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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

En 2012 la región andina tuvo su primer año sin focos de fiebre aftosa en medio siglo

En 2012 la región andina tuvo su primer año sin focos de fiebre aftosa en medio siglo

Reducción del número de focos de fiebre aftosa (2001 a 2012)

Perú espera recibir certificación internacional como territorio libre de aftosa, hecho que contribuye a la reducción de la pobreza y a la seguridad alimentaria

Lima (18.04.2013). Desde su llegada al territorio andino hace más de 50 años, se había reportado año a año focos de fiebre aftosa en la ganadería de dichos países, tendencia que se rompió en 2012, el primer año sin brotes de la enfermedad, señaló hoy la FAO.

El Perú espera recibir la certificación por parte de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) como territorio libre de fiebre aftosa para el 2013, del cual el 98% lograría el máximo estatus entregado por el organismo mundial y un 2% será certificado como libre de Fiebre Aftosa con vacunación en la frontera con Ecuador.

"Se trata de un gran hito para el proceso de erradicación y una gran noticia para la seguridad alimentaria de dichos países", explicó el Oficial Principal de Desarrollo Pecuario de la FAO, Tito Díaz, agregando que desde el 2011 el número de focos en la región andina ha caído considerablemente: sólo hubo 5 focos en Ecuador y 2 en Venezuela en ese año.

De acuerdo con los reportes oficiales presentados a la Organización Mundial de Salud Animal, OIE, en 2012 Perú completó más de 8 años sin la presencia de la enfermedad, Colombia 4 y Bolivia 6.

Según el Proyecto Regional Integrado para el Control Progresivo de la Fiebre Aftosa, liderado por la FAO, esta situación evidencia que la presencia de la enfermedad ha dejado de ser endémica para convertirse en esporádica. "Es un momento propicio para avanzar en el proceso de erradicación en la región", señaló Díaz.

Fiebre aftosa: enemigo de la seguridad alimentaria y la economía regional

Con 54 millones de cabezas de ganado, la ganadería suministra un alto porcentaje de la proteína animal requerida por los habitantes de la región andina.

"Para garantizar la seguridad alimentaria de la región andina, la erradicación de la fiebre aftosa debe ser una prioridad en Ecuador y Venezuela, países donde aún se presenta esporádicamente, apoyar y evitar la reintroducción a las zonas libres de Perú, Bolivia y Colombia, así como también apoyar la certificación por la OIE de zonas de Bolivia donde no se tiene presencia clínica de la enfermedad por muchos años (amazonia)", explicó Díaz.

La fiebre aftosa tiene un efecto directo sobre las economías nacionales, la producción pecuaria familiar y la seguridad alimentaria de las poblaciones rurales que dependen del ganado para su sobrevivencia. Se calcula que en la región andina 80% de los ganaderos son pequeños productores.

Según la FAO, la presencia de la enfermedad elimina además cualquier opción de ingresar a importantes mercados, reduciendo la posibilidad de que los productores participen en operaciones comerciales más competitivas, ya sean locales o internacionales.

Del control a la erradicación

La ausencia de brotes en 2012 es especialmente importante si se contrasta con lo ocurrido entre 2009 y 2010, cuando se registró una de las etapas epidémicas más fuertes en la región.

Estos resultados son producto del trabajo técnico de los Servicios Veterinarios de los países, los que han contado con el apoyo de la FAO y otras organizaciones internacionales para fortalecer los programas nacionales de erradicación, mejorar las campañas de vacunación, la vigilancia epidemiológica y la atención oportuna y eficaz de los focos, junto con una mayor coordinación de la gestión regional.

Tito Díaz señaló que la vacunación seguirá siendo una herramienta de gestión, pero ahora es necesario efectuar una combinación de vigilancia especifica y de vacunación estratégica para interrumpir la transmisión de la infección.

Según Díaz, "es importante que estos avances se mantengan en el tiempo. Se requiere fortalecer las acciones a nivel político para que los programas de control y erradicación tengan los presupuestos adecuados y sobre todo, permanezcan como políticas de estado".

Enmarcada en sus objetivos estratégicos que buscan acabar con el hambre y la desnutrición, producir de forma sostenible, reducir la pobreza rural, mejorar los sistemas alimentarios y su equidad y aumentar la capacidad de resistencia a los choques externos, la FAO ha reiterado su compromiso de apoyar a los países de la región y especialmente aquellos en donde la enfermedad es endémica y avanzan firmemente en el control, como es el caso de Ecuador y Venezuela.