CAPITULO V : PLAGAS Y ENFERMEDADES

RENE ORTIZ, SOLVEIG DANIELSEN, TERESA. AMES, ANDRES CASTRO

   . INTRODUCCION
   . INSECTOS PLAGA
   . Eurysacca quinoae Povolny (LEPIDOPTERA: GELECHIIDAE)
   . Copitarsia turbata H.S. (LEPIDOPTERA: NOCTUIDAE)
   . INSECTOS PLAGAS POTENCIALES
   . ENFERMEDADES
   . MILDIU
   . BIBLIOGRAFIA

INTRODUCCION

La quinua es un cultivo muy importante en la evolución socio económica del poblador andino, su rendimiento esta determinado por características intrínsecas hereditarias y modificadas por una gran variedad de agentes extrínsecos ambientales, por ello, los factores de resistencia ambiental biotica (fitopestes) y abiótica (sequía, heladas y otros) influyen adversamente en la producción y productividad de la quinua.

El problema de plagas y enfermedades en el bioma andino es latente, se acentúa más, por el uso desmesurado e irracional de pesticidas orgánicos que alteran el equilibrio ecológico con secuelas muy negativas a la sociedad y el medio ambiente.

Las fitopéstes en quinua son las plagas (insectos, nematodos, pájaros y roedores) y enfermedades (hongos, bacterias y virus), estos, ocasionan pérdidas directas e indirectas. Estimar las pérdidas es difícil y compleja, sin embargo, la información es muy importante para orientar mejor una política de asistencia técnica en protección vegetal.

 

INSECTOS PLAGA

Durante el ciclo vegetativo de la quinua se registra de 15 (Bravo y Delgado, 1992) a 18 (Alata, 1973; Ortíz, 1997) hasta 22 (Zanabria y Banegas, 1997) insectos fitófagos, estos, ocasionan daños en forma directa cortando plantas tiernas, másticando y defoliando hojas, picando-raspando y succionando la savia vegetal, minando hojas y barrenando tallos, destruyendo panojas y granos (Ortíz y Zanabria, 1979) e indirectamente viabilizan infecciones secundarias por microorganismos patógenos.

Considerando la relación fluctuación población, grado de infestación y el perjuicio económico que causan los insectos fitófagos, en quinua se registran tres categorías de insectos plaga: clave, ocasional y potenciales (Cuadro 1).

 

Eurysacca quinoae Povolny (LEPIDOPTERA: GELECHIIDAE)

En la zona andina de Sudamérica, varias especies de Eurysacca (E. media Povolni, E. melanocampta Meyrick y E. quinoae Povolny) se encuentran asociadas a la quinua. Investigaciones recientes evidencian que q’hona q’hona o q’haq’ho kuru corresponden a E. quinoae Povolny (Rasmussen et al, 2000). Especie fitófaga plaga clave, año tras año por su comportamiento trófico, densidad de población, distribución espacial y persistencia ocasionan daños de importancia económica.

Cuadro 1. Categorías de insectos plaga en quinua Chenopodium quinoa Willd.

Nombres científicos/Nombres comunes

Categorías

01

 

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03

 

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13

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15

 

16

17

18

Eurysacca quinoae Povolny

"q´hona q’hona"

"q’haq’ho kuru"

Copitarsia turbata H.S.

"panojero"

Epicauta spp.

"padre kuru"

"chhallu chhallu"

Epitrix sp.

"piki piki"

"pulguilla saltona"

Frankliniella tuberosi Moulton

"llawa"

"kondorillo"

Myzus persicae (Sulzer)

"q!homer usa"

Macrosiphum euphorbiae (Thomas)

"q!homer usa"

Liriomyza huidobrensis Blanch.

"mosca minadora"

Agrotis sp.

"silwi kuru"

Feltia sp.

"tikuchi"

Meloe sp.

"uchu kuru"

"llama llama kuru"

Borogonalia sp.

"cigarritas"

Bergallia sp.

"cigarritas"

Paratanus sp.

"cigarritas"

Perizoma sordescens Dognin

"medidores"

"kuarta kuarta"

Pachyzancla sp.

"polilla de quinua"

Pilobalia sp

"charka charka"

Hymenia sp.

"polilla de quinua"

Clave

 

Ocasional

Potencial

Potencial

 

Potencial

 

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

 

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

 

Potencial

Potencial

Potencial

 

Al estado larval se denomina "q’hona q’hona" o "q’haq’o kuru", por su hábito alimentario es oligofaga, ataca chenopodáceas cultivadas (Chenopodium quinoa Willd., C. pallidicaule Aellen), silvestres o "ayaras" (Chenopodium sp.) y Amarantáceas (Amaranthus caudatus L.), ocasionalmente, se registra en papa minando y pegando hojas terminales.

El nombre común en quechua significa "moledor" o "gusano frotador", las larvas de la segunda generación se alimentan de granos pastosos y maduros, ocasionando, polvo blanco al pie de la planta producto de la destrucción de granos.

MORFOLOGIA.

Los adultos son polillas de color gris pardusco a amarillo pajizo y cuerpo cubierto con abundante escamás. Cabeza pequeña, pieza bucal tipo sifón con palpos labiales bien desarrollados curvados hacia adelante y arriba, antenas filiformes largas que sobrepasan la mitad de la longitud del cuerpo (Ortíz y Zanabria, l979); alas anteriores alargadas con manchas negruscas en la región vannal, alas posteriores triangulares de color pajizo (Ortíz, 1976). Tamaño aproximadamente 9 mm de longitud y con expansión alar de 15 a 16 mm (Ortíz y Zanabria, l979).

Huevos, epifitas y pequeñas, miden de 0.4 a 0.5 mm de longitud, forma ovoide con superficie liza y color blanco cremoso a blanco cenizo.

Larvas eruciformes, las recién eclosionadas son diminutas de color blanco cremoso con la capsula cefálica café y mide 0.8 mm de longitud, las adultas con colores variables de amarillo verdoso a marrón claro oscuro, con manchas difusas marrón oscuro a rosado dispuestas en la región dorsal semejándose a bandas o venaciones lineales, miden de l0 a l2 mm de longitud. Pupas obtecta, forma elíptica de color marrón claro a bruno y mide de 6 a 8 mm de longitud.

BIOLOGIA.

Insectos holometábolos (Fig. 1), adultos con una longevidad de 30 a 35 días, preoviposición y oviposición con 10.5 a l8.4 días respectivamente (Quispe, 1979), incubación de 7 a l2 días, período larval 36 días (Ortíz, l976) con cuatro estadíos, período prepupal y pupal 35 días.

Fig. 1. Metamorfósis de Eurysacca quinoae Povolny.

h: huevo; l: larva; p: pupa; a: adulto

El ciclo vital varía de 75 días (Ortíz y Zanabria , l976) a 83 días (Zanabria y Banegas, 1997) con dos generaciones traslapadas por ciclo estacional (Fig. 2).  

Fig. 2. Ciclo vital de Eurysacca quinoae Povolny

_____ Adultos (preoviposición, oviposición y postoviposición), generación 1 y 2

- - - - Larvas generación 1 y 2

……. Pupas generación 1y 2

Generalmente, durante una generación el cuadro de vida de E. quinoae en sus diferentes estados de desarrollo no es constante, esta gobernada por características intrínsecas inherentes a la especie y características del medio físico, en este último, el clima como factor densidad-independiente (limitativo o favorable) tiene acción directa sobre la modificación del tiempo en que se suceden los ciclos de vida, crecimiento y desarrollo, reproducción y longevidad.

ETOLOGIA.

Las polillas son crepusculares y nocturnas, durante el día permanecen ocultas en grietas del suelo, debajo de terrones y en partes oscuras de la planta, cuando son perturbadas realizan vuelos cortos y bruscos.

Los huevos, son depositados en grupos de 30 a 40 y raramente aislados sobre inflorescencias, envés de hojas tiernas y brotes. Las larvas eclosionadas minan el parénquima de las hojas o destruyen el ovario de las flores y granos lechosos.

Los diferentes estadios larvales son activos, usando finos hilos de seda pueden migrar hacia el suelo y luego a plantas vecinas, cuando son molestadas mueven la parte caudal del abdomen. Los estadios IV y V , en las inflorescencias forman estuches sedosos blanco sucio pegajosos donde permanecen la mayor parte del día.

Empupan al pie de las plantas a una profundidad de 2.5 cm. Larvas de segunda generación, ocasionalmente empupan en panojas de plantas con madurez fisiológica o en parvas.

DINAMICA POBLACIONAL

En agroecosistemás de quinua las poblaciones de adultos y larvas de q!hona q!hona no es constante, desde la preparación del suelo hasta la cosecha ocurren altas y bajas densidades de poblaciones. La población de polillas es variable y descendente (Fig.3), la primera generación (setiembre a noviembre) es más numerosa en relación a las de la segunda generación (Diciembre a Enero), aparentemente, los factores climáticos y edáficos influyen satisfactoriamente en la eclosión de pupas invernantes de la segunda generación, en cambio, la eclosión de adultos de la segunda generación son condicionadas adversamente por la alta humedad del suelo.

Fig. 3. Fluctuación poblacional de E. quinoae

_____ Adultos

-------- Larvas

Sin embargo, los parámetros de población vinculados con cambios en la abundancia dependen de la interrelación natalidad, mortalidad, inmigración y emigración (Krebs, 1985) de la polilla durante el ciclo fenológico del cultivo.

La densidad larval durante el desarrollo del cultivo es heterogénea y ascendiente (Fig.3), la primera generación es menor en oposición a la segunda generación, es decir, los factores densidad dependiente (predatores y parasitoides) son eficientes y casi nula durante la segunda generación traslapada respectivamente, por consiguiente, la interacción hospedero-parasitoide y predator-presa evidencia una respuesta funcional y numérica irregular en los índices de sobrevivencia de q’hona q’hona al estado larval.

La dinámica de población, esta determinada por la resistencia ambiental (Huffaker y Messenger, 1985) biótica (predatores y parasitoides) y abiótica (clíma y suelo). Las fuerzas bióticas y abióticas interactúan en forma compleja, sin embargo, el clima tiene influencia directa (ciclo de vida, reproducción, desarrollo, fecundidad y longevidad) e indirecta (abundancia y escasez de alimentos) en la tabla de vida de E. quinoae.

PERJUICIO ECONOMICO

El efecto nocivo de q’hona q’hona se expresa en dos niveles: daño larval sobre la planta y perjuicio larval a la planta. En el daño larval, la capacidad productiva de la planta se reduce. Las larvas de la primera generación minan y se alimentan del parénquima de las hojas, pegan hojas y brotes tiernos, destruyen inflorescencias en formación, en cambio, las larvas de la segunda generación destruyen inflorescencias formadas, granos lechosos, pastosos y maduros (Foto1). Esta última generación alcanza una tasa de crecimiento porcentual (r%) de 30 a 35 (Ortíz, 1993), habiéndose registrado más de 200 larvas en una planta.

Foto1. Daño larval de E. quinoae sobre granos de quinua (P. Delgado)

El perjuicio larval, se expresa en términos de pérdida en rendimiento del grano, aunque, el daño no siempre implica perjuicio a la planta. E. quinoae durante la cosecha, disminuye los rendimientos en calidad y cantidad del grano de 40 % (Quispe, 1976) a 50 % (Ortíz, l998).

Medir las pérdidas es complicado, generalmente se fundamenta en apreciaciones por expertos y métodos experimentales, este último, se sustenta comparando rendimientos de plantas protegidas con plantas artificialmente infestadas, conducentes en determinar Umbral de Daño Económico (UDE) y Nivel de Daño Económico (NDE).

TECNICAS DE CONTROL.

La reducción de las densidades de población de E. quinoae, requiere la integración de varios métodos de control compatibles con el equilibrio ecológico del agroecosistema quinua, estructurado básicamente en el control cultural (Bravo, l992) y complementados con el control biológico natural, sin embargo, si los Umbrales y Niveles de Daño Económico ameritan se puede recurrir al control químico.

• CONTROL CULTURAL. Las prácticas agronómicas previenen infestaciones de q’hona q’hona, responden a una planificación de manejo del cultivo. La secuencia es:

-Preparar el suelo con una buena aradura y mullido, para destruir pupas invernantes.

-Eliminación de plantas hospederas alternantes, como solanaceas (k!ipa papa) y Chenopodaceas remanentes (ayaras) de la campaña anterior.

-Desáhijes oportunos, para evitar microclimás benignos y favorecer la gradación de poblaciones dañinas.

• CONTROL BIOLOGICO. En la naturaleza la dinámica poblacional de E. quinoae larval es limitada por la resistencia ambiental biótica (controladores bilógicos), los predatores y parasitóides actúan como factores densidad-dependiente y constituyen una fase del control natural.

Los parasitóides registrados son: Copidosoma koehleri Blanchard (Chambi, 1972), C. gelechiae Rav. (Mamani, 1980; Delgado, 1989), Dolichostoma sp. (Mamani, 1980), Diadegma sp. Deleboea sp., Meteorus sp., Microplitis sp. y Phytomyptera sp. (Delgado, 1989). Los insectos benéficos C. gelechiae y C. koehleri registran niveles de infestación de 56% y 2l % (Delgado, 1989; Mamani, 1980) respectivamente.

Copidosoma, visualiza un futuro muy importante para implementar un control biológico aplicado, sin embargo, en forma generalizada el grado de infestación de parasitóides en la sobrevivencia de E. quinoae larval es de nula a ligera (Ortíz, 1998), aparentemente, durante la interacción hospedero-parasitoide la respuesta funcional y numérica no es eficiente, además, los parasitóides son más vulnerables al clima y a insecticidas que los insectos hospederos (Huffaker y Messenger, l985).

En campos de quinua se observa especies de coccinélidos, carábidos y otros de hábitos predatores, por ello, estos deben considerarse como especies de engranaje en el balance del complejo de enemigos naturales de insectos plaga (Doutt y DeBach, 1985) en quinua.

Bravo y Mamani (1992) registran en agroecosistemás de papa y quinua los predatores: Homaeotarsus sp. (Coleóptera: Staphilinidae), Bemdidium quadrimaculatum, Stenolophus plebejus Dej., Chlaenius sp., Ch. Sericeus Forst., Amara sp. y Pterostichus sp. (Coleóptera: Carabidae). En cambio, Ortíz, (l993) evidencia los siguientes predatores: Erax sp. (Díptera: Asilidae), Eriopis sp y Cycloneda sp (Coleóptera: Coccinellidae), Stenolophus sp. y Harpalus sp (Coleóptera: Carabidae).

La fluctuación poblacional de predatores es variable en las diferentes fases fenológicas de quinua, son abundantes Harpalus sp., Stenolophus sp., Eriopis sp. y Cycloneda sp. (Ortíz, 1995). Experimentalmente Galerita sp. muestra mayor capacidad de predación sobre huevos y larva I de polillas con 4.5 y 2.l presas/día respectivamente.

• CONTROL QUIMICO. Si en forma natural los factores de mortalidad densidad - independiente y densidad - dependiente, mantienen por tiempo prolongado la densidad promedia de equilibrio de E. quinoae larval en niveles sin importancia económica, no es necesario usar insecticidas, para ello, es importante establecer el Umbral de Daño Económico (UDE).

Determinar el UDE es muy complejo, en el pasado fue una concepción más teórica que real, sin embargo, es necesario para implementar el control químico como integrante del manejo armónico de insectos plaga en quinua. El uso selectivo de insecticidas debe ser racional y específica cuando el UDE es de cinco (Blanco,1994) a seis larvas por panoja.

 

Copitarsia turbata H.S. (LEPIDOPTERA: NOCTUIDAE)

Al estado larval es fitófaga y de población fluctuante, solo es perjudicial en ciertas campañas agrícolas, mientras que en otros años no ocasiona daños. El incremento de la población esta asociada con variaciones de la resistencia ambiental abiótica, biótica y otros factores.

Comúnmente se denomina "panojero" o "gusano ejercito", sin embargo estos nombres varían , ello, relacionado a su hábito alimentario y comportamiento migratorio. Especie cosmopolita y polífaga, infesta Chenopodaceas (Chenopodium quinoa; C. pallidicaule), Solanaceas (Solanum curtilobum, S. tuberosum y S.juzepczukii), Leguminosas (Vicia faba L. Lupinus mutabilis Sweet) y Amarantaceas (Amarantus caudatus L.).

MORFOLOGIA.

Adultos son microlepidopteros de color castaño claro a castaño grisaceo y cuerpo cubierto con escamás. Cabeza relativamente pequeña, aparato bucal con palpos labiales pronunciados, antenas filiformes y no sobrepasan la longitud del cuerpo; alas anteriores con maculación especial, donde, la mancha orbicular circular castaño claro lleva un pequeño punto central y la mancha reniforme castaño oscuro con bordes castaño claro (Calderón, 1991) es muy peculiar; alas posteriores hialinas con mancha discal pequeña y venación oscuras. Expansión alar de 38 a 40 mm

Huevos epífitas o edáficas, pequeñas y de forma esférica algo aplanado con finas estrias longitudinales, miden de 0.5 a 0.6 mm de diámetro, color blanco a blanco perlado.

Larvas eruciformes de cuerpo alargado y cilíndrico, coloración variable de gris claro oscuro a verde claro o azul oscuro, región pleural y sternal blanco sucio amarillento a amarillo o marrón negruzco, tamaño de larvas adultas de 38 a 40 mm de longitud. Pupas optectas o momificadas, miden de 22 a 23 mm de longitud, color marrón rojizo a marrón oscuro.

BIOLOGIA.

Insectos con metamorfosis completa (Fig.4), longevidad de imagos varía de 35 a 40 días, preoviposición y oviposición de 15 a 16 días respectivamente, incubación de 8 a 16 días, estado larval abarca de 45 a 50 días con seis estadios, período prepupal y pupal 40 días.Ciclo vital es de 90 a 100 días con dos generaciones por ciclo estacional.

Fig. 4. Metamorfosis de Copitarsia turbata H.S.

H: huevo; l: larva; p: pupa; a: adulto

El cuadro de vida de C. turbata, es condicionado adversa o positivamente por el complejo resistencia ambiental densidad dependiente y densidad independiente, por cuya razón, la duración del ciclo de vida es variable.

ETOLOGIA.

Son polillas de hábitos nocturnos, los huevos son depositados en másas pequeñas o aisladamente sobre las hojas (envés), tallos de plantas tiernas y suelo o pie de plantas tiernas. La capacidad de oviposición varía de 450 a 500 huevos. Las larvas eclosionadas son gregarias y sobreviven entre ellos por canibalismo. Los estadios IV, V y VI son migratorias y polífagas voraces. En quinua, son cortadoras de plantas tiernas, defoliadores (Foto2) y destructor de panojas. Empupan en el suelo al pie de la planta a 5 cm de profundidad.

Foto2. Daño larval de Copitarsia turbata H.S. sobre hojas de quinua (P. Delgado)

DINAMICA POBLACIONAL.

La población de polillas es constante cada año, en cambio, la erupción larval es variable (Foto3) en las diferentes campañas agrícolas, por ello, si la relación fluctuación de población y grado de infestación larval de C. turbata evidencia condición de plaga ocasional puede causar perjuicio económico al cultivo.

Los mecanismos de erupción larval a nivel de daño económico no están bien determinadas, aparentemente, los factores de resistencia ambiental en ciertas campañas agrícolas actúan en forma inversa a los factores de densidad dependiente y densidad independiente.

Además, los veranillos o sequías condicionan un preferendum ecológico satisfactorio, con ello, la temperatura influye favorablemente en las distribución, velocidad de desarrollo, ritmo de metabolismo, crecimiento y comportamiento sobre C. turbata al estado larval.

PERJUICIO ECONOMICO.

Cuando las características de plaga es intermitente solo durante ciertas campañas agrícolas, el efecto perjudicial del "panojero" larval se evidencia sobre la capacidad reproductiva de la planta y se expresa en pérdidas de rendimiento. Ortíz (1991), determina que en cosecha ocasiona daños de 32 %.

TECNICAS DE CONTROL.

El control integrado como fundamento ecológico, se estructura en el efecto de la resistencia ambiental sobre el complejo de fitopestes del agroecosistema, en quinua, este método de control debe complementarse con el manejo satisfactorio de las prácticas agronómicas del cultivo y el uso selectivo de insecticidas.

¨ CONTROL CULTURAL. Preparar el suelo con buena aradura y mullido, para destruir cámaras pupales, enterrándolos profundamente e imposibilitar la emergencia de adultos o exponiéndolos al frío, desecación y a la acción de enemigos naturales (aves predatores silvestres).

¨ CONTROL ETOLOGICO. Las polillas por su hábito nocturno, pueden capturarse usando trampas de luz como detección o control directo, con ello, reducir el potencial biótico y la gradación larval a nivel sin importancia económico durante la campaña agrícola.

¨ CONTROL MECANICO. Revisar periódica y oportunamente las plantas, si la infestación es baja, recoger manualmente las larvas para destruirlas posteriormente.

¨ CONTROL BIOLOGICO. En agroecosistemás de quinua se ha observado que

¨ Calosoma sp (Coleoptera: Carabidae) son predatores importantes (Ortiz y Zanabria, 1979) de primeros estadíos larvales (I, II) del panojero. Además, disminuyen la densidad poblacional Gonia sp, Stomatomyia sp y Winthemia sp (Diptera: Tachinidae). Se desconoce controladores biológicos (predatores y parasitoides) para huevos, sin embargo, la fauna benéfica en quinua es bastante grande en las diferentes zonas ecológicas del Perú.

¨ CONTROL QUIMICO. Experimentalmente el Umbral de Daño Económico (UDE) para C. turbata larval no esta determinado, sin embargo, si el control natural es no es eficiente, en infestaciones de tres larvas por panoja (Ortíz, 1993), usar insecticidas de contacto y bajo poder residual en forma focal o desmanche.

Las larvas maduras tienen gran capacidad de infestación y migración de un cultivo a otro, por ello, es recomendable proteger los cultivos no infestados con barreras o zanjas marginales que contengan insecticidas formulados en polvo.

 

INSECTOS PLAGAS POTENCIALES

Son especies fitófagas persistentes en poblaciones muy bajas, normalmente son desapercibidos y no causan daños al cultivo, sin embargo, si el agroecosistema es perturbado se puede provocar resurgencia de insectos a niveles de plagas. Las densidades bajas son condicionadas por el efecto satisfactorio del control natural.

El Cuadro 2, registra la taxonomía de insectos plaga potenciales en quinua, estos artrópodos, están agrupadas en cinco órdenes: Coleoptera (tres familias), Thysanoptera (una familia), Homoptera (dos familias), Diptera (una familia) y Lepidoptera (tres familias).

El Cuadro 3, evidencia datos relacionados a la bioecología de insectos plaga potenciales en quinua, estos tienen metamorfosis variada, por su hábito alimentario son polífagas y pocos son oligófagas, en cambio, son dañinas al estado adulto, larval o ninfal.

El Cuadro 4, muestra la importancia económica de insectos plaga potenciales en quinua, los órganos dañados son la parte aérea de la planta, por ello, son defoliadores, perforadores, raspadores chupadores, picadores chupadores y cortadores de plantas tiernas.

Los métodos de control deben sustentarse con aquellos que permitan mantener el equilibrio ecológico del agroecosistema, por cuya razón , las técnicas de control recomendadas para "q’hona q’hona" y "panojero" son compatibles para disminuir población de insectos plaga potenciales en quinua.

Cuadro 2. Taxonomía de insectos plaga potenciales en quinua Chenopodium quinoa Willd.

Cuadro 3. Bioecología de insectos plaga potenciales en quinua

Cuadro 4. Importancia económica de insectos plaga potenciales en quinua

ENFERMEDADES

En los últimos años, se ha incrementado considerablemente el area cultivada con quinua en Sudamérica, Norteamérica y Europa. Simultáneamente, las enfermedades que atacan a este cultivo van cobrando mayor importancia; sin embargo, son escasos los estudios integrales sobre identificación, distribución y caracterización de las enfermedades, plantas hospedantes, etiología, ciclo de vida y epidemiología de los patógenos, mecanismos de resistencia y estrategias de prevención o de control. Desde que se publicara el libro ‘Quinua y Kiwicha’ en 1979 (Tapia et al., 1979) donde se describen algunas enfermedades de esta planta, existe muy poca información sobre investigaciones referidas en este sentido.

La quinua es infectada por diversos patógenos (virus, bacterias, oomicetos y hongos) (Alandia et al., 1979; Salas, 1986; Otazú, 1995; Ames y Danielsen, 1999; Mujica et al., 1999; Danielsen et al., in prensa). Las enfermedades se clasifican en: enfermedades del follaje, enfermedades del tallo y enfermedades de la raíz. El Cuadro 5 muestra en forma resumida las enfermedades menores encontradas en las zonas donde tradicionalmente se siembra quinua. Hasta ahora, estas enfermedades no son de mayor significado económico, sin embargo, su potencial puede aumentar con la introducción del cultivo en áreas fuera de las regiones tradicionales de producción. Por el momento el mildiú es la enfermedad más importante de la quinua y la que mayores daños causa a la planta (en infecciones severas el cultivo puede sufrir una reducción considerable); por esta razón se ha hecho una descripción detallada de esta enfermedad donde además se incluyen métodos y resultados de investigaciones recientes (Danielsen y Ames, 2000)

Cuadro 5. Enfermedades de quinua

 

MILDIU.

AGENTE CAUSAL.

Peronospora farinosa (Fr.) Fr. (sin. P. effusa) es el agente causal de mildiu de la quinua (Waterhouse, 1973; Yerkes y Shaw, 1959). P. farinosa es un parásito obligado (biotrófico), miembro de Peronosporales (Oomicetos).

IMPORTANCIA Y DISTRIBUCION.

La enfermedad ataca a hojas, ramás, tallos e inflorecencias o panojas, infecta durante cualquier estado fenológico del cultivo. Los daños son mayores en plantas jóvenes (ramificación a panojamiento), provoca defoliación, afectando el normal desarrollo y fructificación de la quinua (foto 3 y 4).

Foto3. Planta de quinua atacada por mildiu (Peronospora farinosa) (S. Danielsen)

 

Foto4. Defoliación en el cultivar Utusaya causado por el mildiu. (S. Danielsen)

Danielsen et al. (2000a) encontraron que el mildiu bajo condiciones de alta presión de enfermedad reduce los rendimientos de 33 a 58% en varios cultivares de quinua: Utusaya, LP-4B, La Molina 89, Blanca de Juli, Kancolla, Jujuy, Amarilla de Maranganí e Ingapirca. Utusaya, cultivar de los salares bolivianos, fue el más afectado con una pérdida de 99%.

Generalmente, las condiciones ambientales con alta humedad favorecen el desarrollo del mildiu. La enfermedad se presenta en la mayoría de los lugares donde se cultiva la quinua, ello, por la gran diversidad genética del patógeno (Danielsen et al., 2000b) y su amplio rango de adaptabilidad. Esta enfermedad se halla distribuida en todos los lugares o países donde se cultiva quinua, Sudamérica, Norteamérica y Europa.

PLANTAS HOSPEDANTES.

P. farinosa es un patógeno altamente especializado. Ni bajo condiciones naturales o pruebas de inoculación artificial de P. farinosa aislada de quinua, se ha encontrado infección sobre kañiwa (Chenopodium pallidicaule), espinaca (Spinaca oleracea) o remolacha (Beta vulgaris) u otros chenopodiaceas (Alandia et al., 1979; Byford, 1967).

SINTOMAS.

La sintomatología varía en las diferentes variedades, fases fenológicas de desarrollo y órgano infectado de la planta. Generalmente, la enfermedad se inicia en las hojas inferiores, propagándose hacia las hojas superiores.

En la cara superior se observa manchas amarillas pálidas (cloróticas) o rojizas de tamaño y forma variable. En la cara inferior (Foto 5) se ve una pelusilla de color plomo o gris violaceo (esporángio y esporangióforos). Los síntomás van aumentando en tamaño y número sucesivamente.

Foto 5. Sintoma de mildiu en el haz y el envés de la hoja (Peronospora farinosa) (S. Danielsen)

En algunos casos las lesiones están bien localizadas y definidas, sin embargo, en otros las lesiones son muy tenues y amplias, en ambos casos pueden cubrir la totalidad del área foliar. Ocasionan alteraciones fisiológicas, disminuyendo severamente el fotosíntesis. En infecciones graves llega a necrotizar toda la hoja o área afectada de la planta y produce defoliación generalizada (Danielsen et al., 2000a).

Cuando las variedades son suceptibles y el ataque es severo, se observa una distorsión de los tejidos afectados y las hojas muestran depresiones pronunciadas semejándose a ampollas pálidas o coloreadas. En otros casos, las infecciones del patógeno adoptan una característica de tipo sistémico, capaz de llevar a una confusión por ataque de virus, las plantas se quedan amarillentas y con enanismo pronunciado. Esta sintomatología se expresa cuando la infección del patógeno se inicia por medio de oosporas al momento de la germinación de la semilla (Alandía et al., 1979).

Los ataques intensos al follaje se reflejan en las panojas, las mismas se caracterizan por una coloración oscura, viabilizando que los granos de quinua se conviertan en portadores de oosporas y producen plantas enfermas en la siguiente campaña agrícola. En los tallos y ramas secundarias las manchas son menos pronunciadas que en las hojas.

EVALUACION DE LA ENFERMEDAD.

Evaluar una enfermedad en campo es complicado y depende de la persona, metodología, época e instrumentos (escalas) de evaluación. Danielsen y Ames (2000) aconseja, determinar el porcentaje del área foliar afectado en hojas individuales y no en plantas enteras. Se mide la severidad en 3 hojas por planta, una de cada tercio escogidas a azar, según una escala de 0% hasta 100% (Fig. 5), y luego se calcula el promedio de las 3 hojas para obtener el valor de la planta. El valor mínimo que indica presencia de enfermedad es 1%. Con un mínimo de 3 evaluaciones los valores de severidad se pueden usar para calcular el AUDPC (área bajo la curva de progreso de la enfermedad), parámetro usado para comparar resistencia/suceptibilidad y comportamiento de diferentes cultivares bajo diferentes ambientes climáticos.

Fig. 5. Escala de evaluación para mildiu (Peronospora farinosa): Porcentaje de área afectada (Danielsen y Ames, 2000)

CICLO DE LA ENFERMEDAD.

El ciclo de vida de P. farinosa (Fig. 6) y su relación con el desarrollo del mildiu, es registrada sobre la quinua para condiciones del Altiplano Peruano-Boliviano (Alandía et al., 1979).

 

Fig. 6. Ciclo de vida de Peronospora farinosa. Cf: conidioforo; c: conidio; a: anteridio; og: oogonio; os: oospora (Alandia et al., 1979).

Generalmente, los signos iniciales del mildiu se evidencian a fines de la primavera en plantas que crecen en ambientes húmedos. Las hojas basales presentan manchas cloróticas o amarilla-pálidas, las cuales, aumentan en tamaño y número conforme aumenta la humedad del medio ambiente, por cuya razón, al aumentar la humedad atmosférica la enfermedad se desarrolla rápidamente en el haz y enves de las hojas. En el enves los síntomás iniciales se convierten en manchas cloróticas sobre la cual se ubica las estructuras vegetativas y de fructificación del patógeno (esporangios y esporangioforos), a partir de estas, la enfermedad es diseminado en todo el campo por el viento y la lluvia.

El micelio del hongo se desarrolla en espacios intercelulares del hospedero (hojas, tallos y otros) y emite haustorios que penetran a las células. Los esporangióforos emergen por las estomas de las hojas, y llevan apicalmente los esporangios que constituyen los órganos de diseminación del patógeno.

Los oogonios son de forma esférica y los anteridios claviformes, estos, aparecen en hojas al finalizar el verano. Las oosporas se producen durante el otoño y son abundantes en tejidos foliares (Alandia et al., 1979). Se han encontrado oosporas adheridas en la parte externa del episperma del grano. Se desconoce el momento en que tiene lugar la germinación de las oosporas y la penetración en los tejidos de plántulas (Alandia et al., 1979). Las oosporas son estructuras de sobrevivencia y sirven como fuente de inóculo primaria en la siguiente campaña agrícola.

EPIDEMIOLOGIA.

El inóculo del mildiu se disemina a través del viento, lluvias (esporangios) y semilla y suelo (oosporas). La infección es estimulada por alta humedad relativa (>80%) y las y temperaturas moderadas (13 – 18°C).

Cualquiera que sea la fuente de inóculo o diseminación y las condiciones ambientales son favorables, la germinación de esporangios será abundante. Durante la época de cultivo se pueden producir varias generaciones durante las cuales el patógeno se reproduce asexualmente (esporangios) y produce infecciones sucesivas (policíclicos).

RESISTENCIA.

Hasta ahora hay poca evidencia sobre la genética de resistencia en quinua. Ochoa et al. (1999) determinaron factores de resistencia y grupos de virulencia en el patosistema quinua/mildiu. Usando 60 accesiones de quinua de Ecuador y 20 aislamientos de P. farinosa, identificaron 3 factores de resistencia y 4 grupos de virulencia. La interacción específica entre aislamiento y hospedante indica la presencia genes mayores. Las accesiones ECU-291, ECU-470, ECU-379 y ECU-288, fueron propuestas como un set preliminar de diferenciales para identificar grupos de virulencia (razas) de mildiu en quinua. Sin embargo, prubas de virulencia usando un set de diferenciales que representa la mayoría de la variación dentro de C. quinoa, mostraron que la variabilidad dentro de P. farinosa es mucho más complejo que lo que se pudo revelar con los diferenciales ecuatorianos (Danielsen et al., 2000b).

El cultivo de quinua presenta un amplio rango de suceptibilidad al mildiu (Bonifacio y Saravia, 1999; Otazú et al., 1976), hay variedades que sufren infecciones escalonadas o sistémicas, otras sufren lesiones que abarcan todo el limbo foliar. Otras evidencian un alto grado de tolerancia y/o resistencia. Danielsen et al. (2000a) reportan que Utusaya, cultivar precoz, es altamente susceptible al ataque de mildiu que bajo condiciones de valle provocó una defoliación completa con una pérdida de 99% en rendimiento. Los cultivares más susceptibles son restringidos para áreas secas donde debido a la baja humedad, el mildiu no se presenta. En cambio, los cultivares tardíos, La Molina 89, Amarilla de Maranganí e Ingapirca fueron son resistentes.

Debido a la gran diversidad genética del germoplasma de quinua en los Andes, no hay duda que existen muchas fuentes de resistencia horizontal (genes menores) que pueden ser explotadas en programas de mejoramiento. Mujica (1994) considera que los problemás de patógenos son similares en todas las zonas quinueras y propone un esquema de Cruzamiento y Selección para Resistencia Horizontal en quinua, basado en los siguientes ejes de trabajo: evaluación de germoplasma, selecciones de patodemos y patotipos, cruzas y selección de semillas, criterios de selección de plántula en invernadero, pruebas de selección de campo, pruebas en red a nivel nacional y parcelas demostrativas.

CONTROL

Para aumentar la producción y productividad de la quinua, es necesario recurrir a métodos de control compatibles para mantener y conservar el equilibrio del agroecosistema, medio ambiente y la salud. El manejo del mildiu de la quinua, se basa en tres componentes: a) control cultural, basados en rotaciones de cultivo, prácticas agronómicas para disminuir la humedad en el campo (distancia de surcos y plantas, drenaje, dirección de surcos con respecto al viento), asociación o mezcla de cultivos; b) uso de variedades resistentes y/o tolerantes y multilíneas y, c) control químico, aplicando fungicidas foliares como Ridomil, Poliram combi, Cupravit OB-21, Manzate D y Lonacol a una dosis de 1.5 kg/ha (Lázaro, 1984).

Conjugando armónicamente los diferentes métodos de control de mildiu, se puede brindar una protección integral al cultivo, basado en una buena selección de semilla libre de patógenos, manejo racional y oportuno de las prácticas agronómicas, uso de variedades resistentes y/o tolerantes, uso selectivo de fungicidas y otros métodos de control compatibles con el equilibrio ecológico.

 

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