La agricultura Andina


Cultivos marginados de la región andina
Autor

Las civilizaciones andinas del pasado han tenido en común la existencia de una agricultura bien organizada, basada en una apropiada utilización del medio y en el continuo mejoramiento de las plantas alimenticias y de los animales domésticos. Eran conscientes de que la agricultura es la fuente de la alimentación, y de que ésta garantiza la estabilidad de la sociedad.

Siguiendo esta orientación, la historia de las grandes civilizaciones debería enfocarse desde el punto de vista de la domesticación de plantas, de su variabilidad, del mejoramiento de los principales cultivos y de los avances logrados en la agricultura.

Numerosas publicaciones han tratado sobre las plantas domesticadas en la región andina, y sobre su importancia para la alimentación regional y mundial. Sin embargo, en pocas ocasiones se han analizado los factores que han originado la marginación de estos cultivos. No se han destacado suficientemente las posibilidades de su recuperación, ni el papel que podrían cumplir en mejorar las condiciones de vida de los campesinos de otras regiones montañosas del mundo.

La biodiversidad andina

Es reconocido que una de las formas de conseguir una agricultura sostenible es mantener la diversidad genética, y con ello lograr una mejor relación ecológica. Causa admiración el hecho de que las culturas prehispánicas que abarcaron las tierras altas de los Andes hubiesen domesticado un elevado número de especies. El botánico O.F. Cook, integrante de la expedición científica que descubrió las ruinas de Machu Picchu, menciona que en el siglo xvi existían más especies domesticadas en los Andes que en Asia o Africa.

Desde la formación de los imperios panandinos de Tiahuanaco y Chavín, y luego entre las culturas warí, mochica, chimú y nazca existió un especial interés en la domesticación de especies. Esto se refleja en su representación mediante piezas de cerámica desde hace por lo menos 3 000 años. La región de los Andes constituía, desde inicios del siglo xv el Tahuantinsuyo (Estado Inca), generalizándose un activo intercambio de semillas y material genético. Los campesinos andinos siguen manteniendo dicha variabilidad biológica a través de sus técnicas de cultivo, como estrategia para enfrentar los riesgos climáticos que afectan la producción y que son frecuentes en toda agricultura de montaña.

En los Andes —uno de los mayores centros de domesticación mundial, según Vavilov—, destaca la domesticación de la papa (Solanum tuberosum andigenum), que incluye siete diferentes especies, y de la cual aún hoy se encuentran más de 400 variedades en cultivo.

Además se domesticaron otras plantas, como la oca, el ulluku (ulluco) y la mashwa, que permitieron completar la rotación de los cultivos en las regiones altas de los Andes. En los valles se asociaron al maíz otros cultivos de alto valor alimenticio como los granos andinos (quinua, amaranto), leguminosas como los frijoles y el lupino, y raíces como la arracacha, el yacón y los chagos.

CUADRO 5
Principales especies alimenticias originarias de los Andes

Cultivo 1

Nombre latino

Altura (m)

Zona agroecológica 1

Tubérculos

Mashwa, isaño, añu

Tropaeolum tuberosum

3 500 - 4 100

Suni, puna

Oca

Oxalis tuberosa

2 300 - 4 000

Quechua alta, suni

Papa amarga

Solanum curtilobum

3 900 - 4 200

Suni, puna

Papa

Solanum indigenum

1 000 - 3 900

Yunga, quechua, suni

Solanum juzepczukii

3 900 - 4 200

Suni, puna

Ulluku, papalisa

Ullucus tuberosus

2 800 - 4 000

Quechua alta, suni

Raíces

Achira

Canna edulis

1 000 - 2 500

Yunga, quechua baja

Arracacha, raqacha

Arracacia xanthorriza

1 000 - 2 800

Yunga, quechua baja

Chagos, mauka, miso

Mirabilis expansa

1 000 - 2 500

Yunga, quechua húmeda

Maca

Lepidium meyenii

3 900 - 4 200

Puna

Yacón, aricoma

Polymnia sonchifolia

1 000 - 3 000

Yunga, quechua baja

Granos

Amaranto, kiwicha

Amaranthus caudatus

2 000 - 3 000

Quechua

Qañiwa

Chenopodium pallidicaule

3 500 - 4 100

Suni, puna

Quinua

Chenopodium quinoa

2 300 - 3 900

Quechua, suni

Leguminosas

Ñuna

Phaseolus vulgaris

1 500 - 3 500

Yunga, quechua

Pajuro

Erythrina edulis

2 000 - 2 800

Quechua

Tarwi, chocho

Lupinus mutabilis

500 - 3 800

Yunga, quechua, suni

Frutales

Aguaymanto

Physalis peruviana

500 - 2 800

Yunga, quechua

Lúcuma

Lucuma obovata

0 - 2 700

Yunga, quechua baja

Naranjilla

Solanum quitoense

500 - 2 300

Yunga

Papayuela

Carica pubescens

500 - 2 700

Yunga, quechua

Pepino Yunga

Solanum muricatum

500 - 2 300

Yunga,

Sachatomate

Cyphomandra betacea

500 - 2 700

quechua

Tumbo

Passiflora mollissima

2 000 - 3 200

Quechua


1 Alturas y regiones ecológicas a las cuales está mejor adaptada la especie. Puede ser cultivada igualmente encima o debajo de estos límites, en condiciones modificadas.

En el afán de poblar las áreas más altas, se fueron adaptando especies tolerantes al frío como la quinua, cultivable hasta los 3 900 m, la qañiwa, que prospera a los 4 000 m y una raíz, la maca, que se cultiva hasta los 4 200 m (Cuadro 5).

Al utilizar los productos de diferentes pisos ecológicos, las poblaciones andinas incluyeron en su dieta frutales de las zonas yunga y quechua, de sabores muy especiales como el sachatomate, capulí, pepino, diferentes especies de cactáceas, granadillas, papayas de altura, así como especies condimenticias, aromáticas y medicinales que permiten concluir que la región andina es uno de los centros de mayor biodiversidad de plantas alimenticias en el mundo.

FIGURA 12
Región andina.

La cuantiosa variabilidad fitogenética se explica por la profusa diversidad ecológica que caracteriza los Andes, pudiéndose definir 18 zonas agroecológicas, de uso agrícola diferencial, tan solo para la región de los Andes centrales en el Perú.

Es importante recordar que la presencia de numerosas especies progenitoras y silvestres afines a las especies domesticadas, y portadoras de los genes de adaptación a una alta diversidad de condiciones climáticas altoandinas, constituye la riqueza fitogenética más valiosa, cuya preservación necesita ser apoyada urgentemente por la comunidad internacional.

Conservación de los recursos fitogenéticos andinos

Hasta ahora, la supervivencia de los cultivos andinos se ha debido a la existencia de numerosas comunidades campesinas que aún habitan la zona y que, en base a la preservación de sus tradiciones y a su conocimiento ancestral del manejo, cultivo y utilización de estas especies, han logrado evitar su pérdida.

De la misma manera han mantenido numerosas tecnologías agrícolas tradicionales expuestas a los procesos de erosión, que son afortunadamente objeto de esfuerzos para su rescate y valoración mediante diferentes proyectos (Cepia, 1988; Minka, 1989, 1987; Pisa, 1989;). Las técnicas agrícolas tradicionales son muy variadas e incluyen entre otros:

• el uso de indicadores biológicos para la predicción de las condiciones climáticas;

• el desarrollo de diferentes herramientas agrícolas como el simple pero eficiente arado de pie o chakitaklla;

• el manejo del suelo y modificaciones para adecuarlo a la producción mediante camellones o terrenos elevados (waru waru); andenes o terrazas con los que se modifica el relieve del terreno y que pueden incluir prácticas de riego o de drenaje; el uso de qocha o depresiones del terreno para recoger el agua de lluvia;

• diferentes productos como el abono orgánico, por ejemplo el guano de las islas;

• los sistemas de rotación y asociación de cultivos, combinados con el control de las plagas y el uso de plantas repelentes de insectos;

• técnicas de conservación de productos agrícolas, como la deshidratación de la papa y de otros tubérculos y su almacenamiento para años de baja producción.

Durante los últimos 20 años se han efectuado labores sustanciales destinadas a la conservación sistemática de los cultivos andinos y de su biodiversidad, así como a evitar la erosión genética ante el avance de una agricultura moderna que sigue modelos en los cuales prima la homogeneidad y el desarrollo de variedades de alta producción, pero con elevados niveles de fertilización y el uso indiscriminado de productos agroquímicos.

En Ecuador, Perú y Bolivia se han realizado expediciones de recolección (CIRF, INIAP) que han obtenido muestras de la variabilidad de los cultivos andinos, y han asegurado la conservación de un porcentaje importante del material genético. De igual importancia ha sido la elaboración de descriptores de las principales especies andinas, con el apoyo del Servicio de Semillas y Recursos Fitogenéticos de la FAO. En los últimos años se está enfatizando la conservación in situ, es decir en los campos de los propios agricultores y bajo su sistema de cultivo. Estas acciones se han reforzado con la organización de manifestaciones como las «ferias de las semillas», en las que, con la participación de comunidades campesinas locales, se premia y estimula la conservación de la diversidad fitogenética.

Potencial de uso de los cultivos andinos

La marginación de los cultivos andinos se ha producido por el bajo prestigio social de unos cultivos que son alimentos básicos de poblaciones pobres; los laboriosos procesos que requiere su preparación, y el escaso rendimiento económico —consecuencia de los factores anteriores— obtenido en una agricultura de tipo marginal.

Se requiere una intensa labor de fomento para incrementar el consumo masivo de estas especies, sobre todo de aquellas que se destacan por su valor nutritivo, siendo en muchos casos condición indispensable el mejoramiento del proceso postcosecha. Las sustancias amargas o tóxicas que puedan contener los frutos maduros de algunas especies no deben ser un inconveniente, porque existen tecnologías para su extracción y porque algunos compuestos, como los alcaloides del lupino y las saponinas de la quinua, pueden tener una aplicación farmacológica e incluso ser utilizados como una alternativa biológica en el combate de plagas y enfermedades.

Se abren, por otra parte, perspectivas interesantes para la expansión de algunos cultivos andinos. En Estados Unidos, Europa, Nueva Zelandia hay un interés creciente por la quinua y el ulluku, y en el mundo entero por los frutales exóticos como el pepino. Estos cultivos pueden ser procesados ventajosamente para obtener subproductos, y es posible comprobar que los rendimientos marginales son modificables cuando existe un mercado seguro, como en el caso del Brasil, donde la arracacha arroja altos rendimientos con una tecnología apropiada.

Es por ello de máxima importancia adecuar el manejo de los cultivos andinos tradicionales a tecnologías apropiadas que permitan la intensificación de su producción. Eliminando uno de los factores de su marginación podrán competir en mejores condiciones con otros cultivos más difundidos.

Los avances de la investigación y una progresiva aceptación por la población permiten seleccionar entre la variedad de cultivos andinos aquellos con inmediata posibilidad de ser rescatados para la alimentación regional y mundial.

En los capítulos siguientes se describen especies alimenticias nativas de los Andes, actualmente marginadas; se detalla su situación actual, se analizan sus condiciones de producción y el potencial que podrían tener cuando las condiciones de su marginación hayan sido modificadas.

Bibliografía

Arbizu, C. y Robles, E. 1986. Los recursos genéticos de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. En Los recursos fitogenéticos andinos. PICA-UNSCH. Ayacucho.

Cárdenas, M. 1948. Plantas alimenticias nativas de los Andes de Bolivia. Folia Universitaria de Cochabamba, 2(2):36-51.

Cárdenas, M. 1969. Manual de plantas económicas de Bolivia. Cochabamba. Imprenta
Icthus.

Cepia, Proyecto de Tecnologías Campesinas. 1988. Tecnologías campesinas de los Andes. Lima. Editorial Horizonte.

CIRF. 1982. Recursos fitogenéticos de interés agrícola en la región andina. Informe de la Primera Reunión Regional. IICA, JUNAC-CIRF, Roma.

Cook, O.F. 1925. Peru as a center of domestication. Journal of Heredity, 16:33-46; 95-110.

Franco, S. et al. 1989. Catálogo de colecciones de recursos fitogenéticos de la Sierra Norte del Perú. INIAA, Cajamarca.

Horkheimer, H. 1973. Alimentación y obtención de alimentos en el Perú prehispánico. Universidad Nacional Mayor San Marcos, Lima.

INIAC-CIRF. 1985. Recolección de varios cultivos andinos en el Ecuador. Informe final. Quito, Ecuador.

León, J. 1969. Plantas alimenticias andinas. Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas. Boletín Técnico N° 6. Lima.

Minka. 1983. Cultivos andinos. Revista Minka N° 10. Grupo Talpuy, Huancayo, Perú.

Minka. 1987. Tubérculos andinos. Revista Minka N° 21. Grupo Talpuy, Huancayo, Perú.

Núñez, L. 1974. La Agricultura prehistórica en los Andes meridionales. Universidad del Norte, Chile.

National Research Council. 1989. Lost crops of the Incas. Little known plants from the Andes with promise for worldwide cultivation Washington, D.C. National Academy Press.

Pisa. 1989. Informe técnico anual. INIAA-CIID. Puno, Perú.

Rea, J. Y Morales, D. 1980. Catálogo de tubérculos andinos. MACA-IBTA. Programa de cultivos andinos. La Paz.

Salis, A. 1985 Cultivos andinos ┐Alternativa Alimentaria popular? Centro de Estudio Rurales Bartolomé de las Casas, CEDEP Ayllu. Cuzco, Perú.

Sauer, C.O. 1950. Cultivated plants of South and Central America. En Handbook of South Amerrican Indians. Vol. 6 Smithsonian Institute. Washington, D.C.

Tapia, M. 1989. Potencial productivo agropecuario en la Sierra y sus componentes para el desarrollo. Bases para una política tecnológica. Publ. Comisión de Coordinación de Tecnología Andina, CCTA. Lima.

Tapia, M. et al. 1990. Conservación in situ de los recursos fitogenéticos andinos para la producción de semillas con agricultores campesinos. En Reflexiones sobre políticas y producción de Recursos genéticos. Publ. Comisión de Coordinación de Tecnología Andina, CCTA. Lima.

Vavilov, N.I.1960. Estudio sobre el origen de las plantas cutivadas. Buenos Aires. Ediciones ACME Agency S.R. Ltda.

El autor de este capítulo es M. Tapia (Centro Internacional de la Papa, Lima, Perú)..