos frecuentes en los flancos occidental y oriental de la cordillera. En alturas superiores se cultiva esporádicamente; los ciclos productivos pasan del año, con mayor desarrollo de la cepa o corona en relación a las raíces. La mayor concentración de cultivares está en Azuay y Loja.

En Perú se cultiva en casi todo el país, de 1 200 a 3 200 m, donde hay humedad. Los dos centros de mayor diversidad se encuentran en la sierra norte (Cajamarca) y en la suroriental (Cuzco).

En Bolivia la mayor concentración de cultivos está en las yungas de La Paz y en las de Cochabamba, entre 1 000 y 1 800 m. En los valles de La Paz el cultivo es muy esporádico, a 3 500 m, con riego en los años secos.

En Brasil se ha difundido desde São Paulo a Santa Catarina, de 700 a 2 000 m en cultivos intensivos.

Diversidad genética

Entre las más de 60 muestras recolectadas en los países andinos se dan numerosos cultivares, diferenciados por el color del follaje y básicamente por el color externo de la raíz: blanco o amarillo, ambos con pigmentaciones moradas.

Colecciones de germoplasma en América del Sur

El Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas estableció entre 1965 y 1967 un banco de germoplasma con 50 accesiones procedentes de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. La colección se mantuvo en San Mateo, Lima, Perú a 3 050 m, y por la extinción del Programa de cultivos andinos este material fue trasferido en 1967-68 a diversas instituciones de los países andinos y a Brasil.

Hay un alto número de variedades en Colombia: `Paliverde' es la más común (90 por ciento), en menor cantidad `Paliamarilla' y de poca frecuencia `Palirrusia' o `Palirroja'. `Paliverde' puede llegar a rendimientos de 10-15 t/ha de raíces y 4-7 t/ha de cepas.

Se ha encontrado una amplia variabilidad en la arracacha, particularmente en lo que se refiere a características del follaje y raíz. Los tipos más notables son los de follaje bronceado originarios de Colombia. En ellos no se observó correlación entre la presencia de antocianina en las hojas y en las raíces, ya que estas últimas eran de epidermis blanca y de floema y xilema también blancos. Los tipos de raíces amarillas, tanto en la superficie como en la parte interna, tienen follaje bronceado pálido, con las antocianinas restringidas a la parte inferior de las hojas. No existe, por consiguiente, una correlación clara entre el color del follaje y la coloración de la raíz.

Los congéneres más próximos a la especie cultivada son: A. sequatorialis, A. andina, A. elata y A. moschata. Además se han encontrado otras especies como A. pennelli Constance en Bogotá, A. tolucensis H.B.K. var. multiflora en Colombia y México; A. wigginessi Constance al sur de Cuenca, Ecuador; A. incisa Wolf en La Oroya, y A. peruviana Wolf en Ayacucho, Perú.

Prácticas de cultivo

La descripción de la técnica tradicional del cultivo está basada en las experiencias y visitas efectuadas a campesinos de Colombia y Perú.

La arracacha se reproduce por «colinos» (Colombia), hijuelos o pashincas (Perú), que son ramificaciones cortas o brotes, que parten de una cepa llamada madre en Colombia y buque en el Perú. En Colombia se requieren aproximadamente 400 kg/ha de colinos, que se plantan al nivel del suelo y luego se aporcan. Cuando se ha desarrollado el enraizamiento, se pueden efectuar 3 ó 4 aporcaduras conjuntamente con las labores de deshierba, aunque algunos agricultores indican que con aporcaduras repetidas la planta sólo produce follaje. El período vegetativo es variable; en las zonas más altas y frías puede ser de 8 meses, mientras que en la sabana se extiende hasta un año. Esta especie prefiere zonas nubladas con humedad constante.

En algunas zonas se incluye la arracacha en la secuencia de rotación; generalmente sigue a la papa y hortalizas, o está asociada al maíz (cinco surcos de maíz y uno de arracacha) y también al café (en Manizales, Colombia). La época de siembra coincide con el inicio de la maduración del maíz, y luego se deja en el campo hasta por dos años.

Perspectivas de mejora y limitaciones

Como limitaciones agronómicas se pueden mencionar las siguientes: el largo ciclo productivo, en comparación con el de la papa y de otros tubérculos; la lignificación de las raíces en la madurez; el deterioro de la calidad en las raíces almacenadas; enfermedades y plagas, como un ácaro sin identificar que ataca las raíces; pudrición por Pseudomonas sp., que se inicia a los 5-6 meses en la raíz y follaje; Alternaria sp., Erwinia spp. y Rhyzoctonia crocorum; lesiones de nematodos como Pratylenchus penetrans que causan necrosis en las raíces.

Para la agricultura campesina, las posibles mejoras deben generarse en el propio contexto de su sistema productivo. El análisis de prácticas de cultivo, desde la siembra hasta la cosecha, debe ser la base para implementar futuras investigaciones de acuerdo a las realidades locales.

En cada país y en las regiones de mayor concentración de cultivos y germoplasma, será de interés socioeconómico, cultural y educativo organizar centros de acción comunal, donde funcionen proyectos específicos dentro de una concepción integral cuya factibilidad económica sea probada con los mismos agricultores y poblaciones vecinas. Por ejemplo, el funcionamiento de una unidad procesadora estaría ligado a la producción, a la comercialización postcosecha y al proceso industrial. Simultáneamente, funcionarían comedores escolares y comunales organizados con un criterio educacional y nutricional. Los excedentes que aparezcan en el proyecto reflejarán su buen resultado y facilitarán su extensión a otras regiones.
Se necesita programar una investigación compartida de amplia escala, en las propias chacras, con los agricultores. Los proyectos cubrirían un gran territorio de múltiples ecologías y se beneficiarían con el aporte de muchas personas. Se revalorizarían los aspectos positivos de las prácticas agrícolas existentes y se resolverían problemas puntuales.

Esta metodología, genuinamente revolucionaria, se está experimentando en algunos países andinos, con una administración responsable a cargo de las comunidades campesinas. En su funcionamiento emergen los auténticos promotores, que son campesinos expertos que difunden los logros.

Esta propuesta rompe con los esquemas basados en normas y valores tradicionales tecnicistas y preconiza un cambio en la lógica y racionalidad de los enfoques. La teoría aparece asociada a la práctica, así como para los aymara y demás pueblos andinos la práctica y la prueba eran constantes, de cada año y para cada cultivo, en una y en muchas chacras, para asegurar la supervivencia de la población.

Areas potenciales para introducción y cultivo

El resultado de las investigaciones permitirá ampliar las actuales fronteras restringidas del cultivo de la arracacha. Por ejemplo, en Cajamarca, Perú, y Anaime, Colombia, que son regiones con una ecología andina, sería posible intensificar el cultivo con vistas a la industrialización, como está ocurriendo en el sur del Brasil.

Líneas de investigación

El Programa de cultivos andinos del INIAP (Ecuador) ha elaborado las siguientes estrategias de acción:

• completar la recolección, evaluación y conservación del germoplasma;

• identificar los problemas fitosanitarios del cultivo y las técnicas tradicionales entre los productores;

• evaluar las variaciones de proteínas en los cultivares;

• identificar las preferencias de los consumidores y sugerir nuevas formas de consumo;

• organizar pequeñas empresas comunitarias de producción, procesamiento y comercialización;

• llevar a cabo labores de evaluación y caracterización botánica, agronómica, fitosanitaria y bromatológica (incluyendo aminogramas) de germoplasmas y cultivos;

• estudiar la fisiología de la planta, incluida la conservación de raíces, colinos, cepas y semillas sexuales;

• promover la producción de semilla sexual;

• estudiar foto y termoperíodos, resistencia al frío y a la sequía, efecto de temperaturas en el crecimiento y rendimiento de raíces.

CHAGO O MAUKA
(Mirabilis expansa)
Nombre botánico: Mirabilis expansa Ruiz & Pavon.
Familia: Nictagináceas.
Nombres comunes: chago, arricón, yuca, inca, cushipe, chaco (Perú), miso, taso, pega pega (Ecuador), mauka (Bolivia).

El cultivo de Mirabilis expansa fue descrito por primera vez hace 25 años, en La Paz, Bolivia. Unos 15 años después se encontró al norte de Quito, en Ecuador, y más tarde en Cajamarca, Perú, donde parece estar el área mayor de producción. Es un caso interesante de un cultivo prácticamente desconocido y que tiene una amplia distribución geográfica. La especie se conoce de Venezuela a Chile.

El cultivo se mantiene en pequeñas huertas y en forma marginal; es muy apreciado en las comunidades de valles templados, alrededor de los 2 800 m, para la alimentación humana y animal. Se da solo o asociado con maíz, cucúrbitas u otras plantas, y permanece en el campo por varios años, en base a trasplantes de partes vegetativas.

Usos y valor nutritivo

Para el consumo humano se utilizan las raíces y hojas. Se prepara de la misma forma que el camote o la yuca: la raíz se sancocha a poco de haber sido cosechada y pelada, además puede ser ingrediente de sopas y guisos; las hojas se preparan en ensaladas y picantes. En Ecuador se consume con sal o dulce; para esta última preparación se entierra por aproximadamente una semana en «cochas» cavadas en el suelo, donde se alternan capas de paja de cebada y mauka, con el fin de concentrar los azúcares. En ambos casos puede acompañarse con miel de panela.

En Bolivia, los tallos y raíces engrosados, de color amarillo, se dejan madurar para eliminar ciertos principios astringentes que pudieran afectar la lengua y los labios; luego se cortan y cocinan agregándoles preferentemente miel de maíz, chancaca (panela) o azúcar para hacerlos más agradables. El agua de cocción se sirve como refresco.

En la alimentación animal se usa toda la planta; la comen con gran avidez cerdos, cuyes, ovinos y vacunos. Para la alimentación de porcinos se mezclan las partes subterráneas crudas con el follaje, vegetación silvestre o maíz. Los cuyes se alimentan con el follaje verde o heno, y su grado de conversión es superior al de otros subproductos agrícolas.

Análisis bromatológicos de maukas bolivianas han arrojado un 7 por ciento de proteínas, además de 2 760 mg de calcio y 590 mg de fósforo (en la materia seca) en las partes subterráneas, y un 17 por ciento de proteína en el follaje.

El análisis de tres cultivares de chago de Cajamarca, Perú, da entre un 4 y 5 por ciento de proteínas; el contenido en calcio es muy variable con un mínimo de 157 mg y un máximo 461; el de fósforo es de 117 mg por 100 g; es pobre en sodio y hierro.



FIGURA 18
Raíces andinas: A. chago (Mirabilis expansa); B. yacón (Polymnia sonchifolia); B1. raíces.

El contenido en proteínas, calcio y fósforo del chago es superior al de otras raíces y tubérculos cultivados en la misma zona agroecológica. Esto representa una ventaja importante si se considera que la dieta altoandina es a menudo deficiente en calcio y fósforo. Por su bajo contenido en sodio, el chago podría ser promisorio en dietas hiposódicas.

Descripción botánica

Planta baja y compacta, hasta de 1 m de altura. El engrosamiento de la parte comestible del cuello correspondería a una planta perenne. La parte aérea está formada por la ramificación de brotes basales de los que nacen densos grupos de hojas. Tallos cilíndricos, divididos por nudos, de los que salen pares de hojas opuestas. Hojas ovaladas o cordadas de 3-8 cm de largo por 2 cm de ancho, algo coriáceas, nervaduras y bordes con áreas rojizas. Inflorescencias en ramillas terminales, largas y finas, de 3-6 cm de longitud, cubiertas de pelos en los que con frecuencia se encuentran adheridos insectos pequeños.

Las partes utilizables son los tallos y las raíces tuberosas. Los primeros son de color salmón mientras están bajo tierra. Por lo general son aplanados, carnosos, de hasta 50 cm de largo y 5 cm de ancho. El proceso de engrosamiento de tallos y acumulación de sustancias nutritivas es típico de las Nictagináceas: se debe a que la actividad del cambium origina tejidos periféricos irregulares hacia la parte exterior del tallo. Hacia el centro se aprecian varias filas elípticas de vasos aislados de xilema. El tejido fundamental es parenquima con agua en abundancia, muchos granos de almidón y poca fibra de color crema.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

La única información disponible sobre exigencias ambientales se refiere a Cajamarca, Perú, donde la zona agroecológica más aparente para el cultivo sería la quechua semihúmeda (2 300-3 500 m), con temperatura promedio anual de 13 °C, máximas de 25 °C y mínimas de 5 °C; suelos profundos con abundante materia orgánica, precipitación anual de 680 mm.

Las exploraciones y recolección hasta ahora efectuadas para ubicar formas cultivadas y parientes silvestres reflejan su distribución geográfica.

En Bolivia, los valles mesotérmicos de La Paz hasta su confluencia con las yungas: provincia de Camacho, cantones de Italaque y Mocomoco, comunidades Yokarguaya hacia Muñecas, Saavedra y Larecaja; yungas del norte y del sur; Inquisivi hacia Cochabamba. En La Paz, Achumani, a 3 500 m para M. postrata (Herbario Nacional Cota Cota, La Paz).

En Ecuador, Cayambe y Mojanda, en Pichincha, con dos morfotipos. En Ibambura, San Pablo. En Cuvinche-La Esperanza, una especie nativa de raíz amarilla y flores blancas es de rápida cocción; otra introducida de raíz blanca, flores magenta, se recolecta de junio a noviembre. En Cañar, Ingapirca, a 3 100 m, se dan M. postrata y `Moradilla' o `Pega Pega', con flores blancas y moradas.

En Colombia, Beteitivá, cuenca del río Otengá hacia el páramo de Las Puentes, en Boyacá, a 3 100 m, existen formas silvestres.

En Perú, Cajamarca es el centro de mayor diversidad hasta ahora descrita, con cinco provincias y 15 distritos muestreados, sobresaliendo las provincias de Celendín, Chota y Cajamarca; se indican tres provincias y 28 distritos adicionales. También existe en otros departamentos: La Libertad, Ancash, Amazonas y posiblemente al sur de Ayacucho hasta Cuzco y Puno. En Huarochirí, en Lima, se han encontrado ejemplares silvestres.

Diversidad genética

No existen cultivares definidos, sin embargo las plantas se diferencian por el color de la raíz, distinguiéndose la `Blanca', `Amarilla' y `Anaranjada clara'.

Al presente se dispone de tres colecciones de germoplasma para la especie cultivada en el Perú y Ecuador, donde se hizo la caracterización y se conserva material en bancos activos. En Cajamarca existen 32 accesiones en la estación experimental Baños del Inca (INIAA), y tres en la Facultad de Agronomía de la Universidad Técnica de Cajamarca; en Ecuador existen tres accesiones en la estación experimental de Santa Catalina (INIAP).

En los ejemplares evaluados en Cajamarca, el desarrollo de raíces y follaje es mayor, a causa de precipitaciones más abundantes, en comparación con los del sur andino. Debe destacarse la astringencia de las raíces recién cosechadas en las muestras de Bolivia comparadas con las muestras de Ecuador, que son más dulces. Falta una caracterización más detallada en las distintas recolecciones. Cabe añadir que, en las zonas rurales, las mujeres tienen información valiosa sobre las características de los cultivares.

Prácticas de cultivo

Poco se conoce acerca del cultivo de esta especie, notoriamente rústica, y practicado a nivel de la agricultura campesina. Lo que a continuación se menciona procede en buena medida de información obtenida en viajes de recolección de germoplasma.

La técnica de propagación habitual es la vegetativa: se siembran brotes basales, pedazos de tallos o hijuelos; también se multiplica por semilla. Plantas desarrolladas a partir de brotes basales se cosechan al cabo de un año; este período podría ser mayor de utilizarse hijuelos. Se plantan en surcos, en los cuales se hacen los hoyos de 1 m ¥ 1 m. Por la delicadeza de las plantas el aporcado debe ser cuidadoso.

En general el ciclo productivo dura alrededor de 7-9 meses. En Ecuador se planta en julio-agosto, intercalada con maíz, lo que permitiría una mejor estructura del suelo para el desarrollo de raíces, evitando la proliferación de las babosas y el ataque de un díptero que perfora las partes subterráneas.

Fenología del cultivo

• De la plantación a la emergencia: 4-7 días;

• de la emergencia al primer par de hojas: 6-9 días;

• del primer par de hojas al inicio de la tuberización: 25-30 días;

• del inicio de la tuberización a la floración: 100-110 días;

• de la floración a la cosecha: 90-100 días.

• Ciclo de producción: 225-256 días.

• Aparición de las primeras raíces: 22 días;

• esquejes enraizados: 96 por ciento;

• número raíces por esqueje: 23;

• número de raíces por planta (en lote campesino): 2-5;

• longitud de las raíces a los 45 días: 3 a 12 cm.

Rendimiento

• Rendimientos por planta (dos campañas): 0,5-2 kg;

• peso por planta (en lote campesino): 3-5 kg;

• rendimiento por ha: 12 y 52 t;

• rendimiento de forraje verde por planta, a los 6,5 meses: 7 kg.

No existen estadísticas oficiales sobre producción, superficie cultivada y rendimientos.

Perspectivas de mejora y limitaciones

El chago es un cultivo que se ha reducido a los huertos familiares, y su conservación se debe sobre todo al interés de los campesinos que valoran su producción y lo estiman por su gusto.

Tiene una reproducción económica debido a la facilidad de propagación por esquejes. Sin embargo, compite con otras raíces porque en la zona agroecológica donde se cultiva, la disponibilidad de suelos es limitada.

Con una adecuada selección de variedades y el desarrollo de una tecnología de cultivo más apropiada, podría incrementarse su producción y mercadeo en algunas áreas.

Existe interés en las comunidades campesinas que proveen material genético para seguir produciendo y consumiendo esta especie.

La Universidad de Cajamarca ha organizado un laboratorio de cultivo de tejidos, y está en condiciones de experimentar el mantenimiento de germoplasma in vitro.

Líneas de investigación

La expansión del cultivo, en su hábitat y fuera de él, tiene que fundamentarse en investigaciones básicas y aplicadas. Falta mucho por conocer de los aspectos botánicos, bioquímicos, fisiológicos, fenológicos y agronómicos, con el fin de obtener mayor información sobre las prácticas culturales, los requerimientos ambientales de foto y termoperíodos, humedad, suelos, enfermedades y plagas.

El objetivo de una primera acción deberá ser completar y caracterizar el material genético existente y seleccionar, conjuntamente con los productores, los ecotipos de mayor aceptación.

Se requiere ampliar la base genética para las caracterizaciones y evaluaciones, y desarrollar métodos de conservación de las colecciones.

La existencia de variabilidad en cuanto al carácter de astringencia de la raíz permite considerar la posibilidad de obtener variedades con menor contenido de oxalatos.

La investigación bioquímica de esta raíz podría igualmente permitir la selección de materiales con un mejor balance nutritivo en cuanto a proteína y elementos menores.

 

YACON
(Polymnia sonchifolia)
Nombre botánico: Polymnia sonchifolia Poeppig & Endlicher.
Familia: Compuesta.
Z Nombres comunes: yacón, yacuma, jícama (Ecuador, Bolivia), arboloco (Colombia), jícama (Perú).

Originario de los Andes, se cultiva desde Venezuela hasta el noreste argentino, en las faldas de la cordillera con climas subtropical y tropical, alrededor de los 2 000 m. Las formas silvestres fueron encontradas por Bukasov en la meseta de Cundinamarca en Colombia.

Es un cultivo típicamente campesino. Su producción se incrementó durante la sequía general que asoló la región andina en 1982-83, cuando la producción de la papa, gravemente afectada, fue reemplazada con buenos resultados por la de yacón.

Su marginación está relacionada con la ausencia de una técnica intensiva de producción, que tiene su origen en la falta de costumbre de consumir esta especie en las áreas urbanas.

Usos y valor nutritivo

Las raíces, de sabor dulce y agradable, se comen crudas después de solearlas por varios días hasta que se arrugue la cáscara. Por su fácil digestión se utilizan en la dieta de enfermos en las áreas habituales de cultivo. También son consumidas por el ganado vacuno y porcino junto con el follaje.

En Ecuador se evaluaron 10 clones durante el ciclo productivo de un año, con los siguientes rendimientos: raíz bruta, 41 t/ha y raíz pelada, 34 t/ha. Materia seca en raíces, 15 por ciento.

El contenido promedio de azúcares aumenta, conforme se concentra en las raíces expuestas al sol, durante 15 días: fructosa de 2-22 g por 100 g en raíces frescas; alfa glucosa de 2-7 g; beta glucosa de 2-6 g, y sacarosa de 2-4 g. Los azúcares son semejantes a la inulina. Al igual que de la caña de azúcar, se pueden concentrar los azúcares y obtener una chancaca o panela. Existe además un potencial agroindustrial para la trasformación de estos azúcares en alcohol.

De la relación anterior se desprende su gran potencial agronómico; sirve además como protector de suelos, por su capacidad de mantenerse como especie perenne, especialmente en zonas agroecológicas áridas.

Descripción botánica

Es una planta perenne que forma un sistema radical muy ramificado del que salen tallos aéreos cilíndricos hasta de unos 1,5 m de alto. Las hojas son de forma variable, pinnatífidas en la base de los tallos, triangulares en la parte apical. Las flores aparecen en ramos terminales y tienen cinco brácteas verdes, triangulares y agudas; las flores externas están provistas de lígulas largas, de 10-15 mm de longitud, amarillas o anaranjadas, recortadas en el ápice, mientras que las centrales son tubulares y de unos 8 mm de largo.

Las raíces son irregulares o fusiformes, y desarrollan masas ramificadas en la base de la planta. Externamente son de color púrpura, la parte interna es carnosa y anaranjada. Se renueva por vástagos desprendidos del cuello de la planta.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Existe escasa información sobre las exigencias ambientales; sin embargo según observaciones de campo éstas son las siguientes:

Fotoperíodo. Se desarrolla en días cortos y
largos.

Humedad. Por sus hábitos de crecimiento requiere humedad en las primeras etapas de crecimiento, pero después puede soportar períodos de
sequía.

Altitud. Se cultiva a nivel del mar en Perú, Nueva Zelandia y Estados Unidos, aunque no existe información referente a la producción de raíces aprovechables, excepto en Nueva Zelandia donde se cultiva comercialmente. Su límite superior parece ser 2 000  m.

Temperatura. Soporta temperaturas altas y mínimas de 4-5 °C.

Suelos. Muestra una amplia adaptación para la producción de follaje. Sin embargo para raíces comestibles, requiere suelos profundos, ricos y bien drenados.

Distribución geográfica

En Colombia, se cultiva en la meseta de Cundinamarca, Boyacá, Nariño, de 2 600-3 000 m en los páramos.

En Ecuador, de 2 400-3 000 m en forma esporádica entre maizales y en los huertos en el callejón interandino y en orden de importancia en Loja, Azuay, Cañar, área cicunlacustre de San Pablo en Imbabura y en la provincia Bolívar.

En Perú, las variedades cultivadas se encuentran desde los 1 300 a los 3 500 m, con mayor concentración en el norte y la sierra suroriental, entre 2 000 y 3 000 m.

En Bolivia, alrededor de los 2 500 m, con alturas máximas de 3 600 m, een las cabeceras del valle del norte de La Paz (provincias de Larecaja, Camacho, Muñecas, Bautista Saavedra); en Cochabamba de Pocona hacia el sur, Chiquisaca y valles mesotérmicos de Santa Cruz.

En Argentina crece al noreste de Jujuy y Salta.

Diversidad genética

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura inició las recolecciones de yacón en 1963. Posteriormente en el Perú se obtuvieron 88 colecciones especialmente de Cajamarca.

En Ecuador se recogieron 24 colecciones; se encontró una forma silvestre (la mejor época para la recolección son los meses de junio-agosto). De este material se ha hecho una evaluación preliminar en lo referente a contenido de azúcares en 10 clones.

Los cultivares más conocidos en cada país coinciden en cuanto al color de la parte comestible de las raíces: ‘Blanca’, ‘Morada’, y ‘Amarilla’; este último es el más apetecido.

Prácticas de cultivo

El cultivo tradicional se inicia con la preparación de terrenos de rastrojo de maíz o papa, donde se plantan los vástagos en surcos. La siembra puede hacerse a lo largo de todo el año, a condición de que haya humedad en el suelo. Se efectúa un solo aporcado. Las plantas llegan a la madurez a los 7 meses aproximadamente, en zonas bajas y al año en las más altas, como en ls cabeceras de valle.

Las raíces se rompen fácilmente, deben cosecharse con cuidado y luego separarse del tallo central; éste sirve para alimentar al ganado. Se almacenan en lugares secos y oscuros donde se mantienen por meses, produciéndose un endulzamiento por transformación del almidón; la acción del sol acelera este proceso. En cultivos intensivos se pueden obtener rendimientos de hasta 40 t/ha.

Perspectivas de mejora y limitaciones

La raíz fresca tiene un alto contenido de agua, por lo que su valor alimenticio es bajo.

En la región andina hay una demanda potencial. En otras regiones subtropicales y tropicales del mundo podría desarrollarse como un cultivo industrial productor de insulina. Igualmente podría adquirir importancia como cultivo forrajero perenne y de cobertura en condiciones áridas. En tal sentido, aparecería como componente de cultivos múltiples complementarios.

Líneas de investigación

El yacón requiere ser <redescubierto> para su posible expansión mediante diferentes acciones:

  • completar las exploraciones y recolecciones sistemáticas de formas cultivadas y silvestres;
  • coordinar, entre los actuales bancos de germoplasma, la caracterización y evaluación agronómica del material y la determinación del contenido y calidad de azúcares;
  • determinar las condiciones óptimas de conservación de raíces y follaje;
  • evaluar el uso y la calidad del forraje verde y henificado;
  • estudiar las enfermedades y obtener material tolerante o determinar métodos de control;
  • ensayar el cultivo a partir de meristemas;
  • desarrollar tecnologías para el cultivo mecanizado.

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El autor de este capítulo es J. Rea (La Paz, Bolivia). .