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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Agricultura familiar: garantía para la seguridad alimentaria

El tema se abordó en un panel organizado por FAO y PMA en las actividades del Sistema de Naciones Unidas en la Feria del Libro Cuba 2014.

Agricultura familiar: garantía para la seguridad alimentaria

Foto: (PL/Manuel Muñoa)

Por Iramis Alonso, FAO/Cuba

La Habana.- La agricultura familiar es una forma de vivir, no de obtener ganancias, vital para la eliminación del hambre, la seguridad y soberanía alimentarias fue el mensaje central del conversatorio sobre el tema organizado por el Grupo Interagencial de Comunicación del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, como parte de las actividades de la Feria del Libro 2014.

Coordinado por las representaciones en la Isla de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en el taller se conoció que la agricultura familiar es responsable del 70 por ciento de la producción mundial de alimentos y a ella se vinculan más de mil 500 millones de explotaciones agrícolas.

En el encuentro, realizado en la sede de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU), se resaltó que dedicar el 2014 a la Agricultura Familiar (AF) significa una comprensión de los desafíos de los pequeños campesinos, que muchas veces ven perder sus cosechas por las dificultades para insertase en los mercados.

El representante de la FAO, Theodor Friedrich, definió la agricultura familiar como una forma de clasificar la producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola, gestionada y operada por una familia que depende principalmente de la mano de obra de ese núcleo de personas.

Esta práctica está muy difundida en América Latina, precisó, donde más de 60 millones de familias se involucran en ella, con lo cual aporta más de la mitad de los alimentos en la región y genera la mayor parte de los empleos en el campo.

Aseguró además que la AF resulta un aliado natural en la lucha por la sostenibilidad, pues el campesino siempre piensa en dejar una tierra en buenas condiciones a sus hijos.

Por su parte, Laura Melo, representante del PMA, significó que el apoyo a este tipo de agricultura no debe concentrarse solo en la producción de alimentos, sino en la reducción de pérdidas post-cosecha, la atención a la calidad del producto y a la cadena de comercialización y transporte, para que los alimentos lleguen a quien lo necesita.

La diplomática dio a conocer las experiencias del PMA de vincular a productores de Agricultura Familiar con mercados, y el trabajo realizado en naciones como Bolivia o Ecuador donde se incentiva su vinculación a programas institucionales de alimentación escolar.

Señaló finalmente que en Cuba existe gran potencial, claridad y voluntad en la producción de alimentos, y trasmitió el respaldo del PMA al desarrollo de esa práctica en la Isla

Otro de los panelistas, Adolfo Rodríguez Nodals, Jefe del Grupo Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana de Cuba, explicó que en el país la agricultura urbana y suburbana se asocia al concepto de la familiar, teniendo en cuenta que el 80 por ciento de la población vive en las ciudades.

El también Director del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT) apuntó que en Cuba hay más de 550 mil micro huertos donde trabaja la familia, basados en la técnicas agroecológicas, sobre todo para el manejo de plagas.

"Ya todo lo que sembramos hoy en los organóponicos (de los que existen más de tres mil) se vende y tiene que ver con un cambio social, donde los jóvenes comienzan a preferir las hortalizas y vegetales", dijo Nodals, antes de comentar que en Cuba la Comisión Nacional que se creará para celebrar el Año Internacional de la Agricultura Familiar deberá estar integrada por todos los actores que trabajan y están comprometidos con la alimentación de la ciudadanía.

El cierre del panel estuvo liderado por el Dr. Fernando Funes Monzote, Vicepresidente de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, quien destacó las virtudes de la agricultura familiar de ser económicamente factible, ecológica y energéticamente sustentable, salvar el principal recurso, la tierra, además de contribuir a la conservación de las tradiciones culturales del campo cubano.