español
Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Trabajar con agricultores familiares es clave para luchar contra las enfermedades de los animales y reducir los riesgos a la salud pública

Ministros de Salud y Agricultura de América Latina y el Caribe discutieron los sistemas integrados de vigilancia epidemiológica en la reunión RIMSA 16.

Trabajar con agricultores familiares es clave para luchar contra las enfermedades de los animales y reducir los riesgos a la salud pública

Ministros de Agricultura y Salud de las Americas durante la inauguración de RIMSA. ©MINAGRI Chile

Santiago, 31 de julio de 2012 – Para avanzar en verdaderos sistemas integrados de vigilancia epidemiológica, se debe dar prioridad al trabajo con pequeños productores de la agricultura familiar y comunidades rurales, señaló la FAO durante el foro más importante de las Américas para la definición de políticas de salud pública veterinaria: RIMSA.

La 16ª Reunión Interamericana a Nivel Ministerial en Salud y Agricultura (RIMSA 16), se llevó a cabo en Santiago de Chile, y reunió a los Ministros de Agricultura y Salud de la región bajo el lema "Agricultura, salud, medio ambiente: sumando esfuerzos por el bienestar de las Américas"

Allí, el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez destacó la importancia de trabajar y fortalecer las capacidades en los territorios locales y las pequeñas localidades para enfrentar las enfermedades transfronterizas de los animales.

“En muchos casos estas comunidades y esos pequeños productores son los más olvidados y en general, no tienen acceso a los servicios veterinarios o los servicios de salud pública,” explicó Benítez.

Los ministros examinaron las oportunidades y desafíos que representa suplir con calidad y en forma sostenible la creciente demanda de alimentos, atendiendo los desafíos que representa el producirlos en armonía con el medio ambiente y cuidando la salud tanto de los consumidores como de los que intervienen en toda la cadena agroalimentaria.

“Una salud”

Según la FAO, la intensificación de la producción de alimentos de origen animal y del movimiento internacional de personas, animales y productos de origen animal, aumentan los riesgos asociados a las enfermedades de los animales.

“Por esta razón, es esencial avanzar en la implementación de sistemas integrados de vigilancia epidemiológica con la participación de los servicios veterinarios, los servicios de salud pública y las instituciones responsables del monitoreo de vida silvestre y el medioambiente”, explicó Tito Díaz, Oficial Regional de Producción y Salud de la FAO.

Para enfrentar este desafío, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura presentó en RIMSA una estrategia de vigilancia y control epidemiológico basada en el enfoque de “una salud”, la cual está centrada en la interfaz humano-animal-medio ambiente.

“Esta estrategia necesita de la cooperación y el esfuerzo de todos, por eso le damos tanta importancia a las alianzas, con el IICA, la OIE, la OMS/OPS y los países, y otros actores que participan en salud animal y salud pública”, dijo Díaz.

Salud animal y seguridad alimentaria

Luchar contra las enfermedades de los animales es clave para derrotar la pobreza rural y asegurar la seguridad alimentaria, señaló la FAO durante RIMSA.

“El impacto de las enfermedades animales sobre los medios de vida de las comunidades rurales y de los pequeños productores puede ser devastador, y representa un obstáculo real para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad de vida de las comunidades más vulnerables”, señaló Benítez.

Por ello, el rol de los gobiernos de la región es clave para articular las políticas de desarrollo agropecuario y de manejo ambiental, con las políticas de seguridad alimentaria y de salud pública, asignando prioridad y recursos a estos temas, explicó Benítez.

Pasos hacia “una salud”

Según la Oficina Regional de la FAO, se requiere de una serie de acciones coordinadas para enfrentar el tema de la salud animal y la salud pública en la región.

Estos incluyen aumentar el nivel de concientización pública sobre los riesgos de las enfermedades animales y zoonóticas, y el compromiso político para destinar recursos a su prevención y control. También se deben fortalecer los servicios veterinarios, los servicios de salud pública y los servicios de monitoreo de vida silvestre.

“Un factor clave es fortalecer los servicios veterinarios y de salud en los territorios más vulnerables con el fin de garantizar el acceso de los pequeños productores y las comunidades más vulnerables a los servicios veterinarios y los servicios de salud pública, y a sus programas de educación sanitaria y comunicación de riesgos”, explicó Benítez, quien señaló que ésta es la única manera de integrar las propias comunidades locales a los sistemas de vigilancia participativa.

Lucha conjunta a favor de la salud animal

La FAO trabaja con los países para desarrollar capacidades locales, nacionales y regionales de análisis de riesgos y promover sistemas conjuntos de información y alerta temprana con base en los recursos ya existentes en cada una de las instituciones.

Como fruto de este tipo de trabajo conjunto entre los países y los organismos internacionales de cooperación, este año Bolivia logró que el Altiplano fuera declarado “zona libre de fiebre aftosa sin vacunación” por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), esfuerzo que ha recibido apoyo del Proyecto Regional Integrado para el Control Progresivo de la Fiebre Aftosa, de la FAO.

Por otra parte, 19 países de la región, junto con la FAO, pusieron en marcha el Plan Continental para la Erradicación de la PPC de las Américas, que busca conseguir su eliminación para el año 2020, el cual ya ha dado buenos resultados.