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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Desarrollo sostenible requiere cambio de patrones de consumo y producción, dice FAO

José Graziano da Silva, Representante Regional de la FAO, destacó la convergencia entre las agendas de la seguridad alimentaria y el cambio climático, en la reunión preparatoria de ALC para la Conferencia Rio+20

Desarrollo sostenible requiere cambio de patrones de consumo y producción, dice FAO

José Graziano da Silva, Representante Regional de la FAO
Graziano da Silva destacó convergencia entre agendas de seguridad alimentaria y cambio climático.

Santiago de Chile, 8 de septiembre de 2011 – El desarrollo sostenible requiere cambios en los patrones de consumo y producción, mecanismos de gobernabilidad mundial sobre seguridad alimentaria y cambio climático, y nuevas tecnologías que permitan producir más con menos impacto en el medio ambiente, señaló José Graziano da Silva, Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Durante la inauguración de la reunión regional preparatoria para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Rio+20, que se realiza esta semana en la CEPAL, Graziano destacó que la actual crisis económica y financiera ha generado un escenario global marcado por la incertidumbre, la cual afecta también la volatilidad y el nivel de los precios de los alimentos.

“La volatilidad no favorece a consumidores ni a productores. Este fenómeno, unido a los impactos del cambio climático, están en la base de una vulnerabilidad cada vez mayor en la seguridad alimentaria mundial, que presenta riesgos de un menor acceso a los alimentos para buena parte de la humanidad”, explicó.

Convergencia entre cambio climático y seguridad alimentaria

Existe una enorme convergencia entre las agendas de cambio climático y la seguridad alimentaria: “ambas exigen significativos cambios hacia patrones más sostenibles de producción y de consumo, además de mecanismos mínimos de gobernabilidad mundial y regional”, señaló Graziano da Silva.

Según la FAO, alimentar a 9.000 millones de personas para el año 2050 requiere aumentar en un 70 % la producción actual de alimentos. Pero ello no es tan sólo una cuestión de aumento de producción y productividad, sino que requiere cambios estructurales.

“Revisar el patrón de producción de la agricultura significa, antes que nada, integrar los recursos naturales al modelo de desarrollo económico, más como bienes públicos globales que como simples medios de producción, disponibles en forma ilimitada para cualquier función de producción”, explicó el Representante Regional.

Graziano da Silva indicó que ello también significa la recuperación de cultivos y prácticas que permitan la intensificación sostenible de la producción agrícola, que produce más en la misma superficie de tierra, a la vez que permite conservar los recursos, reducir las repercusiones negativas en el medio ambiente y potenciar el capital natural y el suministro de servicios del ecosistema.

También destacó que una condición fundamental para una agricultura más sostenible es valorar la agricultura familiar, que en el mundo es responsable de la producción de la mayoría de los alimentos. “Los pequeños agricultores son actores claves en el manejo de los recursos naturales,” explicó.

Revisar el patrón de consumo, por su parte, implica cuestionar la prevalencia de una cultura de consumo que ha convertido la obesidad y el sobrepeso en una marca de nuestros tiempos, y evitar el desperdicio de alimentos crudos o procesados que hoy es práctica común.

“Cada vez más se valora el consumo organizado localmente, utilizando productos frescos de estación”, señaló Graziano da Silva.

Cooperación Sur-Sur

Según Graziano da Silva, la Cooperación Sur-Sur es un factor clave para superar la crisis y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible. A modo de ejemplo, el Representante observó que los avances tecnológicos recientes en agricultura tropical se concentran en países en desarrollo, y que ellos pueden ser adaptados a las realidades climáticas y geográficas de otros países.

“Los países de América Latina y el Caribe también pueden y deben compartir sus tecnologías con otras naciones en desarrollo, principalmente en África. Esta cooperación puede permitir el salto para una producción de alimentos sostenible y suficiente”, concluyó Graziano da Silva.