La agricultura en Mesoamérica

Frijoles
(Phaseolus spp.)
Autor

   . Phaseolus coccineus
   . Phaseolus acutifolius
   . Phaseolus lunatus
   . Phaseolus polyanthus

Cinco fueron las especies domesticadas del género Phaseolus sensu stricto, que incluye 55. Los pueblos precolombinos las cultivaron durante miles de años como principal fuente de proteínas, ya que los animales no jugaron un papel importante como alimento o fuerza de trabajo, particularmente en Mesoamérica. Ya en época precolombina, el frijol común (P. vulgaris L.) tuvo mayor aceptación y se seleccionó más intensamente. Los primeros cronistas informan que en los imperios azteca e inca se daba gran importancia a esta especie, y que con ella se pagaban los tributos. Su popularidad se acentuó después de la Conquista, y desde 1880, salvo trabajos aislados, el esfuerzo de mejora genética se ha concentrado principalmente en el frijol común. Esta práctica ha perjudicado a las demás especies, que presentan, en la agricultura moderna, un interés superior o comparable, por lo menos en las zonas que no ofrecen condiciones ecológicas óptimas para su desarrollo.

La forma ancestral de P. vulgaris crece en el límite entre dos zonas climáticas —subtropical seca y tropical templada—, donde el hombre precolombino estableció muchos asentamientos, hecho que puede explicar la aceptación de la especie. Para cubrir la mayor parte de la superficie donde vivió (a excepción de algunas regiones andinas), domesticó cuatro especies más.

Las cinco formas ancestrales eran bejucos que crecían en nichos ecológicos diferentes; los estudios bioquímicos han mostrado cómo se domesticaron P. lunatus en varios lugares de Mesoamérica y P. vulgaris en los Andes. Salvo en esta última región, la uniformidad en la presión de selección condujo a una notable similitud en los patrones evolutivos. A excepción del tépari, la asociación con el maíz, aunque tardía en los Andes, contribuyó también a dicha uniformización. Los niveles de evolución de las cinco especies no han sido los mismos, y queda un gran potencial por explotar, por ejemplo, con respecto al hábito de crecimiento en P. polyanthus, y al tamaño y color de la semilla de P. acutifolius. Su potencial ecológico permitiría desarrollar ciertas especies incluso más profundamente que
P. vulgaris.


En una época en que se ha aceptado el modelo de una agricultura a la vez sostenible y productiva, los frijoles merecen ser objeto de renovada atención.

Phaseolus coccineus

Nombre botánico: Phaseolus coccineus L.

Familia: Fabáceas.

Nombres comunes: castellano: ayocote (nombre de origen náhuatl) (centro de México), patol [México (Zacatecas)], botil [México (Chiapas)], chomborote, piloy (altiplano de Guatemala), cubá (Costa Rica).

Esta especie ha sido cultivada en las partes altas de Mesoamérica por muchos siglos. Los pueblos del Anáhuac, en el México precolombino, la cultivaron extensivamente y aseguraron su distribución. Su introducción en el sur de Colombia (Antioquía y Nariño) y en Europa (donde se conoce con los nombres de haricot d'Espagne y scarlet runner) podría haber ocurrido a partir del siglo xvii, y luego en otras partes del mundo, como las tierras altas de Etiopía. Se ha encontrado en restos arqueológicos sólo en México, en Durango y Puebla, y en estado silvestre en Tamaulipas. Aunque la información arqueológica es muy escasa, se podría suponer que su domesticación mexicana se produjo en las zonas húmedas y altas.

El cambio de variedades de maíz (más precoces y de tallos menos fuertes) y el uso de fertilizantes (por ejemplo, urea) y herbicidas en las milpas han causado el abandono progresivo de este cultivo en el occidente de Guatemala y en Costa Rica. Parece verosímil asumir que lo mismo está pasando en otras partes de su área de cultivo. Debido a su nicho ecológico, P. coccineus ha sufrido una fuerte competencia por parte de cultivos exóticos que tienen mayor consumo y mejor mercado, como la arveja, haba, repollo, ajo y cebolla.

Esta legumbre ha sido utilizada en su zona nuclear sobre todo por sus granos secos o verdes. El consumo de semillas tiernas permite expandir el cultivo hacia altitudes mayores, pues la raíz carnosa produce un segundo crecimiento después de ligeras heladas (por ejemplo, en Huehuetenango, Guatemala). Esta raíz tiene usos medicinales en México. También se consumen las flores. Las llamativas inflorescencias pueden ser la razón de su expansión reciente como ornamental en Europa y Estados Unidos. La vaina verde se usa como verdura en Europa occidental, y el grano seco (semillas blancas) se consume en ciertos platos típicos.

Descripción botánica

Especie plurianual, de gran vigor vegetativo, con tallos de varios metros (sólo en pocos cultivares modernos hay formas anuales arbustivas), que emergen de una raíz carnosa. Se distingue fácilmente por sus semillas de gran tamaño (peso de 100 semillas, 80-170 g; entre 6-12 g para la forma silvestre) con hilo estrecho, pequeño y elíptico; sus inflorescencias grandes (20 cm y hasta más de 20 ramillas fructíferas) con flores rojo escarlata, blancas o más raramente bicolores. Germinación hipogea; raíz carnosa, dividida y generalmente fusiforme, que permite el rebrote de yemas cotiledonares durante varios años consecutivos. Florece a partir de los 50 días de sembrada, en las formas más precoces, o al inicio de las lluvias, y sigue produciendo flores por largo tiempo, salvo en las formas arbustivas. La polinización es cruzada en la mayoría de los casos, ayudada por la presencia de un estigma extrorso y nectarios, a través de abejorros y picaflores. Hasta ahora, se considera autocompatible.

La dispersión de la semilla en las formas silvestres se hace por dehiscencia violenta de las vainas durante la temporada seca. En algunas poblaciones silvestres aparece una breve latencia; la viabilidad de la semilla en condiciones naturales no pasa de tres años.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Al igual que P. polyanthus, soporta precipitaciones superiores a otras especies de Phaseolus (Cuadro 3), con tal de que los suelos tengan buen drenaje, como los derivados de cenizas volcánicas, migajones, etc.


FIGURA 3
Frijoles: A. Phaseolus coccineus; A1. legumbre; A2. semillas; B. P. acutifolius; B1. legumbre; B2. semillas.

Crece a temperaturas más frescas en comparación con las demás especies cultivadas. Es generalmente heliófita, aunque soporta neblinas.

Su zona nuclear se extiende desde Durango hasta Veracruz y Puebla. En Guatemala, se siembra tradicionalmente en las vertientes de la sierra de Cuchumatanes, y en el altiplano de Huehuetenango hasta Alta Verapaz y Sacatepéquez, y en las partes más altas del resto de América Central. La forma silvestre de P. coccineus (sin que pueda afirmarse que es ancestral en la totalidad de su distribución) se extiende desde Chihuahua, en México, hasta Panamá, generalmente entre 1 400 y 2 800 m, creciendo en el bosque húmedo de altura.

Diversidad genética

Esta especie presenta, en estado silvestre, una gran variación fenotípica en la condición actual de su evolución, en contraste con las demás especies silvestres del género (hay cierto paralelismo con P. augusti de América del Sur). P. coccineus silvestre puede considerarse como un complejo de varias formas, ahora en especiación activa, a lo largo de su rango de distribución. Algunas formas muy diferenciadas, como P. glabellus, podrían haberse separado constituyendo una forma temprana de un grupo del que ahora es difícil distinguir todas las variantes. La alogamia es frecuente en estas plantas, y el cruzamiento de formas silvestres con cultivadas, desplazadas por el hombre, ha modificado los patrones de especiación. Por su activo proceso de evolución, este complejo no constituye un trabajo fácil para el taxónomo, pero ofrece, por esta misma razón, un gran potencial para el fitomejorador.

Además de un grupo de cuatro formas silvestres, con flores escarlatas, cabe mencionar otro de cuatro formas con flores moradas. P. polyanthus es una especie afín al límite del acervo genético primario del ayocote, pues puede en algunos casos cruzarse con este último, como en Putumayo, Ecuador, o en Imbabura, Colombia. De igual manera, P. vulgaris puede considerarse como al límite del acervo genético primario del ayocote.

Existen pocos cultivares definidos, particularmente entre los volubles. Se puede señalar, entre los arbustivos indeterminados, `Patol Blanco', y, entre los arbustivos determinados, `Hammond's Dwarf'.

Hay riesgos de erosión genética en las zonas donde la milpa tradicional se ha modificado, como ocurre en algunas partes de México (Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz), Guatemala y Costa Rica. Allí era frecuente sembrar, junto con el maíz, las tres especies de frijol (P. coccineus, P. polyanthus y P. vulgaris) y calabazas. En el altiplano de México (Durango, Zacatecas), la extensión reciente del frijol común puede desplazar a los «patoles» por motivos de precio.

Existen materiales de P. coccineus en colecciones de germoplasma, principalmente en Chapingo, México (INIFAP), Pullman, Estados Unidos (USDA), y Palmira, Colombia (CIAT). El material cultivado ha sido ya recolectado en buena parte, con excepción de ciertas zonas de Guatemala (Quiché), Honduras y Costa Rica, donde quizás sea ya demasiado tarde realizar dicha recolección. Para el material silvestre, es necesario efectuarla en las cercanías de las grandes ciudades de Mesoamérica, particularmente en el valle de México, que era un centro de diversidad del complejo de P. coccineus muy rico en formas. Muchas zonas quedan por explorar, si se compara el material ya en colección con el abundante material de herbario. Debido al complejo manejo ex situ de estas formas, merece practicarse la conservación in situ.

Prácticas de cultivo

En la mayor parte de su zona nuclear, se siembra con maíz y otras variedades o especies (P. vulgaris, P. polyanthus) según prácticas documentadas, pues las precipitaciones permiten su asociación. En Durango y Zacatecas, México, bajo condiciones de temporal, se siembra sola, en hileras distantes o esparcida, según el tipo de barbecho. La cosecha manual es aún frecuente; las vainas se recogen y dejan secar al sol antes de golpearlas; los granos se guardan en costales. La estimación del rendimiento en campos de cultivo es difícil, pues los agricultores siembran P. coccineus mezclado con otros frijoles, o lo cosechan periódicamente. Produce 400-1 000 kg/ha en las formas arbustivas, mientras que en las volubles el rendimiento podría ser más elevado (Cuadro 3). Se han registrado más de 23 t/ha en cultivos para vainas tiernas en Gran Bretaña.

Perspectivas de mejora y limitaciones

El ayocote se ha usado en muchas oportunidades en la mejora del frijol común, pero sólo en muy pocos casos se ha trabajado en su propia mejora, aunque los especialistas concuerdan en su rusticidad frente a varios hongos, bacterias y virus. La demora en la producción de formas volubles puede ser considerada como limitante. El número de formas arbustivas no es suficientemente alto (especialmente con granos blancos), y varias de ellas son de bajo rendimiento. Sobre todo en las arbustivas, no existe toda la variación en colores y patrones de semilla. La abscisión floral puede a veces ser importante —tal vez por falta de polinizadores— y produce pérdidas de rendimiento.

Muchos cultivares enraízan fácilmente y se mantienen durante varios años gracias a su raíz carnosa. La flor grande y atractiva hace fácil la polinización por los insectos (se puede suponer un efecto positivo de este cultivo sobre la entomofauna local). Se podría desarrollar un ayocote híbrido; sin embargo, al contrario del frijol común o del tépari, no se sabe si existe un fuerte efecto de heterosis. El uso del ayocote como complemento del maíz de ensilaje merece ser investigado, pues aparte de su valor forrajero, limita la erosión del suelo en este sistema. También puede ser útil intercalado en plantaciones forestales o frutales jóvenes (protección del suelo, valor fertilizante, ingresos adicionales). Por su germinación, es una especie útil para combatir la mosca del frijol (Ophiomyia) en las partes altas de Africa oriental.

Phaseolus acutifolius

Nombre botánico: Phaseolus acutifolius Asa Gray.

Familia: Fabáceas.

Nombres comunes: maya: xmayum [México (Campeche)]; castellano: tépari (nombre de origen opata) [México (Sonora)], escomite o escumite [México (Chiapas)], frijol piñuelero (nombre de origen mestizo) (Costa Rica).

Esta especie ha sido cultivada desde hace mucho tiempo en Mesoamérica, y principalmente como legumbre en las zonas desérticas o con una larga temporada seca. Primero se describió una de sus formas silvestres, y la relación con la forma cultivada fue reconocida más tarde, al contrario de lo que ha ocurrido con las demás especies cultivadas del género. Los hallazgos arqueológicos han mostrado una gran antigüedad del cultivo de esta especie en el suroeste de Estados Unidos (donde habría penetrado a partir de México hace 1 200 años) y en Puebla (donde existe hace 5 000 años). La distribución geográfica de la forma cultivada se extiende desde Arizona y Nuevo México hasta Guanacaste,Costa Rica, en la vertiente subtropical seca del Pacífico. Es una distribución esporádica, que se refleja en el mercado de este producto, que presenta poca variación. Se consume mayormente el grano seco por su riqueza en proteínas (17-27 por ciento) e hidratos de carbono; también se utiliza como ejote y como forraje después de la cosecha.

No se sabe aún con precisión cuál fue el lugar de la domesticación de la especie. Cabe notar que los análisis electroforéticos de la faseolina y de isoenzimas indican que posiblemente fueran
pocas las poblaciones domesticadas. Sea por su extinción histórica, porque la base genética inicial estuviese ya reducida en el momento de su domesticación, o por la autogamia de la especie, el potencial genético cultivado no parece haber sido muy amplio, a juzgar por su evolución
ulterior.

Entre las causas, señaladas por diversos autores, que han conducido al olvido del tépari, cabe citar:

• la disponibilidad de agua barata en zonas desérticas, que hace posible el cultivo de forrajes u hortalizas u otras legumbres de mayor precio (frijol común, caupí), pues el tépari rinde igual o menos con riego;

• la pérdida de tradiciones de consumo en las comunidades indígenas;

• la falta de demanda en los grandes mercados.

Su potencial de cultivo en zonas desérticas es amplio y está aún por explorar.

Descripción botánica

Terófito propio de desiertos. Se distingue fácilmente de las demás especies de frijoles por su germinación epigea, hojas primarias sésiles, folíolos romboidales agudos, pseudorracimos con 2-4 ramillas fructíferas, flores pequeñas rosadas (o blancas en algunos cultivares), con bractéolas muy pequeñas y triangulares, y vainas con suturas marcadas con 5-10 óvulos. La autogamia parece ser dominante. Se reconocen dos formas silvestres: var. acutifolius con folíolos romboidales, y var. tenuifolius con folíolos lineares, a veces sagitados. Aparece esporádicamente una tercera forma silvestre con folíolos estrechamente falcados que, por sus características blastogénicas diferentes a la var. tenuifolius y una cierta incompatibilidad para su cruzamiento, podría considerarse como especie aparte (P. parvifolius).

La forma cultivada, así como las silvestres son de ciclo corto, florecen a los 27-40 días después de la germinación y maduran a los 60-80 días. Las plantas se secan por completo (salvo P. parvifolius). En las formas silvestres, la dispersión de las semillas dentro de un radio de 3 m se hace por dehiscencia violenta de las vainas. En algunos cultivares existe una breve latencia postcosecha de un mes. Las semillas de las plantas silvestres germinan por la imbibición causada por las fuertes lluvias del desierto del año subsiguiente, pero sólo en cierta proporción, escalonándose la germinación a lo largo de tres años.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

La forma cultivada se encuentra desde los 50 m hasta los 1 920 m sobre el nivel del mar. Requiere precipitaciones de 250-300 mm anuales, aunque se cultiva, en México, desde regiones con 150 mm (Sonora) hasta 750 mm (Campeche). Durante el período vegetativo, la temperatura diurna puede alcanzar 20-32 °C. Crece en suelos con pH 6,7-7,1, arenosos, limosos, a veces orgánicos, con buen drenaje.

Existe una especialización ecológica en sus formas silvestres: la var. acutifolius de Arizona, Nuevo México, Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Jalisco ocupa hábitats semisoleados con el mezquite, a orillas de riachuelos, mientras que la var. tenuifolius coloniza las vertientes soleadas con cactáceas y arbustos espinosos en Arizona, Nuevo México, Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Querétaro, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Jalapa. La forma cultivada es un heliófito con mecanismos de tolerancia al exceso de sol.

Diversidad genética

En comparación con el frijol común, la variabilidad de la semilla es menor. Básicamente se presentan dos formas: una de grano bastante pequeño, redondeado, blanco o negro; y otra de grano anguloso, romboédrico, de mayor tamaño, blanco, blanco verdoso, gris, bayo, amarillo oscuro, caoba, negro o pintado de morado o café. El peso medio de 100 semillas, en el tépari cultivado, oscila entre 10 y 20 g, y en el silvestre entre 2 y 5 g. Se han citado dos cultivares, uno blanco (`Redfield') y otro amarillo oscuro, resultados de selección masal. Aunque los materiales cultivados y silvestres son de hábito indeterminado, el ambiente desértico resulta obligatorio. Mientras las formas silvestres son generalmente trepadoras con pocas guías, de 2-4 m de largo, existen dos grupos en los materiales cultivados: indeterminados arbustivos con guías cortas, e indeterminados rastreros con guías largas, volubles si encuentran soporte. El autor conoce una sola forma escapada. El acervo genético secundario es poco conocido; el frijol común puede considerarse dentro del acervo terciario.

Parece que se han dejado de sembrar un buen número de cultivares, de los cuales se habían hecho colecciones, principalmente en México. Parece poco probable que se puedan encontrar muchas más formas cultivadas, pero sería útil reexaminar la parte sur de la distribución. Dicho examen es un ejemplo de programa de recolección de germoplasma que ha permitido salvar una buena parte de la variabilidad del cultivo. Las dos formas silvestres representan la mayor fuente de variación para la mejora futura de la especie. Como ciertas poblaciones están amenazadas por el sobrepastoreo, sería recomendable recolectar germoplasma desde Nayarit hasta Jalapa.

Prácticas de cultivo

En la parte sur de su distribución, las comunidades campesinas han conservado esta especie sobre todo por su precocidad y menores requisitos. Se siembra en la orilla de las milpas, al inicio de las lluvias, para obtener el ejote, y al final de las lluvias para obtener la semilla, o en solares cerca de las casas en casi cualquier época. En la parte norte de su distribución (suroeste de Estados Unidos, noroeste de México), se siembra bajo condiciones de temporal, en pequeños campos con topografía favorable o en orillas de arroyos, generalmente sola o con algunas calabazas y malezas toleradas. Después del primer aguacero, se hace el barbecho; se siembra en hileras o a voleo después del segundo. Las plantas se arrancan cuando alcanzan la madurez y se dejan secar al sol. Una semana después, se pisan sobre una superficie limpia y se recoge el grano, que se avienta con un canasto. Este se conservaba en canastos o vasijas de barro (hoy en latas o bolsas plásticas), manteniendo así su poder germinativo por tres años. En Campeche, se guardaba la semilla para sembrar, haciendo paquetes con las vainas sin abrir y poniéndolas en contacto con el humo del fogón.

Los rendimientos se cifran en 200-900 kg/ha, con amplias variaciones debidas a la densidad de siembra y la pluviosidad; se logran unos 1 000-2 000 kg/ha con fertilizante, habiéndose obtenido cosechas de hasta 4 t/ha.

Perspectivas de mejora y limitaciones

El tépari se considera una especie útil para la mejora del frijol común (no es atacado por el añublo o tizón, Xanthomonas phaseoli), pero no se han llevado a cabo programas para mejorar el tépari por sí mismo. A diferencia de muchas legumbres, da un rendimiento aceptable con menos de 400 mm de precipitación anual. El exiguo tamaño de su grano podría corregirse mediante la mejora de la especie; también podría aumentarse la variabilidad de colores y patrones de los granos. Se observa una marcada heterosis cuando se cruzan líneas, existiendo la posibilidad de producir tépari híbrido (sería preciso determinar si el acervo secundario permitiría aumentar la capacidad de atracción de los insectos por la flor). Ciertas poblaciones son susceptibles a la roya, oídio, añublo, pudriciones radiculares, minadores de hojas, brúquidos y lorito verde. Algunas líneas presentan buenos o excelentes niveles de tolerancia a estas plagas y enfermedades. En cultivo, el germoplasma se ha mostrado susceptible a temperaturas bajas, acidez, toxicidad alumínica y al mosaico común.

Su potencial de introducción en zonas desérticas (trópico americano, Sahel, Medio Oriente, India) es importante, pero no ha sido explotado. Por ejemplo, en julio de 1985, el autor envió un pequeño vivero de tépari a Chincha, Perú, para su evaluación; en 1989 uno de los téparis ya se vendía con el nombre de cuarenteno en Chiclayo. En muchas zonas su uso como planta de cobertura, o como cultivo intercalado con mijo (Pennisetum), nopal (Opuntia), mezquite (Prosopis) y jojoba (Simmondsia), para alimentación humana o animal, tampoco se ha aprovechado. Cabría la posibilidad de usarlo como cultivo postcosecha cuando aún las temperaturas son favorables y la humedad residual es baja.

Una de las principales razones de promover el cultivo del tépari es la de limitar el uso del agua en zonas subdesérticas.

La investigación debería orientarse a incrementar la recolección de germoplasma; distribuir a los agricultores semilla procedente de bancos de germoplasma; impartir, en el ámbito de la extensión agrícola, información sobre el potencial del cultivo del tépari en zonas secas; iniciar proyectos de mejora del grano; desarrollar tecnologías alimentarias adaptadas a las legumbres (por ejemplo, el procesamiento industrial de proteínas) que liberarían al agricultor de las exigencias del mercado; promover la información sobre las formas de consumo para revalorizar el empleo de esta legumbre.

Phaseolus lunatus

Nombre botánico: Phaseolus lunatus L.

Familia: Fabáceas.

Existen dos grandes acervos genéticos domesticados a partir de dos formas silvestres distintas y con morfotipos de semilla diferente.

Nombres comunes de los cultivares de semilla pequeña (peso de 24-70 g por 100 semillas): maya: ib [México (Yucatán)]; patashete [México (Chiapas)]: ixtapacal [Guatemala (Suchitepéquez)]; castellano: sieva, comba [Colombia (Guerrero)], furuna [México (Jalapa)], chilipuca (El Salvador), kedeba (Costa Rica), frijol caballero (Cuba), haba (Puerto Rico, Panamá), carauta [Colombia (Atlántico)], frijol de año [Colombia (Tolima)], guaracaro (Venezuela); francés: pois souche (Haití).

El grupo Caribe está constituido por materiales de semilla pequeña y redonda, distribuidos en esa zona.

Nombres comunes de los cultivares de semilla grande (peso de 54-280 g por 100 semillas): castellano: lima (en razón de su proveniencia de la costa del Perú), torta [Colombia (Nariño, Huila), Ecuador (Imbabura, Azuay, Loja)], layo [Perú (Cajamarca)], pallar [Perú (Lambayeque, La Libertad, Lima, Ica y algunas partes de la sierra)], palato [Bolivia (Chuquisaca)], poroto manteca (Argentina).

Los hallazgos arqueológicos en Ancash, Perú, señalan la especie de semilla grande entre las primeras cultivadas (desde hace 8 000 años), después de Lagenaria siceraria, mientras que la antigüedad de los materiales de semilla pequeña en Mesoamérica es de sólo 1 200 años. Los materiales de semilla grande aparecen en la costa del Perú hace 5 000 años, donde tenían gran valor alimenticio y cultural, particularmente para los moche y los nazca.



FIGURA 4
Frijoles: A. Phaseolus lunatus; A1. legumbre; A2. semilla; B. P. polyanthus; B1. legumbre; B2. semilla.

La distribución de la forma silvestre en la sierra del norte (la prueba mediante electroforesis indica que es ancestro del acervo andino) permite sugerir una domesticación en esta zona y su distribución ulterior tanto hacia las partes altas de Ecuador y Colombia, como hacia la costa peruana y demás partes altas del Perú y Bolivia. Hoy se consume sobre todo el grano verde. En la costa peruana, se prepara, a partir del grano seco, el dulce de pallar. El valor estético de los granos ha permitido su uso como juguete en comunidades campesinas. Los cultivares de semilla pequeña han sido domesticados a partir de una forma silvestre, posiblemente en Mesoamérica y en épocas más recientes. Los granos son consumidos en seco (los mayas de hoy los prefieren refritos) o verdes. En Asia, se consumen las plántulas o las hojas tiernas; en Madagascar se utilizan para la preparación de heno.

Entre las causas de la marginación actual, aparte del abandono de la alimentación tradicional debido al éxodo rural y al cambio de costumbres campesinas, se señala la presencia de un glucósido cianogénico, que en algunos cultivares, por el olvido de las prácticas de detoxificación, puede ocasionar intoxicaciones. La uniformización en el consumo de legumbres (algunas variedades de frijol común o de caupí) ha sido perjudicial para el frijol lima, debido a la presencia de este glucósido. Los cultivares de semilla pequeña, particularmente bajo regadío, sufren de la competencia de la soja (a veces también del caupí, en razón del precio). En los Andes peruanos, los pallares tienen fuerte competencia por parte del sarandajo [Lablab purpureus (L.) Sweet.] introducido y resistente al gorgojo, y del frijol de palo [Cajanus cajan (L.) Mills.] introducido y más tolerante a la sequía.

Descripción botánica

Especie plurianual (salvo algunos cultivares modernos) con germinación epigea y raíz fibrosa; sus formas ancestrales proceden de bosques deciduos tropicales de baja o media altitud. Se distingue fácilmente por sus semillas en forma de media luna (con excepción de un grupo de cultivares de grano esférico del Caribe), estrías a partir del hilo; folíolos deltoides, seudorracimos con 4-12 ramillas fructíferas, flores pequeñas con estandarte verdoso (Mesoamérica) o morado (Andes), bractéolas muy pequeñas y redondeadas y vainas aplanadas, falcadas, con 3-6 óvulos. Las dos formas silvestres presentan diferencias marcadas pero no llegan a justificar un tratamiento taxonómico diferenciado por la notable introgresión entre sus acervos genéticos. Especie autógama con estigma introrso, pero la polinización cruzada puede llegar a superar el 32 por ciento.

Los genotipos más precoces florecen a los 35 días de ser sembrados y terminan su ciclo en unos 100 días. Otros pueden tener dos ciclos de floración al año según la distribución de las lluvias. En zonas secas, las plantas retoñan a partir de la parte inferior del tallo con el regreso de las lluvias. En la mayoría de las variedades tradicionales, las guías son largas (3-6 m), indeterminadas, rastreras (y por lo tanto útiles como cobertura del suelo) o trepadoras. Las raíces fibrosas pueden alcanzar varios metros, en caso de suelos filtrantes con humedad profunda (Yucatán, costa del Perú), dotando a la planta de un gran vigor vegetativo (superior al del maíz) y una supervivencia de hasta 4 años. En las poblaciones silvestres, la dispersión de la semilla se produce por dehiscencia explosiva de las vainas.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Sin ser estricta, existe cierto modelo de distribución de las formas. La forma silvestre de semilla pequeña se encuentra desde Sinaloa, México, hasta Salta, Argentina, generalmente por debajo de los 1 600 m. Los cultivares de semilla pequeña crecen frecuentemente a menor altitud en la zona del Pacífico de Mesoamérica, desde Arizona, Estados Unidos, hasta el Chocó, en la Cordillera Occidental de Colombia, y la costa ecuatoriana, y desde Yucatán hasta Colombia y Venezuela y en las Antillas. Existe también en el noreste del Brasil y en Formosa, Argentina. La forma silvestre de tamaño mayor se distribuye en Ecuador y en el norte del Perú entre los 320-2 030 m. Los cultivares de semilla grande están distribuidos en el Perú desde los 50 hasta los 2 750 m, y en los valles altos de Chuquisaca y Cochabamba, Bolivia. Curiosamente algunos existen también en el sur del Brasil.

Es una especie generalmente rústica, que prefiere climas secos y suelos profundos (pH 6,0-7,2) con buen drenaje. Si bien es cierto que algunas formas toleran bien el clima del trópico bajo, cabe mencionar el rango excepcional de distribución en altitud, particularmente en el Perú, donde algunas formas resisten temperaturas bajas (Cuadro 3). Es más bien heliófito, tanto cultivado como silvestre.

Diversidad genética

La variabilidad intraespecífica de P. lunatus es importante particularmente en los grupos de variedades Siva y Gran Lima, y menor en el grupo Caribe. Existen varios cultivares comerciales sobre todo en California (por ejemplo, `Henderson' y `Fordhook') y para el consumo casero (grano verde inmaturo en ensalada) en Estados Unidos. Parientes de la forma silvestre andina son P. augusti Harms, P. bolivianus Piper y P. pachyrrhizoides Harms. Entre las especies cultivadas, esta última tiene el acervo secundario más amplio.

Existen numerosos bancos de germoplasma, principalmente en Pullman, Estados Unidos (USDA), Chapingo, México (INIFAP), Palmira, Colombia (CIAT). Se ha recolectado germoplasma para rescatar material tradicional cultivado en varias regiones del trópico americano, donde la desaparición de variedades ha sido rápida. Se podrían aún recolectar con provecho en ciertas partes de la península de Yucatán, norte de Colombia, San Martín en el Perú y Paraguay. Para material silvestre (sobre todo de la forma de semilla pequeña), faltan muchas regiones por muestrear: Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Petén, en México, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Venezuela, y el oriente de Bolivia.

Prácticas de cultivo

En las zonas neotropicales de América, es muy común encontrar una a cinco plantas en huertos caseros y en pequeños solares, pues es costumbre entre las amas de casa echar algunos granos verdes a la sopa. En el Yucatán maya se siembra tradicionalmente en el ámbito del sistema de roza-tumba-quema con el maíz, el buul (P. vulgaris) y las calabazas. En la costa de Colombia, el carauta se encuentra en solares con maíz, yuca y guandul. En la costa del Perú, era frecuente encontrarlo sembrado esparcido en las riberas de las quebradas donde aprovechaba las «aguas de avenida». Prácticas similares pueden haber existido en el valle cinteño en Bolivia antes de la introducción de la vid. Hoy en Chincha, Perú, se lo siembra como monocultivo comercial (semillas blancas) en caballones con riego. En muchas partes de la sierra andina (valles interandinos secos a los 2 000 m de Nariño, Colombia; Imbabura, Azuay, Ecuador; Cajamarca, Perú), es frecuente verlo crecer sobre muros viejos separando parcelas y caminos, o en derrumbes y declives. Los campesinos aprovechan así los espacios de menor valor. En otras partes de la sierra del Perú (Cajamarca, La Libertad), se siembran los tipos Gran Lima en la orilla de las chacras. En ciertos lugares, las plantas se comportan como espontáneas y se cruzan con las formas silvestres que existen alrededor (por ejemplo, en Succhubamba, Cajamarca).

Por ser sembrado en forma casi individual en muchos huertos caseros, es difícil dar cifras de rendimiento por superficie; además las cosechas periódicas complican la evaluación. Se han registrado en formas arbustivas rendimientos de grano de 2 000 kg/ha, y en variedades volubles de más de 3 000 kg/ha.

Perspectivas de mejora y limitaciones

Dentro de las especies cultivadas, rivaliza con P. coccineus por el acervo genético más amplio (primario y secundario) y diferenciado en forma muy temprana (condiciones para que haya progreso genético); tiene buena tasa de alogamia y se ha encontrado heterosis; por lo tanto hay buenas perspectivas de mejoramiento. Su entrada en producción algo tardía así como la larga producción de las formas indeterminadas trepadoras pueden compensarse con la explotación de formas arbustivas más precoces. Existe amplia variación en el contenido de glucósidos en la semilla y potencial de mejora con tipos de menos de 5 ppm, sin correlación con el color del tegumento. La evaluación de cultivares para determinar el contenido de glucósidos permitirá establecer muchos materiales en zonas tradicionales de cultivo y consumo. Su rusticidad y larga producción pueden ser ventajas en condiciones adversas, donde otras legumbres no prosperan. El valor estético del grupo de variedades Gran Lima podría volver a considerarse en el desarrollo de artesanías (útil en partes retiradas de los Andes). La recuperación de los platos y usos (juego) tradicionales serían también un elemento para la promoción del cultivo. La selección de variedades resistentes al gorgojo (Acanthoscelides), al picudo (Apion) (particularmente el Gran Lima), de formas arbustivas con una mayor diversidad de semillas (color, forma) y el estudio de técnicas de producción (enmallados, siembras en pendiente, etc.) pueden mencionarse como prioridades de investigación.

Phaseolus polyanthus

Nombre botánico: Phaseolus polyanthus Greenman.

Familia: Fabáceas.

Nombres comunes: botil [México (Chiapas)], piloya [Guatemala (Chimaltenango)], dzich [Guatemala (San Marcos)], piligüe [Guatemala (Alta Verapaz)], petaco [Colombia (Antioquía y región occidental)], cacha [Colombia (Cauca, Huila y región meridional)], matatropa [Colombia (Huila)], toda la vida (Ecuador, región septentrional del Perú).

Taxon de reciente reconocimiento como consecuencia de la identificación de sus formas ancestrales.

No se tienen registros de esta legumbre en yacimientos arqueológicos, a pesar de que las semillas encontradas han sido analizadas detenidamente. Las condiciones ecológicas bajo las que crece esta especie pueden no haber sido favorables para su conservación. Se ha señalado la gran antigüedad que debe tener este cultivo en México. En comparación con las formas silvestres y con las demás especies, P. polyanthus está menos evolucionada, lo que parece ser resultado de una domesticación más reciente.

Ha sido cultivado muy frecuentemente asociado con maíz, calabazas y dos especies de frijol (P. coccineus y P. vulgaris), en regiones de clima húmedo y altitud intermedia de Mesoamérica. Como el ayocote, este cultivo se ha reducido en muchas partes de Mesoamérica con la modificación del sistema tradicional de la milpa. Si el campesino tiene que dejar de cultivar una especie de frijol, conserva el común, que obtiene generalmente mejor precio. Entre otras causas de su marginación puede mencionarse la extensión de las plantaciones de café o de la ganadería en su zona de cultivo. Con el aumento de sus ingresos, los campesinos han tendido a abandonar el consumo de esta legumbre. Tradicionalmente se prefiere el grano verde (mejor digestibilidad o tegumento más tierno) cuando la vaina llega a la madurez fisiológica, y menos el grano seco; se consume en sopa, guiso o inclusive en dulce (Amazonas).

Descripción botánica

Sólo se conocen formas plurianuales, que pueden vivir 2-4 años; en partes más secas (por ejemplo, occidente de Cajamarca, Perú) tiende a comportarse como anual. Se distingue fácilmente de las demás especies por su germinación epigea, raíces fibrosas, fasciculadas, inflorescencias con 6-16 ramillas fructíferas, brácteas primarias y bractéolas alargadas y estrechas (dando al pseudorracimo aspecto de espiga), flores blancas o lila (rosado morado en la forma silvestre) y estigma terminal. Su semilla (70-100 g por 100 semillas, y 16-25 g para las formas silvestres) presenta un hilo amplio y elíptico, con el parahilo frecuentemente fracturado.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Esta especie se distribuye entre altitudes intermedias (800-2 600 m) bajo climas frescos y húmedos con un período seco al año (Cuadro 3); presenta una larga floración (2-5 meses). Puede tener hasta dos períodos de floración y fructificación por año si la estación de lluvias es marcada (Colombia, Venezuela). Prefiere los suelos profundos, orgánicos, húmedos, filtrantes, con pH 6,2- 6,5. Tolera cierto nivel de sombra.

La forma cultivada se encuentra en Puebla, Veracruz, Oaxaca y Chiapas (México). En Guatemala, puede verse en Huehuetenango, San Marcos, Quezaltenango, Totonicapán, Baja y Alta Verapaz, Sololá, Chimaltenango y Sacatepéquez. Se distribuye también por las partes altas del Caribe (Jamaica, República Dominicana) y de Costa Rica. En América del Sur se cultiva, encontrándose en vegetaciones secundarias inclusive boscosas, desde Mérida, en Venezuela, hasta Apurimac, en el Perú, y en las Cordilleras Occidental y Central de Colombia (las «petaqueras» antioqueñas), Ecuador (Azuay, Pichincha, Tungurahua) y el norte del Perú (Cajamarca, Amazonas, Junín). La forma silvestre se ha encontrado hasta la fecha sólo en la parte centrooccidental de Guatemala, donde es un bejuco que crece en el bosque húmedo montano bajo; no se descarta la posibilidad de que aparezca también en la zona montañosa del límite Jalisco-Michoacán,
México.

Diversidad genética

Se considera que esta especie es la menos evolucionada entre las especies cultivadas de Phaseolus, por lo que presentaría un mayor potencial de evolución futura. Hay poca variación fenotípica (sólo el hábito de crecimiento indeterminado voluble), inclusive en las semillas. Presenta normalmente semillas amarillo anaranjado, pero aparecen otros colores: rojo-marrón, bayo, negro y blanco cremoso. Semillas de este último color fueron encontradas por el autor en Amazonas, Colombia, y Loja, Ecuador; puede tener potencial como cultivo comercial en el norte del Perú, y competir en planta con los «caballeros» (P. vulgaris de semilla blanca, redonda y grande), que no rinden en zonas húmedas. Se ve mayor variación en la semilla donde existen híbridos naturales con P. coccineus (por ejemplo, en Putumayo, Colombia) y con P. vulgaris (por ejemplo, en Tolima, Colombia); allí aparecen colores combinados con morado, café, etc. No parece haber hasta la fecha cultivares debidamente registrados.

Es evidente que debido a la introgresión natural entre las especies, P. coccineus, P. polyanthus y P. vulgaris son genéticamente cercanas; sin embargo, cada una de ellas proviene de una forma ancestral diferente e individualizada. La razón de este parentesco debería encontrarse en el origen de las formas ancestrales. Otras especies del complejo de P. coccineus pueden también considerarse como cercanas al cacha; el acervo genético de P. polyanthus es por lo tanto amplio.

Una evaluación exacta de la erosión genética en esta especie es difícil: en ciertas partes de Guatemala (San Marcos, Chimaltenango) y Costa Rica, donde se ha modificado el sistema de cultivo tradicional de la milpa, desaparecen ciertos genotipos; en otras (Cauca, Tolima, Amazonas, en Colombia, y Junín, en el Perú), parece que se extiende en vegetaciones ruderales porque la gente campesina echa semilla en orillas de caminos, chacras, etc. Un agricultor en Huila, Colombia, rifirió que era el primer grano que se sembraba en el sistema de roza-tumba-quema de los Páez. La rusticidad de la especie en ambientes húmedos asegura la alimentación cuando la cosecha de maíz es insuficiente, y explica su frecuente presencia en bosques secundarios en Colombia, Ecuador y norte del Perú. Es aún más difícil apreciar la erosión tratándose de una especie preferentemente alógama (aunque no se conoce bien la variación local de esta alogamia). Parece sin embargo útil documentar la evolución del material nativo en sus zonas de cultivo tradicional en México y Guatemala, y en caso oportuno recolectar germoplasma. En la parte sur de su distribución, donde parece haber menor variación y erosión, la recolección no sería urgente. Diferente es la situación relativa a la forma ancestral silvestre: su zona de distribución en Guatemala centrooccidental está amenazada por la urbanización y la agricultura (el bosque primario donde crece se tala para instalar cafetales). Urge completar la recolección de germoplasma, y asegurar que al menos algunas poblaciones sean incluidas en el perímetro de los parques naturales (conservación in situ). Este método también debería considerarse para los pocos sitios donde hay introgresión natural.

Existen colecciones de esta especie principalmente en Chapingo, México (INIFAP), Chimaltenango, Guatemala (ICTA), La Molina, Perú (INIAA) y Pullman, Estados Unidos (USDA). La colección más amplia es la del CIAT (Palmira, Colombia).

Práctivas de cultivo

La mayor parte de las prácticas de cultivo mencionadas para el aycote en las zonas altas y húmedas de América Central se aplican también al frijol cacha. Aunque se siembra mezclado con el aycote, entre frecuentemente en maduración un poco más temprano; la cosecha independiente (especialmente para consumirlo en verde) es posible, pero siempre se practica. En los Andes, es frecuente verlo en los cercos o en los huertos caseros donde crece sin cuidados especiales.

Perspectivas de mejora y limitaciones

Un factor limitante parece ser la menor digestibilidad que se ha comprobado en ciertas zonas (Amazonas). La documentación de las prácticas actuales de consumo en comunidades campesinas debe considerarse como prioritaria, antes de abordar la investigación de su calidad nutritiva. Hay que tener en cuenta que has un pasado muy reciente estos frijoles eran consumidos varias veces por semana. La falta de variación en los colores de la semilla es un problema que podría corregirse en parte con la distribución de germoplasma procedente de colecciones, y por recolecciones adicionales particularmente donde haya introgresión con P. coccineus y P. vulgaris. La variación en colores, tipos de grano y hábitos de crecimiento podría obtenerse a través de programas de cruzamiento, explorando el acervo genético primario y secundario de P. polyanthus. La evaluación es aún incipiente, y representa una prioridad de la investigación agraria. Sería muy útil, pues se conocen los caracteres de resistencia que ofrece esta especie frente a varias enfermedades y plagas como Asochyta (en las partes frescas y húmedas de los Andes) y Ophiomyia (en Africa oriental) respectivamente.

CUADRO 3 Escala de altitudes, temperatura diurna, precipitación media anual, duración del ciclo de crecimiento a inicio y fin de la cosecha, y potencial de rendimiento en zonas tropicales de cinco especies cultivadas de Phaseolus

 

Altitud

Temperatura

Precipitación

Ciclo de crecimiento

Rendimiento

 

(m)

(°C)

(mm/año)

(días)

(kg/ha)

P. coccineus

1 400 - 2 800

12 - 22

400 - 2 600

90 - 365

400 - 4 000

P. acutifolius

50 - 1 900

20 - 32

200 - 400

60 - 110

400 - 2 000

P. lunatus

50 - 2 800

16 - 26

0 - 2 800

90 - 365

400 - 5 000

P. polyanthus

800 - 2 600

14 - 24

1 000 - 2 600

110 - 365

300 - 3 500

P. vulgaris

50 - 3 000

14 - 26

400 - 1 600

70 - 330

400 - 5 000

Existen genotipos listos para su entrega al agricultor, precisamente en condiciones adversas al frijol común. Podría preconizarse el consumo en verde, desarrollando recetas para mejorar la conservación del grano verde; también podría fomentarse su cultivo en huertos caseros. Puesto que la planta es apetecida por el ganado podría considerarse su cultivo en asociación con el maíz. En contextos de agrosilvicultura (jóvenes plantaciones, setos vivos contra la erosión), es posiblemente la mejor especie de frijol. Se podría asimismo reconsiderar su papel en cafetales (valor fertilizante, protección del suelo).

Conclusión

El frijol se domesticó en una época en que, evidentemente, no se disponía de los conocimientos actuales de genética molecular y ciencia de la nutrición para la selección del material con el mayor potencial evolutivo y nutricional. Además, del frijol común, se domesticaron cuatro especies que se han mantenido por miles de años. No se sabe si el éxito inicial del frijol común se debió a su mayor potencial evolutivo en comparación con el de las demás especies, o a que circunstancias particulares provocaran su domesticación. Tampoco se conocen todas las razones que explican su promoción durante los 200 años porteriores a 1492. Por lo tanto, el germoplasma recolectado en aquellas especies durante los últimos 60 años, y la información que a ellas se refiere, son posiblemente escasos en relación a cuanto debió haber existido antes de la Conquista. Lo que ha podido recurperarse es sin embargo sorprendente y promisorio. A pesar de todos los cambios ocurridos en el frijol común desde el siglo XV, ha sido difícil modificar en forma drástica su ecología, y las alteraciones que ésta haya podido sufrir han repercutido negatiavamente en el rendimiento de la especie. ¿No se debería dar ya una oportunidad a los frijoles olvidados?

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El autor de este capítulo es D.G. Debouck (Consejo Internacional de Recursos Fitogenéticos, Roma).
El autor desea expresar su agradecimiento a las siguientes personas: Dr. G.F. Freytag (USDA), Dr. J. León (Universidad de Costa Rica), Ing. G. Ballesteros (Universidad de Córdoba, Colombia), Sr. O. Toro (CIAT), Sra. O. Youdivich. También agradece a las siguientes instituciones: CIRF (Roma), CIAT (Colombia), UICN (Suiza), INIFAP (México), ICTA (Guatemala), ICA (Colombia), INIAP (Ecuador), INIAA (Perú), CIF (Bolivia), INTA (Argentina), Universidad de Costa Rica.

 

En esta especie no se ha registrado androesterilidad citoplasmática ni agentes restablecedores de la fertilidad.